martes, 4 de mayo de 2021

"Ultrasonido", de Griselda López

Griselda López, una de las grandes periodistas y escritoras de nuestro país, publica un poderoso libro de cuentos que está llamado a convertirse en uno de los más importantes y duraderos en el tiempo por el impacto de su testimonio, por lo íntimo de lo que nos pone delante. Estamos ante un libro que debe ser ampliamente leído e interiorizado. Seguir leyendo, aquí.

Artículo publicado en el diario panameño La Prensa, 4 de mayo de 2021.





martes, 27 de abril de 2021

A veces, un libro

No hay mejor figura para representar el tránsito por malos tiempos en la vida que aquella del Salmo 23: “valle de sombra de muerte”. Y pienso también en la elocuente imagen que pintó Goya, “Perro semihundido”, que me lleva a la ortografía de otro salmo, el 121 y su primer verso: “Alzaré mis ojos a los montes, ¿de dónde vendrá mi socorro?” (otros dicen “de donde vendrá mi socorro”). El perro de Goya mira a las alturas, hundido en un valle de arena, esperando.


Artículo publicado en el diario La Prensa, 27 de abril de 2021

jueves, 22 de abril de 2021

Más cancha para el circo

Tal y como están las cosas, gastarse siete millones de dólares en arreglar el viejo estadio Revolución, es una frivolidad insultante. Que el Gobierno de Panamá disponga de esa cantidad de dinero para gastarla a fondo perdido (según Manuel Arias, presidente de la Federación Panameña de Fútbol, si no hay un mantenimiento continuado por medio de un Patronato, en tres años volverá a estar en las condiciones actuales), demuestra que nunca han tenido, y siguen sin tener, el más mínimo conocimiento de las verdaderas necesidades de este país. Seguir leyendo el artículo aquí.

Artículo publicado en el diario panameño La Prensa, martes 20 de abril de 2021.

martes, 6 de abril de 2021

El baile de la estupidez

Imagen: Foco Panamá

Tranquiliza que, según el comunicado de Presidencia, “sólo se interpretaron cuatro piezas, nada parecido a un gran baile en toda regla”. Lo de Atlapa, el virus lo entiende muy bien, y los fallecidos y sus familias y todos los que se están viendo afectados por la pandemia y sus daños colaterales: hay que animar con un bailecito, chiquito e inocente, a los voluntarios de #Panamá Solidario. Seguir leyendo el artículo, aquí.

Artículo publicado en el diario La Prensa, 30 de marzo de 2021.

Imponer el silencio

“La mayoría de los panameños, absorbidos por las manifestaciones secundarias de nuestro drama, no han visto, o no han querido ver la negra tiranía que están cocinándole a Panamá en los lóbregos sótanos de la política... Ojalá no sea demasiado tarde cuando por fin abra los ojos”. Estas palabras son del maestro Guillermo Sánchez Borbón, en el año 1985, en un contexto que debería ser distinto al actual, pero, como se ve, los panameños no escarmentamos, seguimos sin querer ver. Seguir leyendo el artículo, aquí.

Artículo publicado en el diario La Prensa, 6 de abril de 2021

miércoles, 24 de marzo de 2021

El síndrome "Kalkitos"

Los Kalkitos son un recuerdo entrañable de los ochenta. Dentro de un paquetito transparente venía un escenario que se abría en horizontal y una lámina con personajes y sus accesorios que se pegaban sobre éste. Podías escoger tu aventura: la guerra, la conquista, el espacio, los vikingos y un largo etcétera que desesperaba a las madres apuradas: era difícil escoger.

Estamos encerrados en un Kalkitos: nos han dado un escenario y una lámina para que “construyamos” una aventura, la de ser patria, la de ser panameños. Nos encasillan y nos hacen creer que no hay más escenarios, que donde estamos es donde nos merecemos estar, y que no se nos ocurra pedir otro escenario, otras circunstancias. Y encima nos llevan cantando “Juan Albañil”, “las caras lindas de mi gente negra” o “Pablo Pueblo”, como si debiéramos vivir encerrados en una sola historia: nos han creado, con nuestro consentimiento o no, un escenario del que no debemos salirnos. Seguir leyendo el artículo aquí.

Artículo publicado en el diario La Prensa, 23 de marzo de 2021.

miércoles, 17 de febrero de 2021

El problema del criterio

En general, la gente con criterio, no gusta. Son tenidas por orgullosas, pedantes o sabelotodo. Son personas que no suelen caer bien, a las que se les hace el vacío para no tener que enfrentarse a ellas. Los demás esperan que claudiquen, que se bajen del burro o que se plieguen a lo que la mayoría dice.

Siempre es más fácil mirar para otro lado, abrazar la tranquilidad de la ignorancia, no levantar la voz de más para no perder chance en la rebusca. La gente con criterio molesta porque no se duermen en los laureles y siempre ven la mancha que todos quieren ignorar o gritan que el rey está desnudo cuando todos, con su silencio, apoyan el engaño de la tela invisible.  Seguir leyendo el artículo, aquí.

Artículo publicado en el diario La Prensa, 16 de febrero de 2021

sábado, 13 de febrero de 2021

Adiós, Richard. Adiós, Ricardo.

Recibí un correo en septiembre de 2013. Era Ricardo Ríos Torres. Había oído hablar de él y de sus círculos de lectura, pero nunca tuve la oportunidad de conocerlo en ninguno de mis viajes a Panamá. Me escribió porque leyó un artículo mío sobre “Narraciones panameñas”. Conectamos inmediatamente y surgió la amistad y el cariño.

Cuando leí “La calle del espanto”, de Richard Brooks, quedé enganchado a esa desmesura lectora subiendo y bajando Salsipuedes. Me divertí con Hormiguita y sus aventuras patrias, lectoras y reflexivas, que tienden a la alegría y al juego. Brooks fue convirtiéndonos en esa novela en inmortales de tinta, en releíbles hasta el infinito.

Leer el artículo completo aquí.

Artículo publicado en el diario La Prensa, 9 de febrero de 2021

martes, 8 de diciembre de 2020

Ausencia

Hablaba con uno de mis alumnos sobre las fuerzas que empujan a un personaje a volver a su lugar de origen, al escenario abandonado, cuando sonó el teléfono con prefijo panameño y el número de mi hermano: “mi mamá ha fallecido”, no me lo podía creer, y mi hermano me confirmó lo dicho: “mi mamá ha fallecido”.

Ante la ausencia de un ser querido, comienza la contabilidad de las primeras veces: primer cumpleaños que no está, primera Navidad, primer día de la Madre sin ella. Se van sucediendo hitos que uno enumera, donde la ausencia habita y se tiñe de sombra el camino que hay que seguir transitando.

Seguir leyendo el artículo aquí.

Artículo publicado en el diario La Prensa, 8 de diciembre de 2020.

martes, 1 de diciembre de 2020

Diego y Maradona

Hemos asistido en estos días a la muerte de un mito, de un motivo para algunos, de una razón para otros. Porque la necesidad de mirar hacia arriba, de buscar dirección y sentido, según Salomón en el Eclesiastés, Dios la puso en el corazón de los seres humanos. A esa búsqueda necesitada, del tamaño de Dios, es a lo que algunos llaman religión. 

Un tal Maradona, una tarde de julio del año 86, se alzó al cielo de México para alcanzar la divina venganza sobre el enemigo público número uno en ese momento para los argentinos. Aquel gol, que todos vimos claramente mano, subió al marcador. Y se encarnó entre nosotros “dios”, y a dios le perdonamos todo, y todos en América quisimos ser argentinos, porque aquel milagro de ganar al grande, todos lo anhelábamos de alguna forma. 

Un tal Diego, un tipo común fuera de la cancha, era el revés de dios. Maltratador, mujeriego, adicto, amigo de dictadores y mafiosos para unos, hipócrita para otros, era la carne sobre la que la divinidad cósmica había posado su mano caprichosa para convertirlo en quien todo mundo quería ser en algún momento: rico, famoso, genial en el terreno de juego, querido, aceptado, deseado, envidiado: Diego como un espejo, como referente a su pesar. 


La mano se la perdonamos a dios, pero no la humanidad al tipo corriente. Unos lloran al mito, otros juzgan al hombre; unos han perdido su razón y otros no se explican cómo un sólo ser humano pudo aglutinar tantas filias en un tiempo tan breve. Los odiadores son tantos como los fieles seguidores del dios muerto en estos días, al que piensan perdonarle todo. 


En México, Maradona se hizo dios, y en Argentina enterraron a Diego. En aquel 86, ni las repeticiones pudieron rectificar la divina mano: hacía falta para un país aquella victoria. El VAR, nos dejará ver repetida la vida del hombre para despreciar, o imitar, con conocimiento de causa. 


Artículo publicado en el diario La Prensa, 1 de diciembre de 2020.