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03 junio, 2025

Yo le doy una respuesta, Juan Carlos Tapia

«Yo me hago esta pregunta?*», comienza su tuit, y yo le voy a dar una respuesta porque sus palabras representan el fallo argumental de muchos panameños: «permitir» la libertad de expresión según nacionalidad, credo, género, condición o raza. En este tipo de manifestaciones es donde las personas se retratan: le sale el cobre al oropel democrático que venden. Habrá acertado antes, pero en esto se equivoca.

«Aceptarían los colombianos una persona con acento panameño diciéndole a ellos lo que tienen que hacer para tener un mejor país?», sigue usted, entonando un discurso, como poco, xenófobo, según el DRAE. Por el «acento» quiere decir por el «origen», así que los colombianos, por tener acento panameño la persona, no aceptarían escuchar qué tienen que hacer para mejorar. Eso demuestra qué hace usted con las soluciones que se nos ofrecen, no escucharlas, como si el acento panameño dotara de acierto lo que se dice sobre nuestro país.

«Por que nosotros los panameños tenemos que aceptar a una persona con acento colombiano que nos diga a los panameños que es lo que es bueno o malo?», insiste, preguntando lo obvio: aceptamos porque suele tener más razón que muchos panameños con acento, que no distinguen entre derecha e izquierda, y porque las personas inteligentes escuchan con respeto y luego discrepan. Lo que escribió debilita su argumento, exhibiendo lo que de verdad piensa.

«Creo con todo respeto, que Colombia tiene muchos más problemas que Panamá y ella debería dedicar su esfuerzo a su país», termina, suscribiendo el «mal de muchos, consuelo de tontos», y diciendo a Sabrina Bacal a qué debe dedicarse. Se disculpó, como «El rofión de Las Garzas», «si mis palabras la ofendieron», no sé si lo hizo, pero ofenden a la inteligencia. Se pone de relieve que estamos faltos de «Lo mejor de los libros», porque de boxeo ya tuvimos bastante y no solucionó nada. Defiendo su libertad de expresarse, le respeto, pero su opinión no merece ninguno.

Artículo publicado en el diario La Prensa, el martes 3 de junio de 2025.

*Las faltas de ortografía del entrecomillado corresponden al tuit original, que se ha corregido en la publicación del diario La Prensa, y que quise dejar como constancia.

09 agosto, 2023

Libertad de expresión y tibieza ciudadana

Leo que piden doce años de cárcel para un caricaturista, porque a una exprocuradora, con nombre de país africano y apellido de exmilitar, no le gustó la crítica hecha contra su cargo y la gestión del mismo (y no contra ella como persona). Acusan al caricaturista de violencia contra la mujer y lesiones psicológicas, y la todopoderosa exfuncionaria solicita (es increíble) el uso de la cámara Gesell. Y todo esto ante la tibieza de la sociedad panameña, que no entiende la importancia de la libertad de expresión.

Las dictaduras censuraban en Panamá hasta canciones. La mordaza, en forma de uso torticero del sistema judicial para callarle la boca a los que opinan y critican al poder, es síntoma de que no todos somos iguales ante la ley y eso debilita la democracia. Porque si hoy le meten a un caricaturista, periodista, escritor, o cantante doce años de cárcel por decir lo que piensa, ¿qué esperan los demás que les pase? Es tan alto el nivel de ignorancia que hay quienes creen que nunca les pasará a ellos. Seguir leyendo el artículo aquí.

Artículo publicado en el diario La Prensa, el martes 8 de agosto de 2023

22 agosto, 2022

Tibieza cobarde

Fetua”, esa es la palabra que aprendió Salman Rushdie el 14 de febrero de 1989. Porque una cosa es leerla o escribirla, y otra muy distinta es vincularla con tu existencia. El delito, escribir una novela: Los versos satánicos. Dicen que ofende, que es sacrílega, que su autor merece y “todos los que hayan participado en su publicación”, (dijo Jomeini) la muerte.

Hay quienes creen en la libertad de expresión a medias, que es justificable que alguien mate a otro por disentir y ponerlo por escrito. “Es que ofenden”, argumentan, legitimando cualquier acción del ofendido. ¿Qué clase de personas somos si ante un intento de asesinato somos capaces de comprender la “motivación” de los asesinos? ¿No vale una vida más que una idea? ¿No puede un dios omnipotente cambiar la voluntad de disidentes, blasfemos e incrédulos? Un dios que manda a sus “fieles” a matar a los que no le son afines es muy poco fiable. Seguir leyendo el artículo aquí.

Publicado el martes 16 de agosto de 2022 en el diario La Prensa.

08 junio, 2022

Nicaragua

Ya ves, viajero, está su puerta abierta, / todo el país es una inmensa casa. /No, no te equivocaste de aeropuerto:/ entrá nomás, estás en Nicaragua”. Con estos versos, Julio Cortázar cierra su hermoso poema, Noticia para viajeros, que abre el libro Nicaragua, tan violentamente dulce (1983), su crónica lúcida sobre la libertad conquistada por el pueblo nicaragüense y su defensa.

Casi cuarenta años después, volvemos a estar como al principio de aquella lucha: un dictador vive en la “inmensa casa”, se la ha tomado, y la libertad a volado por los aires y se ha encarcelado, exiliado y silenciado a aquellos que pretenden decir que lo que ocurre en Nicaragua es un atropello a la democracia. Seguir leyendo el artículo aquí.

Artículo publicado en el diario La Prensa, martes 7 de junio de 2021.

21 septiembre, 2021

La literatura que nos hace libres

“Los males que estamos temiendo se conjuran bien leyendo literatura sin programa político, y evitando los programas culturales políticos, que no son otra cosa que un boleto para la alienación. La literatura sin programa político es la que nos hace críticos y libres”, dice mi querido Nicolás Melini, escritor y cineasta español, que no da puntada sin hilo.

Ya salió la gente a hacer su vigilia ante la Asamblea --la cosa se va poniendo seria--, y “los males que estamos temiendo”, sólo se conjuran leyendo literatura sin programa político. Y ojo, que “programa político” es también el silencio y el ponerse de perfil ante las cada vez más frecuentes corruptelas del gobierno, seas yeyé o seas pueblo (categorías artificiales que sólo buscan debilitar el movimiento).  Seguir leyendo el artículo aquí.

Artículo publicado en el diario La Prensa, martes 21 de septiembre de 2021. 

06 abril, 2021

Imponer el silencio

«La mayoría de los panameños, absorbidos por las manifestaciones secundarias de nuestro drama, no han visto, o no han querido ver la negra tiranía que están cocinándole a Panamá en los lóbregos sótanos de la política... Ojalá no sea demasiado tarde cuando por fin abra los ojos». Estas palabras son del maestro Guillermo Sánchez Borbón, en el año 1985, en un contexto que debería ser distinto al actual, pero, como se ve, los panameños no escarmentamos, seguimos sin querer ver.

La libertad de expresión es un derecho humano fundamental. No es un derecho de periodistas, escritores o comentaristas políticos de radio o televisión: es un derecho de todos, y de todos es la responsabilidad de defenderlo. De las mentiras mejor urdidas contra la democracia, está esa de que «esa vaina de la libertad de expresión es para ese poco de gente que habla paja en los medios y no quieren que les digan nada». Espero que no se encuentren en ese amplio segmento de los engañados.

Apartar a periodistas de casos, por ley, para que no investiguen e informen sobre cualquier sospecha de anomalía institucional, es un acto de alta traición al contrato social y democrático en el que pretendemos convivir. Imponer el silencio y la mirada para otro lado, es otro acto más de refuerzo de un sistema corrupto que amenaza con colapsar, e invoca a mesías populistas ―de verde oliva o no―, para que nos traigan una solución mágica a toda esta circunstancia. Y ese peligro, ya está tocando a la puerta.

Algún día usted ―sí, usted―, que no escribe ni habla en los medios, abrirá los ojos y querrá denunciar malas prácticas en su circuito o en alguna entidad pública, y será demasiado tarde: le acusarán de difamar y le sancionarán. Entonces se acordará de lo importante que es poder alzar la voz con responsabilidad, y se arrepentirá de no haber defendido su derecho a decir lo que piensa. Seguir leyendo el artículo, aquí.

Artículo publicado en el diario La Prensa, 6 de abril de 2021

15 julio, 2020

La leyenda de Abundance

Dicen que en Abundance, Alguien decidió que era mejor callarse por si acaso. A su vecino Mortuoro --un desastre como sastre-- le retiraron la máquina de coser por decir en el Café de la Esquina, que quizás la culpa no era del Chachachá, sino del Tango. Alguien escarmentó, y dijo en el Café, sentencioso --para asombro de la parroquia--, “por si acaso, mejor callarse: el silencio no es cómplice, es prudente”.

Mortuoro, el sastre ilustrado, cerró su factoría e imitó la actitud de Alguien, era lo mejor, por qué hablar ni decir: ya había corrido la voz en Abundance de que el Libertinaje es el primo rabiblanco de la negra Libertad y por eso es mejor callarse que estar diciendo en el Café, donde todos se informan, que el Tango era el culpable pero se hacía el ofendido. Seguir leyendo el artículo aquí.

Artículo publicado en el diario La Prensa, 14 de julio de 2020.

27 mayo, 2020

La sombra de la pandemia es alargada

Hablar claro es una forma de respeto. Y también de afecto. “Fieles son las heridas del que ama”, dice Salomón, y la sabiduría a pie de calle afirma que “quien bien te quiere te hará llorar”, lo que puede resumirse en un concepto que en política es fundamental: transparencia. No decir la verdad es, por definición, mentir.

La sombra de esta pandemia llega más allá del último día de cuarentena. Se alarga hasta la pérdida de empleos, hasta los cierres de escuelas, negocios y una caída de consecuencias catastróficas de la que no nos quieren informar. Es tan larga la sombra y tan profunda su huella, que los que gobiernan no son capaces de describirnos lo que se nos viene encima. Seguir leyendo  el artículo aquí.

Artículo publicado en el diario La Prensa, 26 de mayo de 2020.

18 septiembre, 2018

Las mismas inquisiciones


Recuerdo una tira cómica de “Olafo el Amargado”, en un periódico de los ochenta, donde el gruñón vikingo decía, levantando la espada o la jarra de cerveza: “Aquí se puede pensar lo que quieran, siempre y cuando piensen como yo”. En plena dictadura era todo un desafío contra el sistema y alguno tuvo que exiliarse (no es cómica) por decir lo contrario al pensamiento único de aquellos días. Seguir leyendo aquí.

Artículo publicado en el diario La Prensa, 4 de septiembre de 2018