martes, 8 de diciembre de 2020

Ausencia

Hablaba con uno de mis alumnos sobre las fuerzas que empujan a un personaje a volver a su lugar de origen, al escenario abandonado, cuando sonó el teléfono con prefijo panameño y el número de mi hermano: “mi mamá ha fallecido”, no me lo podía creer, y mi hermano me confirmó lo dicho: “mi mamá ha fallecido”.

Ante la ausencia de un ser querido, comienza la contabilidad de las primeras veces: primer cumpleaños que no está, primera Navidad, primer día de la Madre sin ella. Se van sucediendo hitos que uno enumera, donde la ausencia habita y se tiñe de sombra el camino que hay que seguir transitando.

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Artículo publicado en el diario La Prensa, 8 de diciembre de 2020.

martes, 1 de diciembre de 2020

Diego y Maradona

Hemos asistido en estos días a la muerte de un mito, de un motivo para algunos, de una razón para otros. Porque la necesidad de mirar hacia arriba, de buscar dirección y sentido, según Salomón en el Eclesiastés, Dios la puso en el corazón de los seres humanos. A esa búsqueda necesitada, del tamaño de Dios, es a lo que algunos llaman religión. 

Un tal Maradona, una tarde de julio del año 86, se alzó al cielo de México para alcanzar la divina venganza sobre el enemigo público número uno en ese momento para los argentinos. Aquel gol, que todos vimos claramente mano, subió al marcador. Y se encarnó entre nosotros “dios”, y a dios le perdonamos todo, y todos en América quisimos ser argentinos, porque aquel milagro de ganar al grande, todos lo anhelábamos de alguna forma. 

Un tal Diego, un tipo común fuera de la cancha, era el revés de dios. Maltratador, mujeriego, adicto, amigo de dictadores y mafiosos para unos, hipócrita para otros, era la carne sobre la que la divinidad cósmica había posado su mano caprichosa para convertirlo en quien todo mundo quería ser en algún momento: rico, famoso, genial en el terreno de juego, querido, aceptado, deseado, envidiado: Diego como un espejo, como referente a su pesar. 


La mano se la perdonamos a dios, pero no la humanidad al tipo corriente. Unos lloran al mito, otros juzgan al hombre; unos han perdido su razón y otros no se explican cómo un sólo ser humano pudo aglutinar tantas filias en un tiempo tan breve. Los odiadores son tantos como los fieles seguidores del dios muerto en estos días, al que piensan perdonarle todo. 


En México, Maradona se hizo dios, y en Argentina enterraron a Diego. En aquel 86, ni las repeticiones pudieron rectificar la divina mano: hacía falta para un país aquella victoria. El VAR, nos dejará ver repetida la vida del hombre para despreciar, o imitar, con conocimiento de causa. 


Artículo publicado en el diario La Prensa, 1 de diciembre de 2020.

martes, 3 de noviembre de 2020

¿Qué patria queremos?

 Algunos buenos patriotas se rasgan las vestiduras al ver una empollerada maquillada como una calavera. Salen en defensa del traje, se burlan e insultan a quien semejante afrenta perpetra, sin caer en cuenta de lo que ya hace tiempo nos enseñó Dora P. de Zárate, pero da igual, esa es la patria que algunos quieren celebrar: la que no se conoce a sí misma y es un conjunto de colores y frases tópicas.

La patria, no es una idea heredada, es una realidad que debe construirse a diario, respondiéndonos con honestidad a la pregunta ¿qué patria queremos?, si ésta del juegavivo, la corrupción y el espectáculo chabacano, o una que afea los gestos malsanos de políticos y ciudadanos en busca de una mejor convivencia. Seguir leyendo el artículo, aquí.

Artículo publicado en el diario La Prensa, el 3 de noviembre de 2020.

 

miércoles, 15 de julio de 2020

La leyenda de Abundance

Dicen que en Abundance, Alguien decidió que era mejor callarse por si acaso. A su vecino Mortuoro --un desastre como sastre-- le retiraron la máquina de coser por decir en el Café de la Esquina, que quizás la culpa no era del Chachachá, sino del Tango. Alguien escarmentó, y dijo en el Café, sentencioso --para asombro de la parroquia--, “por si acaso, mejor callarse: el silencio no es cómplice, es prudente”.

Mortuoro, el sastre ilustrado, cerró su factoría e imitó la actitud de Alguien, era lo mejor, por qué hablar ni decir: ya había corrido la voz en Abundance de que el Libertinaje es el primo rabiblanco de la negra Libertad y por eso es mejor callarse que estar diciendo en el Café, donde todos se informan, que el Tango era el culpable pero se hacía el ofendido. Seguir leyendo el artículo aquí.

Artículo publicado en el diario La Prensa, 14 de julio de 2020.

miércoles, 27 de mayo de 2020

La sombra de la pandemia es alargada

Hablar claro es una forma de respeto. Y también de afecto. “Fieles son las heridas del que ama”, dice Salomón, y la sabiduría a pie de calle afirma que “quien bien te quiere te hará llorar”, lo que puede resumirse en un concepto que en política es fundamental: transparencia. No decir la verdad es, por definición, mentir.

La sombra de esta pandemia llega más allá del último día de cuarentena. Se alarga hasta la pérdida de empleos, hasta los cierres de escuelas, negocios y una caída de consecuencias catastróficas de la que no nos quieren informar. Es tan larga la sombra y tan profunda su huella, que los que gobiernan no son capaces de describirnos lo que se nos viene encima. Seguir leyendo  el artículo aquí.

Artículo publicado en el diario La Prensa, 26 de mayo de 2020.

miércoles, 20 de mayo de 2020

Un puñado de palabras para un paisaje


Para Aitana, que se encontró con la belleza.


En algún momento de la historia, alguien, decidió dejar de señalar con el dedo la realidad y comenzó a contar historias. El mundo se llenó de cuenteros, de habladores, y ya no fuimos los mismos: aprendimos a vivir en pieles distintas a la nuestra mientras durara el relato. Llegaba la ficción para ofrecernos perspectiva y fraternidad (porque la lectura, no se olvide, vincula).

Confinados estos días con las tareas y los libros, era de esperar que en alguna esquina se diera el encuentro. "Describe el paisaje”, pide el enunciado de Español y, bajo un paisaje de tulipanes rojos y amarillos, con césped verde y lago moteado de cisnes, un pequeño guión invita a Aitana a pensar en lo que ve y contarlo. Yo tecleaba en mi mesa de trabajo ajeno a todo esto, rodeado de libros y notas. Seguir leyendo el artículo aquí.


Artículo publicado en el diario La Prensa, 19 de mayo de 2020.

miércoles, 13 de mayo de 2020

Ruido de fondo


¿Hacia dónde vamos?

Somos tan necios que no vemos que el mundo, allá lejos y aquí mismo, sufre una tragedia global que escapa a runrunes proféticos y a medidas económicas hechas con reglas torcidas por el servilismo y el interés del que paga y exige beneficios. Nuestros hechos hablan tan alto que no se escucha lo que decimos.

Moratorias populistas mal planteadas, bolsas de comida interesadas, o patrocinios de solidaridades bien calculadas, son el ruido de fondo que no nos deja escuchar el verdadero concierto de nuestra situación nacional: desempleo, economía sumergida, inestabilidad social, un sistema de salud deficiente, mala distribución de la riqueza, educación paupérrima, una actitud crítica subterránea, desafección cívica.  Seguir leyendo el artículo aquí.


Artículo publicado en el diario La Prensa, 12 de mayo de 2020.

martes, 5 de mayo de 2020

Electo, no selecto

Dijimos hace unas semanas que el criterio no está en cuarentena. Y también dijimos que esta no es una guerra y que los héroes no existen: la perversión del lenguaje construye el escenario donde los entusiastas de la ignorancia montan su teatro para robarnos la cartera. Y si no te gusta la obra, eres poco patriota y amenazas la unidad nacional.

Entonces llega un ex “electo”, un “selecto” toreable, para darnos la clave de todo este sistema corrupto, rimando: “Pienso que es irresponsable suponer que una información de medios de comunicación y de redes sociales va a producir la renuncia, además el vicepresidente fue “electo”, no “selecto” y el presidente tiene la capacidad de cambiar a los ministros, pero no tiene la capacidad de cambiar al vicepresidente”. Seguir leyendo el artículo, aquí.

Artículo publicado en el diario La Prensa, 5 de mayo de 2020.

miércoles, 29 de abril de 2020

El hambre creativa

El refrán “El hambre agudiza el ingenio” no es nuevo. Usado por los clásicos tantas veces y de tantas maneras no necesita explicación alguna: la maestra Vida se sirve del hambre para mejorar al ser humano, sacarlo de su comodidad y transformarlo. Como hizo con Juan Carlos.

He escuchado en mi familia muchas historias del hambre. Está la clásica, en la que usaban el pasaje que le daban los señores de la casa para comprar pan y caminaban “hasta por allá”, o la de cantar en Radio Mía para ganar una bolsa de alimentos, o aquella en la que la mayor llevaba al chiquito para que se tomara la leche que le daban a ella en la escuela. Seguir leyendo el artículo aquí.

Artículo publicado en el diario La Prensa, 28 de abril de 2020.

miércoles, 22 de abril de 2020

El lugar de la educación


Un viejo dictador repetía una verdad pitagórica indiscutible en los setenta: “Educando al niño no castigarás al hombre”, que no es más que una versión parafraseada del viejo proverbio salomónico, “Instruye al niño en su camino y aun cuando fuere viejo, no se apartará de él”, y el viejo Montaigne precisa: “el niño no es una botella que llenar, es un fuego que es preciso encender”. Todos viejos, pero el tema se renueva a fuerza de no abordarlo.

Si algo está poniendo de manifiesto esta pandemia es cuáles son los fundamentos de una sociedad democrática: Educación, Salud y Seguridad. Todos ellos, ninguneados y desestructurados a conveniencia del Sistema que paga, han quedado subrayados, en color Covid-19, dándosenos la oportunidad, quizás de las últimas, de colocarlas en el lugar que les corresponde, sobre todo la Educación. Seguir leyendo el artículo aquí.


Artículo publicado en el diario La Prensa, 21 de abril de 2020.

sábado, 18 de abril de 2020

Conciencia de lo frágil

Hace unas semanas atrás el mundo nos pertenecía. El calendario estaba cargado de proyectos “inaplazables”, de citas “ineludibles” y en nuestras mentes el viejo proverbio “no te jactes del día de mañana; porque no sabes qué dará de sí el día”, se nos antojaba un recurso de biblieros y procrastinadores. Hasta que llegó la pandemia para aclararlo todo.

La fragilidad de la vida, de lo cotidiano, es quizás una de las primeras lecciones que debemos aprender en estos días de cuarentena. Aprender o, quizás mejor, “recuperar”, sobre todo a la luz de las cifras de fallecidos y de contagiados que no paran de aumentar, y ante la cierta incertidumbre de que no sabemos cómo resultará todo. Tomar conciencia de lo efímero, de lo frágil de todo, quizás pueda hacernos más fuertes. Seguir leyendo el artículo aquí.

Artículo publicado en el diario La Prensa, 14 de abril de 2020.

El optimismo crítico

No son estos días para venirse abajo. Más allá del tedio de estarse en casa y de la zozobra que produce pensar en lo que será el mundo después de esta pandemia, está la certeza de que todo esto pasará y tocará de verdad sacar cuentas, evaluar daños colaterales y levantarnos para seguir caminando.

Como apuntábamos la semana pasada, conviene hacer los retratos de estos días para tenerlos presente cuando recuperemos la calle y la vida nos reclame seguir adelante. Y decíamos que nada de héroes, sino profesionales responsables haciendo su trabajo en circunstancias precarias que les llevan a jugarse la salud o la vida. Seguir leyendo  el artículo aquí.

Artículo publicado en el diario La Prensa, 7 de abril de 2020.

martes, 31 de marzo de 2020

Retratos para después de la pandemia

La cuarentena no incluye ni el sentido común ni el crítico. De hecho, es recomendable sacar la cámara de fotos crítica para retratar a los responsables políticos y sociales de muchas de las decisiones que se están tomando durante esta terrible crisis que no terminará cuando se levante la cuarentena.

Retraten al político que vota en contra de poner, junto al rubro de la salud, su partida postelectoral: no hay cabeza pensante, ni corazón doliente que comprenda tal vileza, pero retrate también al que pretende renunciar al sueldo y se hace fotos para que todo el mundo lo sepa: esos no son menos viles.


Artículo publicado en el diario La Prensa, 31 de marzo de 2020

martes, 24 de marzo de 2020

Vencerse a uno mismo

El segundo artículo de la ley de la Manada scout es “El lobato se vence a sí mismo”. No recuerdo si me lo explicaron en profundidad cuando era un lobato del Grupo 5 en la Escuela Primaria Don Bosco, lo que sí sé es que esta sencilla frase me ha acompañado siempre, acotando cuál es el verdadero campo de batalla de mi vida: yo mismo.
En estos días de virus y confinamiento, más de uno ha coqueteado con la idea de saltarse las restricciones, demostrando que egoístas, irresponsables y cínicos son legión en todo el mundo. Muchas personas son incapaces de decirse “no” y someterse a lo que las autoridades sanitarias recomiendan. Los ejemplos de pícaros sabelotodo o conspiranoicos que creen que todo es mentira se multiplican por todas partes, incluso hubo uno que para saltarse las restricciones, decidió sacar a pasear un perro de peluche. A ese nivel estamos.  Seguir leyendo el artículo aquí.
Artículo publicado en el diario La Prensa, 24 de marzo de 2020.

jueves, 19 de marzo de 2020

Instrucciones para un confinamiento



Búsquese una biblioteca o viva en una. Siempre hubo títulos reservados para leer durante la jubilación, más allá de la vejez o en situaciones apocalípticas, aunque este sea solo un género literario de ámbito bíblico o de literatura sagrada: hay títulos para leer, incluso, en holocaustos zombis.
“Ventilar” es un verbo nutritivo y necesario. Por las mañanas, antes de leer o escribir, abra las ventanas, permita que la casa --que puede ser el alma, las ideas o un rencor estúpido--, se airee con vientos de mar atlántica o versos de Cavafis (siempre me gustó más con “K” de Kafka) o de Alberti. Ventile mañana y tarde, es bueno contra los virus.  Seguir leyendo el artículo aquí.
Artículo publicado en el diario La Prensa, 17 de marzo de 2020.

jueves, 12 de marzo de 2020

El hombre de la maleta naranja


Comenzar un nuevo año escolar no es fácil y si se trata de empezar en un nuevo colegio, en otra provincia y con otros compañeros y otro maestro, es más difícil todavía. En esas circunstancias se encontró mi hija pequeña hace dos años: empezar de cero. Pero todavía quedan apasionados por la enseñanza.

Le tocó un maestro de lentes, sonriente, buena planta, y me dijeron que enseñaba usando la tecnología. Y como a veces esos cacharros modernos los carga el enemigo, dudé, siendo yo amante de tocarlo todo y de la enseñanza de siempre, la de los años dorados y las buenas maestras que echamos de menos. Seguir leyendo el artículo aquí.

Artículo publicado en el diario La Prensa, 10 de marzo de 2020.

martes, 3 de marzo de 2020

Hablar de libros


Resultado de imagen de hablar de librosEstoy de acuerdo con el escritor francés Charles Nodier en eso que dicen que decía él sobre los libros: “después del placer de poseerlos no hay cosa más dulce que hablar de ellos”, porque esa conversación, ese inventario sentimental e intelectual nos acerca a la parte fundamental de las sociedades: su idiosincrasia.

Las sociedades que no hablan de sus libros están expuestas a no conocerse nunca. La literatura es una suerte de espejo que devuelve al individuo su parte menos conocida y procura reconciliarle con quien es y con el siglo que le ha tocado vivir. Las pocas certezas que podemos defender en Historia tienen su firmeza en la intrahistoria que podemos aprender a través de los textos de los escritores. Seguir leyendo el artículo aquí.

Artículo publicado en el diario La Prensa, 3 de marzo de 2020

jueves, 27 de febrero de 2020

Martes de Carnaval


Muchos de ustedes también lo escribirán como yo, en mayúsculas, en las crónicas del recuerdo. Porque antes no era cualquier martes --no sé ahora--, pero el Martes de Carnaval era el último gran día de la fiesta: día de gala para reinas, comparsas y público en general, que daba el último empujón de entusiasmo y gozadera.

Pasamos muchos de esos Martes en la Avenida Central, Parquecito de La Cuchilla, mirando pasar los carros alegóricos y las comparsas. El árbol inmenso, de almendro creo, se enseñoreaba frondoso del parquecito y de sus ramas colgaban los más bravos del barrio para ver mejor el desfile, pero mi hermano y yo, cerquita de mamá, terrestres, porque a ella las alturas no le gustaban. Seguir leyendo el artículo aquí.


Artículo publicado en el diario La Prensa, martes 25 de febrero de 2020.

jueves, 20 de febrero de 2020

La inutilidad de las máscaras


Tal y como van las cosas en este país, la próxima jubilación estrella será, sin lugar a duda la de las máscaras, que se van quedando sin trabajo por la caradura de la mayoría de los políticos y demás fauna y flora que puebla nuestras instituciones. De seguir así, ni para los carnavales harán falta las típicas máscaras.

Porque se impone el rigor corrupto, esa nueva facultad del cínico político que, siendo consciente ya sin ambages de su situación y de llevar años ejerciendo con solvencia impune su “negocio” con el dinero del Estado, no teme confesar que sí, que es verdad que se es corrupto, pero lo es al servicio de la patria, logrando así dos cosas: blanquear su clientelismo ladrón y convencer a los ciudadanos de que es por ellos.  Seguir leyendo el artículo, aquí.

Artículo publicado en el diario La Prensa, 18 de febrero de 2020.

martes, 11 de febrero de 2020

La banalización del malo


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Cuando descubrí “Los miserables” quedé fascinado por Javert, el malo de la novela, el implacable y rencoroso inspector que a pesar de que Jean Valjean le había perdonado la vida, hasta el final quería meterlo preso. Un malo “clásico”, con sus matices de gris, pero un malo.

En esta época de ficcionalización de todo, asistimos al sesgo narrativo que apunta a la banalización del malo como arma de propaganda para las bases de cualquier sistema democrático. La meta está clara: cuanto mejor hagamos parecer a los malos, mejor nos aprovecharemos del sistema y menos malos pareceremos. Así las cosas, Pablo Escobar es tan válido como Nelson Mandela: son personas con valores e intereses por el pueblo, paladines de los más necesitados, son dicen, agentes de transformación social. Seguir leyendo aquí.

Publicado en el diario La Prensa, 11 de febrero de 2020

sábado, 25 de enero de 2020

Adiós, mamá


Mamá como un personaje. Mamá llevándome al parque, al teatro, al Mc Donald´s. Mamá casi cayendo por una alcantarilla por ir a recoger un póster de Parchís. Mamá escuchando a Olga Guillot, a Concha Piquer, a Sophy de Puerto Rico. Mamá llevándonos a la radio; mamá viendo la novela con mi abuela; mamá llorando su amor perdido, mamá confundida, mamá de lejos, mamá.

Me perdonarán esta columna, pero a mi mamá le gustaban los periódicos. Compraba todos cuando había plata, en los años buenos --que los hubo--, y estaba contenta de leerme tocando el papel y la tinta. Mi mamá a veces me preguntaba por teléfono “¿qué quieres decir con eso?”, y yo le explicaba y aprendía la lección: sé más claro para que tu mamá lo entienda.   Seguir leyendo en el enlace.


Artículo publicado en el diario La Prensa, sábado 25 de enero de 2020.

martes, 21 de enero de 2020

Los reductores de cabezas


Se llaman Shuar y su arte de reducir cabezas perseguía dos motivos concretos: el primero, dominar el espíritu del enemigo decapitado para que no volviera con deseos de venganza, y el segundo, exhibirlas para escarmiento y terror de los que las vieran. Dominio y terror: la misma fórmula de los entusiastas de la ignorancia.

La reducción de cabezas es perfecta en estos tiempos de “consumo de simplificaciones”, como decía Nicolás Melini en una entrevista. La reducción, llevada a cabo en una liturgia de ninguneo del conocimiento y afeamiento de la búsqueda de criterio, tiene como fin prepararnos para las simplificaciones, que serán consumidas con un gusto ingenuo y sin el más mínimo atisbo de deseo de preguntarnos ¿es esto todo? Seguir leyendo el artículo aquí.


Artículo publicado en el diario La Prensa, 21 de enero 2020.

martes, 14 de enero de 2020

El culto a la ignorancia


Corría el año 1986 cuando cayó en mis manos un libro grueso, de letras apretadas y páginas amarillentas que decidí leer a toda costa: “Introducción a la Ciencia” de un tal Isaac Asimov del que solo sabía que era un genio. Más de 800 páginas de ciencia divulgativa que pensaba yo, me prepararían para abordar el bachillerato en Ciencias.

Unos años antes, el 21 de enero 1980, Asimov firmó un artículo en la revista Newsweek, breve, apenas una página, titulado "Un culto a la ignorancia" donde daba un certero diagnóstico de la sociedad y su relación con el conocimiento que se encierra en la siguiente frase: “mi ignorancia es tan válida como tu conocimiento”. Seguir leyendo el artículo aquí.

Artículo publicado en el diario La Prensa, 14 de enero de 2020.

martes, 7 de enero de 2020

La vida de los que escriben

Mario Benedettí con su madre.

Blas Matamoro dice en su ensayo “Novela familiar” lo siguiente: “Nunca tenemos acabada la definitiva historia de la vida de un escritor, como tampoco tenemos leída del todo y para siempre su obra”, precisamente porque el escritor imbrica vida y escritura, vida y lectura, convirtiéndose siempre en parte de la obra que construye, porque sin ser nunca el protagonista de sus historias busca construirse una memoria de sí mismo.

Esta es una de las evidencias silenciosas y más importantes del hecho de ser escritor: la vida del que escribe es muy poco pública, es poco consciente de los focos, de los medios. La escritura todo lo copa, la escritura es su asomo al otro, la asunción de su lugar en el mundo.

Uno inventa su vida mientras escribe, “al hacer narrable algo en sí mismo inenarrable”, dice Matamoro. Se narra la herida, y sin herida no hay historia. Escribir sin herida, sin narrarse, puede ser muy democrático pero nunca producirá buena literatura. Impreso no es sinónimo de escrito.

La vida bajo las letras se nota. La narración de la luz o de la oscuridad, el ritmo del silencio, los versos del hambre. El escritor repuja el cuero, lo hiende con su vida, deja una huella en el texto y en el alma del que lee, de eso va la literatura, de búsqueda propia y de hacer camino al escribir.

Esto no se aprende en ningún taller literario. La herida, como el talento, se trae de casa. Se puede enseñar a dominar la técnica narrativa pero sin herida, ni la mirada que genera, nuestra obra será solo una cáscara de tinta.

Aunque todo pase por discutible, conviene ser conscientes de que muchas frustraciones y egos literarios nacen directamente de esta falta de vida en muchas obras. Se puede escribir sobre el 9 de enero, pero sin olvidar que la emoción y la belleza no los da el tema, los construye desde la herida el buen escritor.


Artículo publicado en el diario La Prensa, 7 de enero de 2020.

miércoles, 1 de enero de 2020

La década del cambio


Recuerdo la viñeta del gran Antonio Mingote cuando estábamos apunto de entrar en el nuevo milenio: un hombre asomado por el agujero del cero, no se sorprende por lo que ve. Más de lo mismo es lo que parece mirar.

Al asomarnos por las ranuras de los ceros del 2020 parece que lo que nos espera es más de lo mismo: "buen gobierno" lento, con políticas titubeantes y corruptelas que parecen no tener fin. El año que viene (la década) no tiene visos de mejora. Y esto no es pesimismo.

Aún así, está última noche del año les ánimo a asumir un compromiso con ustedes mismos: voy a leer más, voy a dedicar tiempo y esfuerzo a estar informado, a no dejarme permear por la indolencia civil.

Este nuevo año necesitamos un compromiso más serio con nuestra democracia y eso comienza por desarrollar el hábito de la lectura. Allí empieza todo. La única manera de no dejarnos seducir por el reguetoneo politiquero es abrazar el conocimiento.

Nuestra actitud hacia la cultura y el conocimiento tiene que dar un giro. Los vuelcos sociales no empiezan en los gobiernos, arrancan en los hogares, en las aulas, con padres y maestros con visión de futuro, con jóvenes que de verdad comienzan a interesarse por el suyo y lo que esto significa, con adultos que no van a resignarse a que las cosas sigan igual.

Nuestro país no tiene más tiempo, no tiene otra década para invertir en promesas huecas, necesita que todos estemos más atentos que nunca a dónde van nuestros recursos y hacia dónde quieren llevar la educación. Habrá muchos temas, pero éstos dos harán la diferencia en esta década: si el dinero no va a educación será más fácil robarnos.

Ojalá no tenga razón la viñeta. Ojalá nos asomemos por los ceros y el futuro se vea enderezando la senda, no por obra de ninguna energía, sino por la convicción inquebrantable de los ciudadanos de nuestro país.


Artículo publicado en el diario La Prensa, martes 31 de diciembre de 2019.