02 junio, 2010

El elefante de marfil (Reseña)

Nos encontramos en la Sevilla del siglo XVIII. Un terremoto, sacude la región causando grandes estragos. Una mujer Julia, y su esclava negra sobreviven al terremoto. Un extraño hombre entra en la vida de doña Julia cambiando el curso normal de la vida de esta viuda y dueña de una imprenta. El hombre busca un secreto: las claves de una ancestral y extraña partida de ajedrez pactada entre musulmanes y cristianos.
Elena Riesco, bilbaína de nacimiento, vallisoletana por arraigo y sevillana por pasión, nos trae una extraordinaria novela de amor, una intrigante aventura, una excelente y bien documentada novela histórica y una hilarante, muchas veces, historia de una saga familiar. Novela coral esta donde la escritora traza perfectamente a sus personajes, donde las voces de daca uno son perfectamente asumibles y nada reiterativas, deja para la posteridad un personaje tan rotundo como Doña Julia o el de la queridísima Mamita Lula: una novela que debe dar que hablar y que es una vuelta de tuerca en la narrativa de esta excelente novelista.
La precisión de detalles del paisaje andaluz y la combinación justa de la acción de los personajes ofrece atmósferas que al final del libro se echarán de menos. Porque esta obra acompaña, mima el intelecto y lo reta, toca sensibilidades y deja una honda huella al final de su lectura, un eco de palabras y posibilidades reflexivas que no nos dejarán indiferentes.
Tres generaciones de una misma familia van detrás del mismo secreto: el cumplimiento de un viejo compromiso entere un rey musulmán y un rey cristiano, a saber, la celebración de una vieja partida de ajedrez. Para los amantes del juego, esta es una novela que, sin abusar del mismo, dejará en los que conocen bien el ajedrez un muy buen sabor de boca.
Muchas son las perspectivas para abordar esta novela, la nuestra es la de las historias de amor. Amor pasional, amor filial, amor al trabajo, a las letras, a la vida. Las historias de amor se van sucediendo, a veces con final feliz otras no, dejan un poso agridulce, a decisión tomada, a riesgo asumido como si de un gran tablero de ajedrez se tratara.
Elena Riesco ha dado una vez más en el clavo y se ha superado como narradora combinando su coro de personajes con géneros distintos y dispares todos puestos al servicio de una historia intensa desde el principio a fin.
Una sustanciosa y rica nota de la autora nos da las últimas pinceladas sobre Sevilla, el terremoto, las imprentas y el ajedrez entre otras cosas. Nos deja ver el revés de la trama, nos muestra un poco la cocina para sorprendernos aun más con su tan precisa y preciosa construcción de esta gran historia.
Para los que no han leído a Nerea Riesco “El elefante de marfil” (Grijalbo, 2010) es una excelente plataforma para saltar luego a la brillante “Ars mágica” y a “El país de las mariposas”. Es el momento perfecto para encontrase con una escritora de alto nivel que confirma con esta novela que dará mucho más de qué hablar en el futuro.

31 mayo, 2010

Francia Combatiente (Reseña)

La transparencia con la que escribe Edith Wharton (New York, 1862) es exponerse a una luz inspiradora, docente y de una calidad digna de considerar en otras obras de la autora. Pero la que nos ocupa, “Francia combatiente”, publicada por la Editorial Impedimenta (2009) es acercarnos a unos hechos históricos narrados con el rigor de las experiencias vividas, con las imágenes aun prendidas en la retina.
Lo que sabemos de la Francia ocupada por los alemanes es siempre lo que hemos leído en los libros de Historia, hechos casi siempre sumergidos en una frialdad académica que además no logra llegar al centro de las historias individuales. “Francia combatiente” de consigue ponernos en primera línea de fuego para ver aquella contienda con ojos renovados y con emociones nuevas.
Escrito con una prosa envolvente, con un dominio magistral de las imágenes Wharton consigue que veamos a aquella Francia invadida con una visión renovada y renovadora de lo que teníamos por fijo en la Historia. Es un texto que complementa y transforma lo que sabemos de la Primera Guerra Mundial.
Arrancando con “La imagen de París”, Edith Wharton nos lleva de la mano por los primeros compases del conflicto. Nos lleva por las calles de París, a la vera de sus gentes y nos ofrece su pensamiento, su coraje y su perspectiva de un serio compromiso con la causa. Retrata ese espíritu combativo en una elocuente frase: “si tenía que haber una guerra, entonces el país y cada una de sus almas estarían preparados para afrontarla”. Evidentemente querían la paz antes que nada pero, como dice la autora, si tenía que haber una guerra los franceses estaban dispuestos a todo.
Wharton va al frente, revisa la realidad, la visita más bien, para dar cuenta de ella en una serie de artículos que se recogen en el presente volumen y que estaban destinados la revista “Scribner’s Magazine”.

Son muchas las virtudes de Wharton: a la transparencia de su escritura hemos de sumarle su capacidad de recrear atmósferas, de situar los sentidos del lector en el espacio en el que ocurren los hechos. Por ejemplo nos dice con elocuencia que “entrar en la catedral fue como adentrarse en la densa oscuridad de una iglesia española” (página 26) o cuando habla de las peonías que tiene en su escritorio para mencionar más adelante que las menciona como símbolo de la energía humana capaz de volver a construir sobre lo que ha quedado convertido en desierto (página 97).
Describe con preciosismo austero, sin aspavientos narrativos y sin cargar de más las frases, dándonos imágenes hermosas que comunican realidad y estimulan la reflexión.
Cierra este libro "El espíritu de Francia", después de hacer un viaje por el frente, por las necesidades de los soldados, por la tragedias del conflicto. Al terminar la lectura hemos ido de la imagen al espíritu y es aquí donde la elocuencia de la prosa de Edith Wharton alcanza grandes momentos.
Una edición hermosa que atrae, una introducción precisa y rigurosa de Yolanda Morató y una traducción maravillosa de Pilar Adón hacen de este “Francia combatiente” un texto para visitar de cuando en cuando y una garantía de que la buena literatura sigue definitivamente siendo desencadenada a flor de alma, a ritmo de belleza.

Magnitud Imaginaria (Reseña)

Me dijeron que Stanislaw Lem (Lvov, Polonia, 1921-Cracovia, 2007) era adictivo y se quedaron cortos. Es más que eso, es inspirador, renovador, impulsor y hasta diría yo transgresor de todo aquello que se llama literatura. En Lem, los convencionalismos no valen, todo es materia literaria, incluso los libros que no existen, aquellos que están por encontrar escritor. Mientras estos ocurre, Lem nos ofrece en “Magnitud imaginaria” (Impedimenta, 2010) un tratado excelente de “Prologología”, género al que, como dice el propio Lem, hay que darle carta de nobleza, dándole a los prólogos y al arte de prologar la libertad que merecen. Porque prologar es un arte y porque nadie se atrevía a escribir el tratado de prologología Lem se embarca en la empresa y nos ofrece una fascínate y enriquecedora serie de prólogos a libros ¿qué no existen? ¿Que existen y no tiene prólogo? ¿Que se han de escribir y luego pedir a los dueños de los derechos del escritor polaco permiso para publicarlos junto con la obra? Lean y juzguen. Lo que tenemos que decirles es que no podrán parar de leer, de reír, de meditar e incluso, para los picados por la escritura, no se resistirán a ponerse manos a la obra para escribir quien sabe qué pero escribir.
Con “Magnitud imaginaria” la editorial Impedimenta nos vuelve a poner en las manos un libro, sin género alguno de dudas, esencial para la comprensión de una forma particularísima de ver la literatura como era la de Lem. Su buceo por las pasiones humanas ha dado a luz estos prólogos de libros que parecen imposibles, que están llenos de lo mejor y lo peor de todos nosotros que formamos eso que llamamos humanidad. Aunque este sea el segundo hermano de cuatro, (el anterior es “Vacío perfecto” (Impedimenta, 2008) y el que le sigue, y que pronto publicará la misma editorial es “Golem XIV” y cierra esta particular Biblioteca “Provocación”), no nos parece que tenga nada que envidiarle a los otros. Este es un texto que se lee con ganas, que te persigue, que no te deja distraerte y que te lleva por las calles de la creación, porque Lem tiene esa capacidad que muy pocos cultivan en literatura por no poder, por falta de capacidad: son generadores de cultura, de ideas y de reflexiones.

Escrito con una fina ironía, salpicada de una ciencia ficción que llamaremos “no espacial” Lem nos hace leer prácticamente esos libros que prologa. Desde “Necrobias”, donde se hacen fotos eróticas con rayos X hasta la prodigiosa “Historia de la literatura bítica”, Lem juega y se divierte con las ideas, les da vida, condición de probabilidad, las convierte en ficción, en materia literaria que alienta todas las posibilidades de otros universos, paralelos o mezclados con este, que son una refrescante provocación de los sentidos.
El prólogo de Roberto Valencia, excelente, da pistas sobre Lem y su obra. Prólogo valiente ya que visto lo visto el prólogo a un libro de prólogos ha de ser una tarea harto difícil y que Roberto solventa con un conocimiento preciso del autor y su obra. Su comparación de Lem con el niño prodigio de “Annie Hall” de Woody Allen es sencillamente un rotundo acierto.
Lectura estimulante, enriquecedora y divertida, llena de genio y sabiduría que busca tocar el aburrimiento del lector para convertirlo en entusiasmo resuelto. Una lectura que espera la futura entrega de “Golem XIV” que, a pesar de no encontrase registrada en la “Extelopedia Vestrand”, nos consta que pronto disfrutaremos de ella. Por ahora es mejor no perderse “Magnitud imaginaria”.

16 mayo, 2010

Pandemia (Reseña)

Muchas son las amenazas que se ciernen sobre la humanidad pero seguramente la más seria sea la amenaza bacteriológica ya que se trata de un enemigo que no vemos, que no hace ruido y que además es muy letal. A lo dicho súmenle que un grupo de expertos, médicos, epidemiólogos y biólogos y detrás de ellos se esconde intereses políticos entonces me parece que estamos ante una catástrofe de proporciones insospechadas.
Es lo que plantea Lewis Perdue en su reciente novela “Pandemia” (Editorial ViaMagna, 2009) hará las delicias de los amantes del género de thrillers de catástrofes de proporciones planetarias. Plantea básicamente este autor que existe un virus que mata selectivamente y por razas. Básicamente hace que persona de la misma raza se destruyan.
Pero hay una heroína, en este caso la doctora Lara Blackwood autora en parte del hallazgo pero que asiste a la perversión del trabajo de su vida y no nadie más que pueda salvarnos de tan terrible destino.
Pandemia llega a nuestras librerías en tiempos en los que tenemos como los de la gripe A y otras enfermedades están a la orden del día. Este libro que es puro entretenimiento y que obedece a la mecánica de la acción estadounidense es posiblemente a la vez una advertencia novelada de lo que el hombre es capaz de hacer contra el propio hombre.
En su nota final el autor nos anima a no olvidar las atrocidades cometidas por los alemanes y los japoneses que experimentaron de manera aberrante con seres humanos. Lewis Perdue nos dice que no debemos olvidarnos de aquellas barbaridades para que no se repitan y afirma además que la novela está basada en hechos reales, lo cual, aunque suena manido y provocador de morbosidad en muchas ocasiones, es cierto.
Con un buen ritmo, con acción y momentos de suma intensidad esta novela llena los objetivos lúdicos que esperamos del género, que goza de muy buena salud en nuestro medio.
Lo mejor de esta novela es sin duda como se desarrolla la lucha de una mujer en un medio masculino y como la industria y la política son lo que de verdad todos al final del día pensamos: un gran engaño. La capacidad de destrucción del hombre contra sí mismo asusta y Perdue nos lo retrata con una compleja red de acciones que nos esconden su crudeza. Una novela ésta para los que después del entretenimiento quieran darse a la tarea de buscar los correlatos en nuestra sociedad.

Necios de estar por casa

Sin paños calientes: la mayoría de los seres humanos somos necios. Eso de que somos el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra es una verdad como un templo con el que damos constantemente que diría Don Quijote. Y es que a la hora de vivir, ese deporte tan duro no apto para cobardes, optamos constantemente por la seguridad despreciando a diario la libertad que nos permita de una vez por todas dejar de ser personajes de la novela de otro.
¿Contento con tu trabajo? No, pero insistes en seguir en él sin asumir los necesarios riesgos calculados para librarte de la esclavitud a una impostura que el sistema éste en el que estamos inmersos nos ha dictado bajo amenaza de “te dejo en la puñetera calle como no te conformes”.
Y es que en estos tiempos parece que nos han despertado de nuestros sueños para arrullarnos con los réquiems aunque sean de Fauré o de Mozart para que al dormirnos nos veamos sumidos en una pesadilla constante que amedrenta.
Pero hay que rebelarse, hay que buscar la manera de despertarnos del letargo para vencer la pereza, el tedio, o la maldita seguridad dentro del sistema de conformismo en el que estamos para poder convertirnos en quien queremos ser. Es hora de dar el salto, de asirnos a nosotros mismos para dejar de ser eslabones en la cadena de otros y procurarnos la belleza que deseamos, los sueños que hemos soñado siempre. Si insistimos en posponernos a nosotros mismos y a nuestras metas terminaremos siendo devorados por la frustración, por la acuciante sensación de necedad que mete piedras en los pasillos de nuestras casa para que vivamos tropezándonos constantemente.

27 abril, 2010

No hay bestia tan feroz (Reseña)

Sin duda alguna estamos ante una de las voces mejor capacitadas para poner por escrito el alma de los criminales reincidentes, para cartografiar la geografía de los impulsos internos que llevan a muchas personas por las calles del crimen, una voz que viene desde el infierno y que por obra y gracia de la Literatura se ha redimido para transformarse en uno de los escritores de culto mejor dotados para describir el mal.
Edward Bunker (Estados Unidos, 1933-2005) es una de esas mentes que consiguieron poner por escrito los resortes del alma criminal, que consiguieron hacer un certero inventario de las emociones que ponen en marcha a los delincuentes. “No hay bestia tan feroz” (Sajalín Editores, 2009) es, y estamos de acuerdo con James Ellroy que de esto sabe un rato, que estamos ante una de las mejores novelas sobre la mente criminal.
La vida de Max Dembo, el protagonista de “No hay bestia tan feroz” es un ejercicio de catarsis del propio Bunker que no renuncia a echar mano de su propia experiencia para construir a este sólido personaje de ficción que es profundamente real. Un hombre recién salido de la cárcel. La reinserción es una opción pero son aun más fuertes los lazos con su vida delictiva, vida que conoce desde siempre. Al ser tan difícil volver a vivir en sociedad se plantea volver a las andadas ¿Lo hará? ¿Cómo será su vida en las calles de Los Ángeles y que resortes se activarán en su mente y cuáles serán las emociones y circunstancias que le empujarán a ello?





Con un trazo preciso, sin cursilerías y con un lenguaje visual muy directo, asistimos a la vida de Max Dembo y en su huída hacia adelante va tocando la vida de otros seres humanos que se van contagiando de su personalidad enganchada a á delincuencia como estilo de vida no sólo como manera de buscarse el pan y esto es fundamental a la hora de comprender la novela.
El gran acierto de Bunker está en plasmar las grandes contradicciones dentro de la mente de un criminal en la cual se dan cita el amor y la lealtad, la amistad y la ternura, el vicio y la maldad, el pragmatismo y la desidia todo ello a partes iguales todo ello viciado por una perspectiva distorsionada de la realidad, por una visión del mundo dañada por las circunstancias adversas de Max que si bien no le eximen de su responsabilidad sí que explican su comportamiento.
Max es un hombre que no tiene nada que perder, que toma su vida y la de otros si hace falta para llevar a cabo sus planes. Max es básicamente un egoísta con suerte, con una personalidad ruda y tierna. Al final de la novela, en el último párrafo, Bunker resume la personalidad de Max. Descúbranlo, no os decepcionará
Para los amates de la buena novela negra y a los conocedores de las ciencias criminales esta será una novela reveladora. Definitivamente es impagable el acierto de Sajalín ediciones en poner en español esta obra maestra de la novela negra actual. Sajalín Editores ya ha publicado “Stark”, que promete ser otro gran éxito editorial en nuestro medio.

19 abril, 2010

Senderos recomienda... Presentación en Madrid de "El niño malo cuenta hasta cien y se retira" de Juan Carlos Chirinos


Mañana a las 19:00 en FNAC Callao, Ignacio del Valle presenta la novela del escritor venezolano Juan Carlos Chirinos “El niño malo cuanta hasta cien y se retira”, finalista del Rómulo Gallegos 2005 y editada en España por la Ediciones Escalera.
Servidor no la ha leído aun pero está seguro, siendo quien es el autor, que será un éxito. Nos vemos por allí entonces y no hace falta que cuenten ustedes hasta cien para decidir si estar o no.




"Novela divertida, tierna y cruel. Un texto inolvidable, que coloca al autor en la primera fila de la nueva novelística hispanoamericana".




Juan Carlos Méndez Guédez

Retrato de un hombre inmaduro (Reseña)

En esta novela hablamos de belleza formal, de textos limpios, de protagonista que te enamora, de memoria que evoca los viejos tiempos cuando éramos los mejores y la vida parecía ser la eternidad. Hablamos de la última novela de Luis Landero (Badajoz, 1948). Porque la trayectoria de este escritor singular es de esas que no tiene apenas fisuras. Sus novelas son siempre una delicia para el buen lector y un punto de crecimiento del autor en su oficio.
En esta “Retrato de un hombre inmaduro” (Tusquets, 2009) su protagonista nos cuenta los vericuetos de su vida con la pícara sonrisa del niño que jamás dejó de ser travieso, con el humor y la ironía sanamente franca de quien se encuentra al final de su mundo. Nos traslada a los días aquellos cuando España no era lo que es, nos evocas músicas y fiestas y maneras y modos de una sociedad que ha cambiado muchísimo, sin dejar de frecuentar su más reciente memoria, lo que nos deja el retrato completo de quienes fuimos y estamos siendo.
Esta es una novela de personaje, de su construcción precisa. Porque este personaje no arranca su vida desde el principio, la hace partir desde donde quiere, desde donde su memoria le llama para empezar a contarle a una enfermera del hospital su vida simple y sin grandes acontecimientos, la vida singular que por ser la suya la relata con vehemente alegría.



El anecdotario bien trabado, las peripecias vitales, las atmósferas el recurso, del narrador testigo son la trastienda de esta novela emotiva y llena de vida. Luis Landero que conoce bien su trabajo como escritor se sirve de los más variados recursos para convertir esta novela de “géneros” en una suerte de libro de memorias o testamento vital o confesión de haber vivido. Un testimonio de que todos los seres humanos y sus vidas son dignos de ser contados. El cariño emocionado que le vamos tomando a este hombre que se nos va apagando poco a poco es el gran logro de este escritor de raza.
Pero si es cierto que “Retrato de un hombre inmaduro” es una novela que mira atrás con los ojos y la memoria de su personaje principal, su reflexión nos hace mirar al rededor con el futuro delante, haciendo que nos preguntemos por lo que hemos sacrificado por esta sociedad tan consumista y deshumanizada. Nos hace preguntarnos si este cambio tan radical que hemos sufrido en estos últimos treinta años no nos ha dejado al borde de una inmadurez tanto social como emocional. Asómense a la novela, disfruten y coméntennos sus impresiones.
“Retrato de un hombre inmaduro” nos sitúa en la convicción del principio: estamos ante una de las obras literarias más consecuentes y regulares de nuestras letras, una belleza textual cargada de imágenes que nos llevarán, estamos seguros, al aplauso intelectual de una novela que deben recomendar a sus amigos. Esta novela les tocará la fibra y seguro que se reconocen o reconocen a alguien en sus páginas.

16 abril, 2010

Mujeres cuentistas (Reseña)

El acierto de esta antología no reside en el hecho de ser una antología más de mujeres cuentistas que quieren conquistar por meritos propios sus espacios editoriales (estas mujeres lo tienen y se lo merecen) sino que esta es una suerte de “puesta de largo” de un grupo de autoras que vienen para quedarse a punta de cuentos breve. Y es también, aunque huelgue decirlo, un acierto editorial porque son muy pocas las editoriales que se atreven a apostar por un grupo de escritores (sean hombres o mujeres) para dar a los lectores una visión global de lo que están haciendo.
“Mujeres cuentistas” (Ediciones de Baile del Sol, 2009) es un ramillete de escritoras que están pidiendo paso en el mundo editorial y nada tienen que envidiarle al oficio de los grandes nombres del panorama literario actual. Esta antología cuenta con la particularidad de darnos una visión ampliada de los que estas escritoras están desarrollando en su labor creativa. Vamos a destacar un cuento de cada una de ellas porque el espacio que han conquistado con su buen hacer literario merece ser reseñado.
De Inés Matute “En el espejo”, para que vean lo que se puede derivar de la visión de un cuadro. Aquí el domino del tiempo y la tensión son brillantes. De Inma Luna “Home”, que despierta con su brevedad unos sentimientos muy fuertes. De Ángeles Jurado quintana “Escapista” por lo ágil de la construcción partiendo de una primera frase y por lo bien resuelto del cuento. De Ana Pérez Cañamares “La hormiga y la tormenta” por lo evocador de las imágenes en tan breve espacio. Casi veo caer los planetas. De Roxana Popelka, me ha gustado mucho su blog, “El camino más corto”, una pequeña cajita que contiene densidad de tiempo y te deja con la sensación grata de haber leído mucho más de lo que en realidad has leído. De Marina Sanmartín Pla “Última hora” denso, sólido y conmovedor. De de Déborah Vukusic “STREAM of CONSCIOUSNESS en BLANCO y NEGRO. Prodigioso final. De Carmen Camacho “Extrañas” que tiene la fuerza latente de un buen corto y consigue que todos veamos el monitor.
“Ediciones de Baile del Sol” merece un reconocimiento por este libro tan especial. Como ya hemos dicho antes consigue que esta antología de mujeres cuentistas no sea una más que termina siendo más una reivindicación de género que de literatura, sino que consigue que se convierta en un escaparate por donde pasarnos a ver a estas extraordinarias creadoras y además nos dicen donde podemos encontrarlas. Un trabajo excelente rematado por una hermosa edición que nos predispone al disfrute de buena literatura.
Ante la fascinación por el cuento breve el lector encontrará en estos textos vida literaria, oficio de escritura adquirido por la experiencia, madurez creativa, saltos de géneros, vueltas de tuerca en busca de reinventar el género sin traicionarlo. Originales, románticos, brutales, sensuales, paranoicos, densos, oscuros, así son los cuentos de estas escritoras que, les aseguro esto, terminarán por levantarles de sus asientos para ir a buscar otras obras de ellas. Háganlo, lean juzguen y sigan leyéndolas, son sencillamente una delicia.

14 abril, 2010

El fondo del cielo (Reseña)

Esta es una novela que al decir del propio Rodrigo Fresán (Buenos Aires, 1963) es una novela con ciencia ficción, no de ciencia ficción. El autor argentino en “El fondo del cielo” nos da una vez más una lección de solidez técnica, sensibilidad lírica y de frescura prosística, siempre de agradecer por estos pagos del planeta libro.
Estamos ante una historia de amor urdida con un lenguaje de ciencia ficción que se convierte a su vez en homenaje al género pero sin dejarse atrapar por él. Lo que tenemos en esta novela no es otra cosa que la descripción detallada de unos sentimientos que vienen del pasado y que se van tejiendo en la memoria del único superviviente que queda para recordar todo aquello.
Fresán consigue dotar de un nuevo lenguaje los terrenos de la memoria, el recuerdo, el olvido, la mentira, la verdad. Grandes frases como por ejemplo esta: “La memoria como esa inexplicable máquina del tiempo y el pasado como cuarta dimensión y planeta alternativo con vida un poco más inteligente que aquella que lo habita en el presente” (p. 22), son un claro ejemplo de la aguda reflexión que el autor hace del revés de la trama, profundizando más allá del mero hecho de contar una historia.
Dos jóvenes se enamoran de la misma chica. Pero el vínculo no es solo ese aman las estrellas, están solos y así se sienten, comparten la misma fascinación por la ciencia ficción. Lo que viene a llamarse el incidente, meollo de la novela y que es presentado con una buena dosis de intriga, cambia las cosas, es traído a la memoria por el único que puede recordarlo enseñándonos el poder del recuerdo y de la memoria.
Ambientada en Nueva York y con unos sólidos personajes Fresan nos va llevando al fondo del incidente, al amos por una extraordinaria mujer, a la pasión por un libro a la búsqueda de lo que les unió un tiempo y aquello que les alejó. “El fondo del cielo” no es ni más ni menos que una sinfonía planetaria que presagia un fin, el de un mundo, el de unos recuerdos, el de unas vidas.
Esta novela psicológica, en la que la personalidad de los personajes va adquiriendo un matiz cada vez más real, va tocando los grandes temas de la vida: Dios, la muerte, la traición, la creatividad la literatura, vivir a la sombra de un genio, una novela llena de guiños, conmovedora sin ser ñoña, filosófica sin ser pedante y de ideas sin caer en la pesadez de grandes y complejos conceptos. Estamos ante una novela que dará mucho de qué hablar y que confirma lo que sabemos desde hace varias novelas atrás: que Rodrigo Fresán es uno de los grandes escritores latinoamericanos del momento. De este momento y del que viene, de este planeta y del que viene. Y esto no es ciencia ficción.