Arrancamos el año como siempre: escuelas sin terminar, planteles que no abren todavía, una reforma educativa en el aire, y la insistencia de la entusiasta con gastarse un dineral en las cacareadas laptops. Encima dice que los de afuera creen más en nosotros que nosotros mismos, haciéndonos pasar por tontos, por no ser capaces de reconocer lo que de verdad nos pasa, y está segura de ello porque unas empresas están formando a los profesores en nuestro país. La pregunta que surge es: ¿lo hacen de manera altruista o, como se les supone, vienen a hacer negocio? En el Meduca, lo hay.
Claro que hay entusiasmo, es el primer día de clases y los muchachos están encantados y también los padres, hasta que la realidad educativa se imponga, que vamos básicamente mal en matemáticas y comprensión lectora entre otras áreas. Pero todo bien según la entusiasta, que dice que los pelaos van a poder comer en la escuela, manteniendo uno de los signos más evidentes de nuestro subdesarrollo: el hambre de nuestros niños. Que le hable de eso a sus amigos de afuera que creen en nosotros.
Mucho éxito en este nuevo año lectivo. Muchachos: no olviden que la mayoría de lo que van a aprender en su vida lo aprenderán leyendo. Lean mucho, conviertan la biblioteca en su espacio favorito.
Artículo publicado en el diario La Prensa, el martes 3 de marzo de 2026.







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