Nos encontramos en la Sevilla del siglo XVIII. Un terremoto, sacude la región causando grandes estragos. Una mujer Julia, y su esclava negra sobreviven al terremoto. Un extraño hombre entra en la vida de doña Julia cambiando el curso normal de la vida de esta viuda y dueña de una imprenta. El hombre busca un secreto: las claves de una ancestral y extraña partida de ajedrez pactada entre musulmanes y cristianos.Elena Riesco, bilbaína de nacimiento, vallisoletana por arraigo y sevillana por pasión, nos trae una extraordinaria novela de amor, una intrigante aventura, una excelente y bien documentada novela histórica y una hilarante, muchas veces, historia de una saga familiar. Novela coral esta donde la escritora traza perfectamente a sus personajes, donde las voces de daca uno son perfectamente asumibles y nada reiterativas, deja para la posteridad un personaje tan rotundo como Doña Julia o el de la queridísima Mamita Lula: una novela que debe dar que hablar y que es una vuelta de tuerca en la narrativa de esta excelente novelista.
La precisión de detalles del paisaje andaluz y la combinación justa de la acción de los personajes ofrece atmósferas que al final del libro se echarán de menos. Porque esta obra acompaña, mima el intelecto y lo reta, toca sensibilidades y deja una honda huella al final de su lectura, un eco de palabras y posibilidades reflexivas que no nos dejarán indiferentes.
Tres generaciones de una misma familia van detrás del mismo secreto: el cumplimiento de un viejo compromiso entere un rey musulmán y un rey cristiano, a saber, la celebración de una vieja partida de ajedrez. Para los amantes del juego, esta es una novela que, sin abusar del mismo, dejará en los que conocen bien el ajedrez un muy buen sabor de boca.
Muchas son las perspectivas para abordar esta novela, la nuestra es la de las historias de amor. Amor pasional, amor filial, amor al trabajo, a las letras, a la vida. Las historias de amor se van sucediendo, a veces con final feliz otras no, dejan un poso agridulce, a decisión tomada, a riesgo asumido como si de un gran tablero de ajedrez se tratara.
Elena Riesco ha dado una vez más en el clavo y se ha superado como narradora combinando su coro de personajes con géneros distintos y dispares todos puestos al servicio de una historia intensa desde el principio a fin.
Una sustanciosa y rica nota de la autora nos da las últimas pinceladas sobre Sevilla, el terremoto, las imprentas y el ajedrez entre otras cosas. Nos deja ver el revés de la trama, nos muestra un poco la cocina para sorprendernos aun más con su tan precisa y preciosa construcción de esta gran historia.
Para los que no han leído a Nerea Riesco “El elefante de marfil” (Grijalbo, 2010) es una excelente plataforma para saltar luego a la brillante “Ars mágica” y a “El país de las mariposas”. Es el momento perfecto para encontrase con una escritora de alto nivel que confirma con esta novela que dará mucho más de qué hablar en el futuro.

Son muchas las virtudes de Wharton: a la transparencia de su escritura hemos de sumarle su capacidad de recrear atmósferas, de situar los sentidos del lector en el espacio en el que ocurren los hechos. Por ejemplo nos dice con elocuencia que “entrar en la catedral fue como adentrarse en la densa oscuridad de una iglesia española” (página 26) o cuando habla de las peonías que tiene en su escritorio para mencionar más adelante que las menciona como símbolo de la energía humana capaz de volver a construir sobre lo que ha quedado convertido en desierto (página 97).








Dos jóvenes se enamoran de la misma chica. Pero el vínculo no es solo ese aman las estrellas, están solos y así se sienten, comparten la misma fascinación por la ciencia ficción. Lo que viene a llamarse el incidente, meollo de la novela y que es presentado con una buena dosis de intriga, cambia las cosas, es traído a la memoria por el único que puede recordarlo enseñándonos el poder del recuerdo y de la memoria.