martes, 27 de abril de 2010

No hay bestia tan feroz (Reseña)

Sin duda alguna estamos ante una de las voces mejor capacitadas para poner por escrito el alma de los criminales reincidentes, para cartografiar la geografía de los impulsos internos que llevan a muchas personas por las calles del crimen, una voz que viene desde el infierno y que por obra y gracia de la Literatura se ha redimido para transformarse en uno de los escritores de culto mejor dotados para describir el mal.
Edward Bunker (Estados Unidos, 1933-2005) es una de esas mentes que consiguieron poner por escrito los resortes del alma criminal, que consiguieron hacer un certero inventario de las emociones que ponen en marcha a los delincuentes. “No hay bestia tan feroz” (Sajalín Editores, 2009) es, y estamos de acuerdo con James Ellroy que de esto sabe un rato, que estamos ante una de las mejores novelas sobre la mente criminal.
La vida de Max Dembo, el protagonista de “No hay bestia tan feroz” es un ejercicio de catarsis del propio Bunker que no renuncia a echar mano de su propia experiencia para construir a este sólido personaje de ficción que es profundamente real. Un hombre recién salido de la cárcel. La reinserción es una opción pero son aun más fuertes los lazos con su vida delictiva, vida que conoce desde siempre. Al ser tan difícil volver a vivir en sociedad se plantea volver a las andadas ¿Lo hará? ¿Cómo será su vida en las calles de Los Ángeles y que resortes se activarán en su mente y cuáles serán las emociones y circunstancias que le empujarán a ello?





Con un trazo preciso, sin cursilerías y con un lenguaje visual muy directo, asistimos a la vida de Max Dembo y en su huída hacia adelante va tocando la vida de otros seres humanos que se van contagiando de su personalidad enganchada a á delincuencia como estilo de vida no sólo como manera de buscarse el pan y esto es fundamental a la hora de comprender la novela.
El gran acierto de Bunker está en plasmar las grandes contradicciones dentro de la mente de un criminal en la cual se dan cita el amor y la lealtad, la amistad y la ternura, el vicio y la maldad, el pragmatismo y la desidia todo ello a partes iguales todo ello viciado por una perspectiva distorsionada de la realidad, por una visión del mundo dañada por las circunstancias adversas de Max que si bien no le eximen de su responsabilidad sí que explican su comportamiento.
Max es un hombre que no tiene nada que perder, que toma su vida y la de otros si hace falta para llevar a cabo sus planes. Max es básicamente un egoísta con suerte, con una personalidad ruda y tierna. Al final de la novela, en el último párrafo, Bunker resume la personalidad de Max. Descúbranlo, no os decepcionará
Para los amates de la buena novela negra y a los conocedores de las ciencias criminales esta será una novela reveladora. Definitivamente es impagable el acierto de Sajalín ediciones en poner en español esta obra maestra de la novela negra actual. Sajalín Editores ya ha publicado “Stark”, que promete ser otro gran éxito editorial en nuestro medio.

lunes, 19 de abril de 2010

Senderos recomienda... Presentación en Madrid de "El niño malo cuenta hasta cien y se retira" de Juan Carlos Chirinos


Mañana a las 19:00 en FNAC Callao, Ignacio del Valle presenta la novela del escritor venezolano Juan Carlos Chirinos “El niño malo cuanta hasta cien y se retira”, finalista del Rómulo Gallegos 2005 y editada en España por la Ediciones Escalera.
Servidor no la ha leído aun pero está seguro, siendo quien es el autor, que será un éxito. Nos vemos por allí entonces y no hace falta que cuenten ustedes hasta cien para decidir si estar o no.




"Novela divertida, tierna y cruel. Un texto inolvidable, que coloca al autor en la primera fila de la nueva novelística hispanoamericana".




Juan Carlos Méndez Guédez

Retrato de un hombre inmaduro (Reseña)

En esta novela hablamos de belleza formal, de textos limpios, de protagonista que te enamora, de memoria que evoca los viejos tiempos cuando éramos los mejores y la vida parecía ser la eternidad. Hablamos de la última novela de Luis Landero (Badajoz, 1948). Porque la trayectoria de este escritor singular es de esas que no tiene apenas fisuras. Sus novelas son siempre una delicia para el buen lector y un punto de crecimiento del autor en su oficio.
En esta “Retrato de un hombre inmaduro” (Tusquets, 2009) su protagonista nos cuenta los vericuetos de su vida con la pícara sonrisa del niño que jamás dejó de ser travieso, con el humor y la ironía sanamente franca de quien se encuentra al final de su mundo. Nos traslada a los días aquellos cuando España no era lo que es, nos evocas músicas y fiestas y maneras y modos de una sociedad que ha cambiado muchísimo, sin dejar de frecuentar su más reciente memoria, lo que nos deja el retrato completo de quienes fuimos y estamos siendo.
Esta es una novela de personaje, de su construcción precisa. Porque este personaje no arranca su vida desde el principio, la hace partir desde donde quiere, desde donde su memoria le llama para empezar a contarle a una enfermera del hospital su vida simple y sin grandes acontecimientos, la vida singular que por ser la suya la relata con vehemente alegría.



El anecdotario bien trabado, las peripecias vitales, las atmósferas el recurso, del narrador testigo son la trastienda de esta novela emotiva y llena de vida. Luis Landero que conoce bien su trabajo como escritor se sirve de los más variados recursos para convertir esta novela de “géneros” en una suerte de libro de memorias o testamento vital o confesión de haber vivido. Un testimonio de que todos los seres humanos y sus vidas son dignos de ser contados. El cariño emocionado que le vamos tomando a este hombre que se nos va apagando poco a poco es el gran logro de este escritor de raza.
Pero si es cierto que “Retrato de un hombre inmaduro” es una novela que mira atrás con los ojos y la memoria de su personaje principal, su reflexión nos hace mirar al rededor con el futuro delante, haciendo que nos preguntemos por lo que hemos sacrificado por esta sociedad tan consumista y deshumanizada. Nos hace preguntarnos si este cambio tan radical que hemos sufrido en estos últimos treinta años no nos ha dejado al borde de una inmadurez tanto social como emocional. Asómense a la novela, disfruten y coméntennos sus impresiones.
“Retrato de un hombre inmaduro” nos sitúa en la convicción del principio: estamos ante una de las obras literarias más consecuentes y regulares de nuestras letras, una belleza textual cargada de imágenes que nos llevarán, estamos seguros, al aplauso intelectual de una novela que deben recomendar a sus amigos. Esta novela les tocará la fibra y seguro que se reconocen o reconocen a alguien en sus páginas.

viernes, 16 de abril de 2010

Mujeres cuentistas (Reseña)

El acierto de esta antología no reside en el hecho de ser una antología más de mujeres cuentistas que quieren conquistar por meritos propios sus espacios editoriales (estas mujeres lo tienen y se lo merecen) sino que esta es una suerte de “puesta de largo” de un grupo de autoras que vienen para quedarse a punta de cuentos breve. Y es también, aunque huelgue decirlo, un acierto editorial porque son muy pocas las editoriales que se atreven a apostar por un grupo de escritores (sean hombres o mujeres) para dar a los lectores una visión global de lo que están haciendo.
“Mujeres cuentistas” (Ediciones de Baile del Sol, 2009) es un ramillete de escritoras que están pidiendo paso en el mundo editorial y nada tienen que envidiarle al oficio de los grandes nombres del panorama literario actual. Esta antología cuenta con la particularidad de darnos una visión ampliada de los que estas escritoras están desarrollando en su labor creativa. Vamos a destacar un cuento de cada una de ellas porque el espacio que han conquistado con su buen hacer literario merece ser reseñado.
De Inés Matute “En el espejo”, para que vean lo que se puede derivar de la visión de un cuadro. Aquí el domino del tiempo y la tensión son brillantes. De Inma Luna “Home”, que despierta con su brevedad unos sentimientos muy fuertes. De Ángeles Jurado quintana “Escapista” por lo ágil de la construcción partiendo de una primera frase y por lo bien resuelto del cuento. De Ana Pérez Cañamares “La hormiga y la tormenta” por lo evocador de las imágenes en tan breve espacio. Casi veo caer los planetas. De Roxana Popelka, me ha gustado mucho su blog, “El camino más corto”, una pequeña cajita que contiene densidad de tiempo y te deja con la sensación grata de haber leído mucho más de lo que en realidad has leído. De Marina Sanmartín Pla “Última hora” denso, sólido y conmovedor. De de Déborah Vukusic “STREAM of CONSCIOUSNESS en BLANCO y NEGRO. Prodigioso final. De Carmen Camacho “Extrañas” que tiene la fuerza latente de un buen corto y consigue que todos veamos el monitor.
“Ediciones de Baile del Sol” merece un reconocimiento por este libro tan especial. Como ya hemos dicho antes consigue que esta antología de mujeres cuentistas no sea una más que termina siendo más una reivindicación de género que de literatura, sino que consigue que se convierta en un escaparate por donde pasarnos a ver a estas extraordinarias creadoras y además nos dicen donde podemos encontrarlas. Un trabajo excelente rematado por una hermosa edición que nos predispone al disfrute de buena literatura.
Ante la fascinación por el cuento breve el lector encontrará en estos textos vida literaria, oficio de escritura adquirido por la experiencia, madurez creativa, saltos de géneros, vueltas de tuerca en busca de reinventar el género sin traicionarlo. Originales, románticos, brutales, sensuales, paranoicos, densos, oscuros, así son los cuentos de estas escritoras que, les aseguro esto, terminarán por levantarles de sus asientos para ir a buscar otras obras de ellas. Háganlo, lean juzguen y sigan leyéndolas, son sencillamente una delicia.

miércoles, 14 de abril de 2010

El fondo del cielo (Reseña)

Esta es una novela que al decir del propio Rodrigo Fresán (Buenos Aires, 1963) es una novela con ciencia ficción, no de ciencia ficción. El autor argentino en “El fondo del cielo” nos da una vez más una lección de solidez técnica, sensibilidad lírica y de frescura prosística, siempre de agradecer por estos pagos del planeta libro.
Estamos ante una historia de amor urdida con un lenguaje de ciencia ficción que se convierte a su vez en homenaje al género pero sin dejarse atrapar por él. Lo que tenemos en esta novela no es otra cosa que la descripción detallada de unos sentimientos que vienen del pasado y que se van tejiendo en la memoria del único superviviente que queda para recordar todo aquello.
Fresán consigue dotar de un nuevo lenguaje los terrenos de la memoria, el recuerdo, el olvido, la mentira, la verdad. Grandes frases como por ejemplo esta: “La memoria como esa inexplicable máquina del tiempo y el pasado como cuarta dimensión y planeta alternativo con vida un poco más inteligente que aquella que lo habita en el presente” (p. 22), son un claro ejemplo de la aguda reflexión que el autor hace del revés de la trama, profundizando más allá del mero hecho de contar una historia.
Dos jóvenes se enamoran de la misma chica. Pero el vínculo no es solo ese aman las estrellas, están solos y así se sienten, comparten la misma fascinación por la ciencia ficción. Lo que viene a llamarse el incidente, meollo de la novela y que es presentado con una buena dosis de intriga, cambia las cosas, es traído a la memoria por el único que puede recordarlo enseñándonos el poder del recuerdo y de la memoria.
Ambientada en Nueva York y con unos sólidos personajes Fresan nos va llevando al fondo del incidente, al amos por una extraordinaria mujer, a la pasión por un libro a la búsqueda de lo que les unió un tiempo y aquello que les alejó. “El fondo del cielo” no es ni más ni menos que una sinfonía planetaria que presagia un fin, el de un mundo, el de unos recuerdos, el de unas vidas.
Esta novela psicológica, en la que la personalidad de los personajes va adquiriendo un matiz cada vez más real, va tocando los grandes temas de la vida: Dios, la muerte, la traición, la creatividad la literatura, vivir a la sombra de un genio, una novela llena de guiños, conmovedora sin ser ñoña, filosófica sin ser pedante y de ideas sin caer en la pesadez de grandes y complejos conceptos. Estamos ante una novela que dará mucho de qué hablar y que confirma lo que sabemos desde hace varias novelas atrás: que Rodrigo Fresán es uno de los grandes escritores latinoamericanos del momento. De este momento y del que viene, de este planeta y del que viene. Y esto no es ciencia ficción.

jueves, 8 de abril de 2010

Los lobos del centeno (Reseña)

Dicen que “meigas haberlas hailas” pero, se han preguntado alguna vez ¿qué las motiva?, ¿cómo se convierten en brujas y de dónde vienen sus poderes? Francisco Narla (Friol, Lugo), 1978) explora el terror de las viejas historias gallegas para ponerlos delante de nuestros miedos con una prosa envolvente dándonos respuestas a estos interrogantes.
Esta es una novela decimonónica en toda regla, narrada por alguien que conoce bien de lo que habla. Pero no sólo conoce bien las vidas de los protagonistas sino también el lenguaje preciso para describirnos la muerte, la brutalidad, el engaño, la tristeza y la oscuridad cosa que no suele darse en muchos narradores hoy. Narla no deja ninguna imagen suelta, las elabora las pinta con colores preciso y nos las lanza para que vivamos la angustia y el miedo.
Francisco Narla es un narrador certero que, sin abusar del barroquismo inherente a los novelones del diecinueve, no aburre con su fraseo largo y descriptivo hasta el espanto sino que utiliza este recurso para dar la forma requerida a la historia del molinero y de los habitantes de una aldea de principios del siglo pasado en una Galicia profunda y atrapada en los miedos ancestrales, lo que nos lleva a destacar otro de los elementos técnicos correctamente empleados por el autor en “Los lobos del centeno”: el costumbrismo decimonónico.

En esta novela vemos (sí, vemos) cómo se hace el pan, cómo se preparan pócimas, cuáles son los elementos de estas y cuáles las motivaciones de unos personajes sencillos y brutales que no traicionan en ningún momento su personalidad, lo cual es muy de agradecer en una ópera prima.
El narrador de los “Lobos del centeno” cuenta desde fuera y en la actualidad unos hechos trágicos y misteriosos a la par de que nos va dando luz después de cada momento de horror. Nos deja ver lo que hay detrás de las “meigas”, lo que hay detrás de la “Santa compaña”, detrás del cura y del molinero un hombre entristecido, machacado por las circunstancias. No les vamos a decir lo que hay, búsquenlo y se darán cuenta de que esta es una novela que decide mirar con los ojos de la razón la sin razón de hechos atribuibles a las fuerzas del más allá. Y este hecho, ya lo verán, no resta tensión y suspense a la novela.
Esta obra tiene de entrañable el homenaje que a Galicia hace su autor al rescatar el imaginario de aquellas tierras. Pero no es sólo Galicia y sus cuentos y leyendas lo que se rescata, sino también la infancia, esas sesiones que muchos hemos pasado a los pies de nuestros mayores escuchando historias fantásticas y terribles sobre cómo eran la cosas antes.
Es esta una primera novela que nos da que pensar sobre su autor: ¿Qué será capaz de hacer en la siguiente? Estamos ante una novela y un autor que darán que hablar. Narla es un escritor aplicado por lo que vemos en esta primera novela y seguro que las que vienen no harán más que confirma que el talento de este gallego nos brindará muchas más jornadas de buena literatura. Pasen, lean y si es de noche mientras leen no teman, las meigas no existen ¿o sí?