domingo, 7 de noviembre de 2010

Cuestion de fe (Reseña)

No sé qué opinarán los lectores habituales de Donna Leon (New Jersey, 1942) pero esta novela parece ser una de las más interesantes y particulares de la saga del inspector Brunetti sin ser necesariamente la mejor. En el fondo de esta novela está un tema de esos que nadie quiere abordar seriamente: los adivinos y sus aledaños. Como ocurre en la novela, la cosa no se pone de actualidad hasta que nos toca de cerca.
En “Cuestión de fe” (Seix Barral, 2010) a Brunetti le llega el caso por medio del inspector Vianello que tiene una tía aficionada a sus años a los adivinos. A punto de emprender sus vacaciones Brunetti desea que los malos hagan un pacto con él y se porten bien en su ausencia estival para que no le estropeen su descanso. Pero ya saben cómo es esto.
Brunetti desmonta con sentido común esta trama de chapuceros lectores del futuro. En un momento de la novela uno de los tarotistas reconoce revestir sus “consejos” con una pátina de misticismo y más allá para que la cosa se cargue de razón. La sociedad de hoy, tan racional, no deja de consultar los horóscopos en los periódicos de todo cuño y color político. Así es el ser humano.
Pero detrás de este mundo de adivinos, surge una trama muy interesante: el asesinato de un ujier del tribunal de Justicia implicado en una red de corrupción. Teniendo estas dos vertientes del caso, Donna Leon nos sirve una muy buena dosis de intriga y acción, muy en su línea y con el objetivo conseguido de llenar de divertimento culto unas tarde de nuestra vida.

Sin ser esta una de las mejores novelas de la serie del inspector Brunetti es sin duda fundamental para la comprensión del desarrollo del personaje del inspector. Aquí le vemos con ganas de vacaciones, preocupado por su familia pero conservando su buen olfato para la resolución de los extraños hechos que salpican a la justicia de Venecia.
También es interesante que se emparenten el tema de la adivinación y la política. Parece una metáfora del engaño globalizado que tenemos que padecer todos. Adivino o político, lo cierto es que si tienes fe serás la siguiente víctima, serás carne de frustración y terminarás sufriendo las consecuencias de creer en unos y otros.
Los lectores se encontrarán con un dato muy interesante e íntimo en la vida del asesinado que no adelantaremos aquí y que está de actualidad. Una revelación que hará ver con ojos distintos la vida privada de varios de los implicados.
Para los que sientan nostalgia del verano mediterráneo y se quieran embarcar en una interesante historia, “Cuestión de fe” es su novela. No se dejen agobiar por el calor ni por la parsimonia de la acción que comunica lo veraniego de la atmósfera: sigan el caso y vayan hasta el final, no se arrepentirán y desearán que pronto venga la siguiente entrega para que Donna Leon nos deje fascinado con su capacidad de crear intrigas inteligentes.

sábado, 6 de noviembre de 2010

La primera Ley: libro III. El último argumento de los reyes (Reseña)

Con la lectura de este libro me he expuesto a un interesante experimento como lector. La primera Ley: libro III. El último argumento de los reyes (Alianza, 2009), es como se deduce del título, el tercero y último de una saga de fantasía que Alianza Editorial viene publicando desde hace unos años. Primero La Voz de las Espadas, 2006 y después Antes de que los cuelguen, 2008. Puede una saga engancharte si empiezas por la última entrega.
La visión que se tiene de los personajes es distinta, todo te intriga, preguntas y cuestionas las cosas y a cada página, en cada capítulo y escena te haces la constante pregunta: ¿de dónde ha salido esto? ¿Cómo hemos llegado hasta aquí? Los especialistas en el género fantástico y consumidores habituales de este género literario se lo tienen que haber pasado muy bien con las entregas anteriores.
Mi visión, leyendo el final de la historia es que situados en el momento de la tercera novela todo está impregnado de una lógica que uno desea descubrir. Puede parecer una perogrullada pero he leído sagas desde el principio que te llevan a un final absurdo y resultón. Esta novela tiene un cierre bien trabado, consistente y consecuente con un pasado que se me invita a descubrir. Creo que cuando me enfrente a los otros dos tomos no me llevaré un chasco.
La historia tiene tintes medievales, con personajes brutales, sangrientos y muy irónicos, irónicos hasta rozar lo cáustico. Me llama poderosamente la atención el personaje de Glokta, un tipo que no siempre fue como lo vemos en esta novela, lisiado y lleno de rencor ¿qué le pasó? ¿Por qué no lo ha superado? Las tramas y sub-tramas que Joe Abercrombie (Lancaster, Inglaterra, 1974) va desenvolviendo nos hace buscar correlatos en la vida moderna, en las situaciones que estamos viviendo.
Un libro rico en descripciones, denso en sus atmósferas, creativo en lo que se refiere a la creación de personajes muy rotundos y que se nota que traen una carga de otros libros, de otros tiempos. Valoro en él la fina arquitectura que ha tenido que ponerse en pie para llegar hasta este tercero. El libro ofrece preguntas que bien podrían quedarse sin respuesta (la novela da la sensación de no depender de las otras) pero, sabiendo que las hay, sabiendo que antes que este hay tres libros más, tienes ganas de saber, de que te respondan.
Un texto muy recomendable, llevado por capítulos cortos que consiguen mantener muy bien la tensión La primera Ley: libro III. El último argumento de los reyes, ofrece horas encerrado en un universo muy personal, obsesivo y oscuro, que tiene dosis de venganza, amor y, en muchos momentos, de burla o guiño a la realidad cotidiana. Un ajuste de cuentas con los días que nos ha tocado vivir y que traen a la menta la trillada frase aquella de que el desconocimiento de la historia nos condena a repetirla.
Una trilogía latamente recomendable (desde la perspectiva de quien sólo ha leído el tercer tomo) y que podremos revisitar en el futuro con otras lecturas. Esta me parece puede ser una de esas series de libros que se pueden convertir en libros de culto para los amantes del género fantástico.

miércoles, 3 de noviembre de 2010

Metamorfosis de la lectura (Reseña)

Que puedan ustedes leer esta reseña tiene tras de sí una historia evolutiva y cultural que vale la pena conocer. Y es que la magia de la lectura, su ensoñación de siglos y su apasionada práctica por millones de mortales tiene su comienzo en la historia, su punto de arranque que en este instante nos convoca ante este texto por el que pasan sus ojos. Desde que comenzamos a escribir hasta el día de hoy las cosas han cambiado mucho, leer y escribir no es lo mismo hoy que hace tres siglos y es menos igual que hace seis.
Román Gubern (Barcelona, 1934), referente de la semiótica española y un profundo conocedor de los lenguajes sociales (da la sensación al escribir y al describir que se lo ha leído y visto todo y encima lo cuenta de maravilla) nos regala en esta pequeña obra una historia portátil de la lectura que no tiene desperdicio.
Metamorfosis de la lectura (Anagrama, 2010) se remonta a la edad en la que el hombre comenzó su aventura con una escena de cine, cómo no, que no es otra que “2001: una odisea del espacio”. Y comienzan las preguntas, las reflexiones, la historia del hombre intentando erguirse y comenzar su andadura por este mundo y por el camino de la comunicación. “El alba”, que sí se llama el primer capítulo, nos da las pinceladas mayores de lo que fue el paso del hombre por sus etapas evolutivas hasta llegar a la comunicación articulada que Platón se empeñaba en decir que se inventó para ocultar lo que pensamos y mentir. De allí, de la oralidad a la escritura, a la aparición estelar en la historia humana del libro, su apogeo y termina con una honda reflexión sobre el futuro del libro en papel en relación con las nuevas tecnologías.


Narra Gubern sin abrumar y sin aburrir, transmite sus conocimientos con la cadencia de las buenas conferencias (este texto es una versión expandida de unas ponencias dictadas en México). Suenan a buena conversación, a profundo conocimiento si envanecimientos innecesarios y sin dejar de lado un excelente nivel académico.
Nos avisa del futuro, de su perspectiva de él en relación con la lectura. Cabe destacar el excelente último capítulo de este apasionante libro en el que Gubern nos da las claves de lo que será el futuro del libro pero les invito a leer los “pros” del libro de papel que, en palabras del autor, “aprendimos a amar desde nuestra infancia”. Pros que seguro nacen de una vida llena de sensaciones que nos vienen a través de nuestra relación física con los libros.
Lo que es cierto es lo que no ha cambiado en materia de lectura y de escritura: la pasión y el odio que despiertan a un tiempo. Sigue siendo patente lo que de la lectura se deriva, ese conocimiento que debe cambiarnos pero también es evidente el recelo que despierta, el miedo que mete en el cuerpo a los regímenes totalitarios y las democracias basadas en populismos absurdos. La lectura como camino de aprendizaje y la escritura como arma contra la sinrazón y la intolerancia no dejarán de constituir dos de los más grandes ejercicios de libertad y responsabilidad que pueda realizar un ser humano.
La transformación que la lectura ha sufrido hasta hoy abre la puerta a lo que mañana podrá ser el mundo libro. ¿Triunfará el e-book? ¿Seguirá el papel siendo el más valorado de los libros por los lectores? Lo que nadie nos quitará de encima es esta maldita (o bendita) manía de leer, ese vicio solitario que nos hace tanto bien y que es capaz de transformarnos hasta coinvertirnos en mejores personas que es de lo que se trata.

martes, 2 de noviembre de 2010

La vida en una caja de cerillas (Reseña)

Ediciones Siruela, que siempre ha hecho un trabajo impecable al introducir escritores extranjeros de lengua no española, escritores solventes que terminan por convertirse en necesarios para tener una dimensión correcta de lo que se escribe en otros ámbitos, nos trae esta vez a uno de los grandes exponentes de las letras albanesas: Fatos Kongoli (Elbasan, Albania Central, 1944).
No estoy de acuerdo con eso que se dicen los críticos de que se trata del sucesor de Ismail Kadaré: se llevan pocos años, son contemporáneos y diría yo que son complementarios. Por fin tenemos una visión, digámoslo así, más individual, de la realidad albanesa sometida a un terrible régimen comunista. Kadaré es más político, más del conjunto, mientras que Kongoli apunta constantemente al personaje solitario, al ser humano solo ante su circunstancia con un concierto de terribles expectativas políticas y sociales como fondo macabro mientras el régimen estaba instaurado.
La vida en una caja de cerillas (Siruela, 2010), alude desde el título a la visión que di arriba. Se trata de la historia de un hombre al cual el dolor por la ruptura con su pareja le deja sumido en las sombras. En el apartamento en el que ahora vive, aparece una chica gitana a la que quiere llevar a la cama a la fuerza y, por esas cosas de la vida, la chica termina muerta. Decide esconder el cadáver en su piso hasta que se le ocurra un plan. A partir de ese instante la historia de este hombre comienza a desarrollarse ante nuestros ojos.
Kongoli utiliza dos registros para narrarnos la vida de Bledi Terziu, periodista de sucesos: un narrador omnisciente que perfila escenarios, emociones y hechos y la narración por medio de unas notas del propio Terziu que nos acercan al hombre y su soledad y desatino vital. De estas dos fuentes mana con pausada decisión la vita turbulenta de este hombre obsesivo, bebedor y solitario.

Resulta admirable notar como la historia va construyendo cuadros precisos de la reciente historia albanesa sin forzar ni la historia ni la política. En el fondo de la lectura observamos cómo se va estructurando el edificio social de la historia. Cuando terminamos de leer tenemos una idea precisa de cómo fueron las cosas entonces.
Vamos a destacar el capítulo 9, el capitulo donde Kongoli introduce un término fascinante. Los minidramas. Así cuenta y considera Terziu los pasajes familiares de su vida, una sucesión de ellos que en su pequeñez y simpleza esconden la fuerza necesaria para cambiar vidas y que, como el propio protagonista reconoce y quiere hacernos sentir también, le producen una “auténtica satisfacción estética”.
Definitivamente esta novela, que se lee a buen ritmo y posee la parsimonia de los días que describe con su grisura, (vertida al castellano por el traductor del mismo Kadaré, Ramón Sánchez Lizarralde), es un descubrimiento para el lector y va a situar a Fatos Kongoli al lado de su ilustre paisano en el universo de las letras.

lunes, 1 de noviembre de 2010

No se lo digas a Alfred (Reseña)


Quien crea que la vida en una embajada, codeándose con lo más granado del país donde se encuentra la embajada es aburrido, se equivoca. Y se esa embajada está en París y tú eres la esposa del embajador inglés, para de contar: estás metido en una de las novelas sobre los “altos fondos” parisinos en los que quedan mejor retratados, estas inmerso en “No se lo digas a Alfred” (Libros del Asteroide, 2009) de la escritora inglesa Nancy Mitford (Londres 1904- París 1973) gran conocedora del tema dada su condición de noble inglesa y de gran conocedora de muchos de los aristócratas franceses.
La novela arranca de una manera maravillosa, casi de película en blanco y negro: “El día que iba a cambiar mi vida, fui a Londres en el tren de las 9:35”. A partir de allí el vértigo irónico e hilarante que se apodera de la novel nos arrastra de a primera a la última página con un cansancio literario de esos que te dejan relajado y listo para una siguiente novela.
Fanny demuestra aquí que tiene sus ambiciones, que siempre había deseado poder dejar “una concha a la orilla de la eternidad” y el nombramiento de Alfred, profesor de teología pastoral, no podía llegar sino para realizar sus sueños. La cosa se complica nada más llegar a parís desde Londres y ver que los periódicos provocan un escándalo en torno a ellos. Con finísima ironía y con una sólida construcción de sus personajes (algunos vienen de otras novelas) Nancy Mitford nos va llevando por cada una de las habitaciones de esta embajada inglesa en parís que es un hervidero de situaciones tan reales que parecen mentira y otras tan hilarantes como sencillamente tristes.
Hay una deliciosa sección en la que se trata el tema de cómo son los americanos. Genial, ácida y muy divertida. Búsquenla y se reirán aunque sean americanos.
Esta es una novela especialmente de diálogos, es toda una institución de enseñanza en ese sentido. La capacidad de Milford para dotar de su propia voz a cada personaje sin que suene monótono con la cantidad de diálogos que hay en esta novela es un monumento el buen oficio literario. Diálogos directos, cargados de ironía y naturalidad, de fluidez y sobre todo, dinamizan la narración, no la detienen ni la cargan. Y aquí tenemos que alabar la excelente traducción de Milena Busquets que ha sabido reflejar con la máxima precisión el estilo de Nancy Mitford.
Una novela que hará las delicias de los seguidores de Mitford y para los que no la conozcan les va a llevar de cabeza al resto de la obra traducida hasta ahora de esta señora de las letras inglesas. Por cierto ¿quieren saber que no había que decirle a Alfred? Pues pasen u lean busquen y conozcan al bueno de Alfred que es muy a su pesar el gran protagonista de esta novela en tanto que marido da Fanny y padre de David y Baz los hijos díscolos y en mala etapa evolutiva que traen de cabeza a la buena de su madre. No dejen de buscar y leer esta novela: no querrán entrar en un conflicto diplomático.