30 diciembre, 2025

Tumbar las máscaras

Las máscaras son una tradición milenaria en la cultura china, servían para comunicarse con los dioses y recibir sus bendiciones. Los griegos nos dejaron, por su parte, una palabra teatral que requiere el uso de una máscara: hipócrita. La cultura, menos mal, no deja cabos sueltos, y nos enfrenta, otra vez, a la desintegración de los valores cívicos de la sociedad panameña.

Para terminar el año, una alcaldesa, con revocatoria de mandato a la que nadie hizo caso, tumba el monumento que recordaba la participación china en la construcción del Canal y la amistad entre ambos países, una tragedia que desde hace por lo menos ocho meses rondaba las redes. Basta hacer una simple búsqueda. No hubo manifestaciones, nadie se encadenó al monumento y apenas hubo comentarios en la noticia, de los cuales destaco uno, preciso en su diagnóstico: «Espero que no (lo tumben), sería estúpido. Pero últimamente pasan muchas estupideces aquí».

Este hecho tumba las máscaras de todos. Mientras no sea una acción que dé taquilla, no interesa. Ahora todos se indignan y se echan las manos a la cabeza, desde los responsables del mantenimiento del monumento hasta periodistas y políticos, pasando por el presidente y su ministra de cultura, pero hace ocho meses, por lo menos, no interesaba más que como una noticia sobre la que opinar: ahora todos somos deudos de la tragedia. Es verdad: «últimamente pasan muchas estupideces aquí».

La palabra del año en esta columna es, de nuevo, «pendejidad», la habilidad de hacerse el pendejo cuando conviene, sobre todo ante situaciones reiteradas y conocidas por todos desde hace tiempo. A la cabeza van políticos y periodistas de todo color y pelaje. Para el año que viene, insistiremos con «pedagogía», que consiste en diagnóstico, pronóstico y solución, aunque nadie escuche. Ante el “show”, que el 2026 nos halle más críticos que nunca, y que por fin renunciemos a las máscaras hipócritas que la realidad tumba con tanto acierto. 

¡Feliz año!

Artículo publicado en el diario La Prensa, el martes 30 de diciembre de 2025, a un día de empezar el año más duro de nuestra historia reciente en Panamá.




09 diciembre, 2025

Sordos

«Hablar contigo es como predicar en el desierto», nos decían nuestros mayores: la necedad orgullosa, ligada a la razón y al corazón, nos impedían escuchar y tomar en serio cualquier pedagogía hecha desde el hogar o la escuela. Se trataba de pura inmadurez, de orgullo ignorante, que hoy en Panamá muestran periodistas, sus oyentes y demás opinadores en redes, llenadores de ciberespacio con la paja que brota de criterios poco instruidos.

Panamá ha elegido la sordera sospechosa ante cualquier conflicto que requiera su decisión como sociedad. No nos fiamos de nadie, todo el mundo es sospechoso por color político, por periódico donde escribe o televisora donde colabora; de la radio ni hablemos: gritones, exagerados mentadores de Dios y sus virtudes, y qué decir de partidistas y bancadistas, que se pelean por la blancura de motivos ante un país que no se fía ni del sistema democrático, lo que es en sí un peligro.

Estoy de acuerdo con Umberto Eco: las redes han dado a los idiotas un altavoz, y a los demás, la capacidad de hacerse los sordos —vía hacerse el pendejo— desconociendo el origen y progreso de nuestros males, como si hubieran caído súbitamente del cielo. Es ridículo oír a periodistas y políticos de siempre hablar como si lo que nos pasa fuera de ahora, aferrándose al que mejor pague. Estúpidos que gritan a sordos que se creen lo que les dicen.

Hemos renunciado a la pedagogía y optado por comentar y repetir, como si fuésemos los más vivos, las mismas noticias de siempre, disfrutando como medios y como políticos de la cronicidad mediocre que nos lleva destruyendo décadas. Qué fácil hablar de escuelas a medio terminar cuando cada marzo se dice lo mismo.

Debería darnos vergüenza tanto sordo, pero no, queremos serlo a mucha honra, convirtiendo nuestra ignorancia estúpida en marca de nuestro medio o partido o bancada, dejando fuera la necesaria pedagogía que nadie quiere abordar porque no vende ni es popular.

Artículo publicado en el diario La Prensa, el martes 9 de noviembre de 2025, día Internacional de la Lucha contra la Corrupción.

03 diciembre, 2025

La pobreza de siempre

Dicen ahora que la pobreza ha crecido en Panamá, como si no fuera culpa de nadie, como si en la palabra «crecimiento» no tuviéramos la clave de la responsabilidad de los sucesivos políticos que ya han tocado el poder, y que ahora se postulan como alternativas a la miseria que nos ha caracterizado desde siempre aunque no queramos oírlo.

Y no digamos nada de los actuales políticos, que llenan de «paja» sus espacios virtuales en redes, sorprendidos hipócritamente con lo que pasa, como si no lleváramos décadas asistiendo con cronicidad preocupante a los mismos retos que ninguno de ellos —ni los de antes—, han podido solventar. Panamá se ha convertido en un país tan predecible, que sus periodistas y opinantes no son capaces más que de señalar lo obvio, renunciando al criterio analítico y a la pedagogía.

«Crecer» implica necesariamente un movimiento orgánico, que en el caso de la pobreza y la desigualdad es obvio. Un palo de mango no crece de la noche a la mañana, es evidente que lo está haciendo, se nota, pero un buen día amanece y nos hacemos los pendejos, «¡quien puso aquí este palo de mango¡», cuando hemos estado día tras día asistiendo con indiferencia a su crecimiento.

Nos encanta celebrar la pobreza de siempre, y a veces queremos hacerla desaparecer, como el alcalde capitalino con los biencuidaos y sintecho, protagonistas de la pobreza, junto con las largas filas de desempleados y compradores de limosna en ferias de alimentos baratos, todo para que el pobre lo siga siendo, y en nombre de ellos vender la idea de que solo la mina nos salvará de la pobreza que hemos creado, imponiéndola a los que tienen necesidad y secuestrando el criterio sobre el tema por vía del hambre.

Falta criterio y pedagogía, hace falta reconocer que, con mina o sin mina, a los pobres siempre los tendremos, porque a muchos en este país les conviene que así el mayor tiempo posible.

Artículo publicado en el diario La Prensa, el martes 2 de diciembre de 2025.