22 julio, 2026

Nuestra gran necesidad

Esta frase del escritor español Javier Gomá, en su artículo El intelectual, nos sitúa delante de nuestra gran necesidad democrática: «Como su elemento son las palabras, dominará el arte de la prosa, cuya lectura será no sólo instructiva sino también placentera. Con todo, su literatura no querrá tanto deleitar como resultar convincente a la hora de recordar a la conciencia colectiva dónde están los principios de la buena convivencia».

Sigue faltando en Panamá un grupo de intelectuales que estén a la altura de nuestra circunstancia. Hace mucho tiempo que se perdió en este país el arte del buen columnismo, el arte de leerlo y el arte de bien publicarlo. En esta renuncia al criterio, pactada entre los que gobiernan y la gran mayoría de sus gobernados, una de las primeras víctimas es la lectura y el acceso a esta desde las instituciones y los medios.

Últimamente, los populacheros se revuelven ante la inteligencia argumentando que escribir es un negocio, publicar un emprendimiento, y publicitar el «producto», fundamental para el país (el de los ciegos, donde ellos son tuertos con dinero para hacerlo), pero son incapaces de hablar de calidad literaria más allá de un puñado de lecturas.

Gomá tiene razón: detrás de la convicción de que el intelectual ha de «resultar convincente a la hora de recordar», de hacer ver «dónde están los principios», está la certeza de que esa capacidad tiene su fundamento en la lectura, en un criterio bien anclado en ella, y que produce una mirada incisiva que facilita esa prosa necesaria ante lo que se nos está viniendo encima.

Porque en una sociedad sin intelectuales, o con pocos de ellos y muchos densos a la hora de escribir, nos jugamos gran parte de lo que entendemos como democracia. La buena convivencia empieza leyendo, y necesitamos más espacios en los medios para hacerlo y más calidad a la hora de escribir artículos: el papel aguanta lo que le echen, nuestra sociedad no.

Puedes leer el artículo de Javier Gomá aquí (El intelectual).

Artículo publicado en el diario La Prensa, el martes 21 de julio de 2026.

07 julio, 2026

El laberinto panameño

Panamá y sus ciclos ceremoniosos, inútiles y costosos, solo proyectan una imagen recurrente de tercermundismo político que no nos beneficia ni dentro ni fuera: otra votación para elegir otra configuración de la Asamblea, que requiere no sesionar, volver a montar un circo vestidos de blanco, y recibir la bofetada de la realidad longeva del laberinto: Popi y Tito cumplen veintiocho años de teta laboral asamblearia, mientras Beni celebra treinta y ocho de feliz estancia en la misma papa política.

Los que venían a cambiar las cosas, Vamos, se pierden en el laberinto de conceptos políticos, «bancada», «independiente», «partido», para luego hacer un pódcast tratando de justificar, pretendiendo hacer pedagogía, sus decisiones desacertadas y poco sabias mientras otro de ellos, ex reciente, Neftalí (¡ay, mis luchas!), se va a otro a criticar e insinuar supuestas inconsistencias del carácter transparente y profesional de los diputados, como si él no fuera uno de ellos.

Luego el discurso vacío, con ecos de toma de posesión, con sonidos de paja infinita que suscita extrañeza, que trajo el presidente de la república. Excusas, visión idealizada de la realidad, más promesas, poca concreción: el que vino a ordenar el caos, si no se apura, pasará a la historia como el que inauguró las obras heredadas y que no terminó de poner en marcha más que la esperanza. El famoso, por ausente, chenchén, sigue sin aterrizar: seguramente está al fondo de una mina, eso es lo que nos quieren hacer ver.

Si entre todos no rompemos estos viciados ciclos sociales y políticos, seguiremos camino a ser un país de mano de obra barata, donde tocará empezar a emigrar o a engrosar las filas de la economía sumergida. La falta de agua, el estado de las carreteras o la nula certeza de castigo, siguen degradando la confianza en las instituciones. Y todavía quedan tres años más de lo mismo, de girar en cada esquina para volver a perdernos sin remedio a la vista.

Artículo publicado en el diario La Prensa, el mrtes 7 de julio de 2026.