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03 diciembre, 2021

Luis Pulido Ritter: Un Viaje Transatlántico

Pasados los fastos del Bicentenario, quedan la reflexión y la acción. Pero la mirada del ciudadano, cansada y hasta viciada, requiere una renovación del modo de pensar, del modo de mirar nuestra circunstancia. Y es a esa necesidad tan urgente a la que responde uno de nuestros más lúcidos pensadores contemporáneos, el escritor Luis Pulido Ritter, (Panamá, 1961), en su magnífico ensayo “Un Viaje Transatlántico: América, África y Europa (“negatividades en relación” en la crítica del eurocentrismo en la modernidad)”, que ganó el Premio Nacional de Literatura Ricardo Miró en 2020. Seguir leyendo el artículo aquí.

Reseña publicada en el diario La Prensa, viernes 3 de diciembre de 2021.

15 octubre, 2012

La gran novela Latinoamericana (Reseña)

Carlos Fuentes (Panamá, 1928) es poseedor de un extensa obra ensayística que viene a consolidarse, si cabe (siempre cabe), con este muy interesante “La gran novela latinoamericana” (Alfaguara, 2011) que dialoga con otro ensayo suyo “Valiente mundo nuevo” que se ve complementado y profundizado por este que ahora publica Alfaguara.
A Carlos Fuentes no le ha fallado en este ensayo la presencia de los que están, con lo cual podemos estar más o menos de acuerdo, pero clama al cielo la gran ausencia que sentimos mucho todos los lectores de novelas: la del chileno Roberto Bolaño. Ya no habrá tiempo para un siguiente ensayo del mexicano en el que nos descubra el misterio de esta gran ausencia o debemos suponer de entrada que la obra del chileno directamente no fue de su agrado.
Un libro como este no es más que un ejercicio de “placer de la lectura” convertido en literatura. Porque quienes gozamos del vicio de leer, de la pasión por los libros, podemos canalizar esa pasión y ponerla en limpio sobre papel para explicarnos primero a nosotros y luego a los demás, el por qué del asombro, el motivo del milagro de la ficción obrado en nuestro ser.
Fuentes, avisado lector, nos invita a sumergirnos en sus reflexiones sobre la ficción que se ha hecho en América Latina y confecciona una hermenéutica que ayude a la comprensión de un continente que sigue a la caza y captura de su futuro. Una visión de América, desde sus grandes novelas y novelistas, traza un perfil con mejores asideros para el lector con ganas de comprender mejor, no más, porque en Literatura más siempre es menos (o eso dicen que dice Quevedo). Asomarse a Latinoamérica no es cosa de cantidad si no de calidad.
Por supuesto, esta es la visión muy particular del lector y escritor Carlos Fuentes. Por “La gran novela latinoamericana” pasan muchos mexicanos, muchos argentinos, algunos cubanos, otros tantos colombianos sin dejar por fuera (y se agradece) a los brasileños. Hay peruanos y chilenos (entre ellos no está, ya lo dijimos, Bolaño). Por esta disparidad de criterio y arbitrariedad se excusa al final del texto Fuentes, pero es comprensible que cuando uno comienza su reflexión sobre algo de esta vida, lo haga por lo cercano y conocido y vaya avanzando hasta la frontera de las piezas más lejanas y no tan familiares aunque sean parte muy importante del discurso.
Yo destaco, por la cercanía con los escritores estudiados, el capítulo dedicado a Julio Cortázar, cercano al del ya citado “Valiente mundo nuevo” y que lo complementa. El que dedica a Vargas Llosa, en el que se traza una lectura sobre los dictadores partiendo de “La Fiesta del Chivo” y el dedicado a José Donoso, que me interesa mucho más desde que leí “Correr el tupido velo” de Pilar Donoso, su hija. Capítulos para disfrutar y discutir a partes iguales.
Sin lugar a dudas este ensayo les va animar a leer muchas novelas que no conocían o a releer algunas que tenemos oxidadas. Todos, eso sí es seguro, disfrutaremos de una lectura amena, que invita al debate y a estar en contra, si hace falta, de las tesis del autor. Un  texto que se visitará más de una vez además de confrontarlo con otros que también pretenden lo mismo.
PD: Sí, Carlos Fuentes es panameño de nacimiento, pero esa es otra parte de su historia.

25 marzo, 2011

Nabokov y su Lolita (Reseña)

El conocimiento de Nina Berberova (Rusia, 1901- Estados Unidos, 1993) sobre Vladimir Nabokov y su obra nos deja ver, para los que nos acercamos por primera vez a ella, a una mujer muy culta, de visión literaria precisa, y que emprende una búsqueda sólida del entramado técnico de “Lolita”, que quiere descubrir el por qué una novela como esta y un escritor como Nabokov son fundamentales en la Historia Universal de las Letras. No en vano, este breve ensayo literario arranca haciendo una declaración de principios: “Hay libros que caben por entero entre sus dos tapas; allí se quedan, y de allí no salen. Hay otros que no caben entre sus tapas, que parecen desbordarlas; pasan años a nuestro lado, nos transforman, transforman nuestra conciencia. Hay finalmente una tercera clase de libros, aquellos que marcan la conciencia (y el modo de vida) de una generación literaria y dejan su marca en todo un siglo”. A ese tercer grupo pertenece por derecho propio “Lolita” y el análisis certero de la obra y su autor nos dejan claro que definitivamente así es.
Tres partes componen "Nabokov y su Lolita" (La Compañía, 2010): en la primera se desgrana la historia de la literatura rusa para ubicar en ella con su propia luz a Nabokov y se analizan los cuatro elementos que debe tener una novela para ser una gran novela aunque no confluyan siempre todos en ella. Es una suerte de “sistema periódico de los elementos literarios”. Luego, en segundo lugar, un estudio de la unidad “forma-contenido” que hace en seis sustanciosos niveles. Finalmente y en tercer lugar, Berberova se lanza a autopsiar “Lolita” sin destriparla (a estas alturas está de más que les diga que lean “Lolita”). Lo decimos porque muchos sesudos y eruditos estudios sobre cualquier novela hacen una escabechina en lugar de plantear las cosas literarias de manera cercana y edificante para el lector. Muchos estudiosos dan la sensación gris de enfurruñamiento intelectual lo que no ocurre con “Nabokov y su Lolita”, que nos sumerge en un muy recomendable baño de cultura, estética y concreción.
El epilogo y reseña biográfica de la autora nos da envidia. Ese primer café en París que relata Hubert Nyssen, el editor francés de la obra de Nina Berberova, a cualquiera de nosotros nos habría gustado tomárnoslo y disfrutar de la conversación torrencial y literaria con esta mujer culta y llena de tantas cosas terribles y hermosas como las que le tocó vivir en su siglo convulso. Un retrato nítido y de verdad que aleccionador para todos lo que se quieran dedicar a la escritura.
Nyssen hace un alegato sobre la personalísima visión que de Nabokov tiene Nina, hasta llegar a decir que habla ella de “su” Nabokov, y que revela mucho más de ella y de su necesidad de demostrar en su día su valía como escritora e intelectual literaria en un mundo universitario plagado de machismo y de academicismo alcanforado. Berberova demuestra, lo que resulta también aleccionador, que cualquier intento de impostura intelectual sobre la Literatura, ente vitalista y rebelde, resulta inútil y necio porque esta no soporta la corsetería fina por mucho que sus diseñadores se empeñen en llevarla por ese camino engañosamente glamuroso.
Un espíritu libre, estoicamente festivo y que celebra la gran literatura, es el de Nina Berberova y su “Nabokov y su Lolita”, texto que les sorprenderá y acompañará más allá de las pocas páginas que dura.

10 febrero, 2011

Manifiesto arquitectónico para la Universidad popular (Reseña)

Pensar es concretar, o por lo menos debe ser así. Es decir: deberíamos poder encarnar nuestra manera de pensar y de vivir no sólo en hechos concretos si no también, y esta es la propuesta central del presenta ensayo, en objetos concretos.
Esto que parece un asunto que linda casi con el absurdo es lo que resuelve de manera breve y brillante Michel Onfray (Argentan, 1959) en este delicioso ensayo titulado “Manifiesto arquitectónico para la Universidad popular”, publicado por Gedisa Editorial (2010) dentro de una colección (Filosofía. Serie CLA•DE•MA) que por los títulos nos parece como poco muy sugerente. Comparte autoría del ensayo con el arquitecto Patrick Bouchain que transforma en materia arquitectónica las reflexiones que quieren convertir el proyecto de la Universidad Popular en algo tangible, en edificios que representen (concreten en el sentido más estricto del término) la filosofía de ésta, es decir darle consistencia material.
En este ensayo las ideas toman forma, la vocación de intelectual, filosófica, conceptual, adquiere una dimensión estrictamente física, que despierta nuestra mente a toda una disciplina como la Arquitectura, que es mucho más que diseñar edificios y ponerlos en pie.
Onfray nos centra en un concepto que él llama “una escultura de sí mismo”. Nos empuja a convertir lo que creemos en un edificio vital que nos diferencie de los otros. No vale aquí el “todos los fuegos el fuego”, que diría Cortázar, porque no son “todos los hombre, el hombre”: la necesidad de ser individuo “aportante” a la sociedad de una voz que avance el sentir de uno y de todos es vital en los tiempos que corren. En palabras de Soren Kierkegaard, debemos buscar habitar nuestra propia choza y no el castillo de otro.
En esta articulación, ciertamente atractiva, de conceptos, hay uno que es para mí una de las grandes lecciones a poner en práctica ahora mismo: la máquina de transportar la voz. Consiste en oponer a “la razón mediática” “la razón mediológica” es decir, privilegiar la voz, la palabra por encima de la imagen, dar un ágora nueva donde el pueblo (de allí lo de popular) tenga una voz que se imponga a la tiranía de lo que se ve, priorizando lo que se escucha, lo que se puede decir, invocando la necesidad irrenunciable de la persona y no su imagen.
Uno de los disfrutes con los que cuenta el texto, son los bocetos de Patrick Bouchain que ilustra y demuestra como estos conceptos que son varios (el jardín de Epicuro, el Circo, el Ágora) toman una forma concreta, son interpretados y puestos en pie por la mirada dinámica de un arquitecto. Bocetos que en unos años se podrán visitar y serán testigos tangibles de estas reflexiones que apuntan al centro de los grandes problemas de hoy: la falta de ganas de pensar, el borreguismo masificante que distorsiona la realidad.
En días como estos en los que la televisión nos repite hasta la saciedad los mismos argumentos huecos, Michel Onfray propone que el individuo sea escuchado de viva voz proyectando así el pensamiento popular, despojando al ser humano de su masificación alienante.

01 enero, 2011

Textos (Reseñas)

Arranca el 2011 y hoy más que nunca es necesario que nos paremos a pensar. No está de moda, es un gesto que relega convierte al pensante en un ser absurdo. En tiempos de “vivir la vida loca”, “no pensárselo dos veces” o “dar el salto”, es bueno que busquemos asideros que nos permitan tener un buen enfoque de los hechos vitales en medio de las coces que cantan el momento pero desprecian la totalidad de la vida.
Sin recetas mágicas pero con una profunda carga de responsabilidad intelectual el colombiano Nicolás Gómez Dávila (1913-1994) plantea en “Textos” (Atalanta, 2010) una visión profunda del ser humano y su circunstancia con un matiz regional que no le resta nada en absoluto a su vocación de pensador universal.
Gómez Dávila toca los grandes temas del ser humano: identidad, Historia, Dios, vida, muerte, democracia y lo hace con un estilo limpio y elegante, con la conciencia de cada palabra. No es un torrente filosófico es un constructo intelectual que se basa en la experiencia y en el apego a las palabras. El fraseo no es baladí, no es inconsciente nos permite cabalgar sobre los conceptos.
Esa búsqueda de precisión y de enfoque le convierte muchas veces en el texto en una suerte de visionario profético ya que estos textos son del 59 del siglo pasado, textos que no pierden su vigencia ni su verdor y que se erigen como puntos de apoyo e inflexión filosófica para los que a pesar de todo deciden pensar.
Muchas cosas son destacables de este texto. Su brillante discusión del tema capitalismo- comunismo, las democracias burguesas frente a las populares o la discusión sobre la libertad son textos para revisitar y encender debates. Gómez Dávila no baja el nivel intelectual quiere que elevemos el nuestro, no parece avergonzarse por su calidad filosófica y literaria. Esta lectura es un ejercicio del pensamiento que no debemos eludir.
Incendiario y enardecedor es el texto que habla de El reaccionario auténtico”. Su firme apuesta por la libertad, su rotunda fe en el hombre y sus posibilidades (sin ataque teológicos), nos insta a todos a movernos, a no dejarnos llevar por la inacción, nos empuja a tomar posesión de nuevas realidades que mejoren nuestra condición.
Como texto profundo, sorprende que sólo hablemos de 158 páginas. La maravilla del estilo de Nicolás Gómez Dávila es que al escoger con precisión las palabras, las imágenes conceptuales que nos ofrece se fijan con profundidad en el intelecto y en el pensamiento. Este excelente ejercicio de concreción que no sacrifica la precisión ha de ser paradigma para muchos autores de libros de Filosofía que esconde tras la torrencial repetición de conceptos rimbombantes una falta de capacidad de comunicarse por medio de la escritura.
La nota del editor de Jacobo Siruela nos pone en la pista de este autor y de los textos, pistas que nos iluminan el texto. Confirma esta nota que, como siempre, la difusión y el interés por los buenos libros, someten a los lectores a ciertas ausencias editoriales que no deberían darse. Gran acierto de Atalanta y su editor al poner en nuestras manos un texto de calidad que invita a moverse y a despertar del letargo castrante de los entusiastas de la ignorancia.

03 noviembre, 2010

Metamorfosis de la lectura (Reseña)

Que puedan ustedes leer esta reseña tiene tras de sí una historia evolutiva y cultural que vale la pena conocer. Y es que la magia de la lectura, su ensoñación de siglos y su apasionada práctica por millones de mortales tiene su comienzo en la historia, su punto de arranque que en este instante nos convoca ante este texto por el que pasan sus ojos. Desde que comenzamos a escribir hasta el día de hoy las cosas han cambiado mucho, leer y escribir no es lo mismo hoy que hace tres siglos y es menos igual que hace seis.
Román Gubern (Barcelona, 1934), referente de la semiótica española y un profundo conocedor de los lenguajes sociales (da la sensación al escribir y al describir que se lo ha leído y visto todo y encima lo cuenta de maravilla) nos regala en esta pequeña obra una historia portátil de la lectura que no tiene desperdicio.
“Metamorfosis de la lectura (Anagrama, 2010) se remonta a la edad en la que el hombre comenzó su aventura con una escena de cine, cómo no, que no es otra que “2001: una odisea del espacio”. Y comienzan las preguntas, las reflexiones, la historia del hombre intentando erguirse y comenzar su andadura por este mundo y por el camino de la comunicación. “El alba”, que sí se llama el primer capítulo, nos da las pinceladas mayores de lo que fue el paso del hombre por sus etapas evolutivas hasta llegar a la comunicación articulada que Platón se empeñaba en decir que se inventó para ocultar lo que pensamos y mentir. De allí, de la oralidad a la escritura, a la aparición estelar en la historia humana del libro, su apogeo y termina con una honda reflexión sobre el futuro del libro en papel en relación con las nuevas tecnologías.


Narra Gubern sin abrumar y sin aburrir, transmite sus conocimientos con la cadencia de las buenas conferencias (este texto es una versión expandida de unas ponencias dictadas en México). Suenan a buena conversación, a profundo conocimiento si envanecimientos innecesarios y sin dejar de lado un excelente nivel académico.
Nos avisa del futuro, de su perspectiva de él en relación con la lectura. Cabe destacar el excelente último capítulo de este apasionante libro en el que Gubern nos da las claves de lo que será el futuro del libro pero les invito a leer los “pros” del libro de papel que, en palabras del autor, “aprendimos a amar desde nuestra infancia”. Pros que seguro nacen de una vida llena de sensaciones que nos vienen a través de nuestra relación física con los libros.
Lo que es cierto es lo que no ha cambiado en materia de lectura y de escritura: la pasión y el odio que despiertan a un tiempo. Sigue siendo patente lo que de la lectura se deriva, ese conocimiento que debe cambiarnos pero también es evidente el recelo que despierta, el miedo que mete en el cuerpo a los regímenes totalitarios y las democracias basadas en populismos absurdos. La lectura como camino de aprendizaje y la escritura como arma contra la sinrazón y la intolerancia no dejarán de constituir dos de los más grandes ejercicios de libertad y responsabilidad que pueda realizar un ser humano.
La transformación que la lectura ha sufrido hasta hoy abre la puerta a lo que mañana podrá ser el mundo libro. ¿Triunfará el e-book? ¿Seguirá el papel siendo el más valorado de los libros por los lectores? Lo que nadie nos quitará de encima es esta maldita (o bendita) manía de leer, ese vicio solitario que nos hace tanto bien y que es capaz de transformarnos hasta coinvertirnos en mejores personas que es de lo que se trata.

16 junio, 2010

Editor (Reseña)

¿De dónde vienen los libros? Para los que se hacen esta pregunta este les va a interesar ¿Qué es un editor? Este libro también les vale ¿Cómo era el mundo del libro el siglo pasado? También pueden leerlo ¿Qué hace un editor? Esta memoria de escritores y libros no les va a defraudar.
Trama editorial nos ofrece un hermoso libro que es historia literaria, autobiografía de libros, memoria de una época, recuerdos de una vida. “Editor” (Trama editorial, 2009) de Tom Maschler (Berlín, 1933) viene a poner voz y rostro a uno de los hombres que ha estado detrás de los grandes libros que se publicaron en el siglo XX, que ha sido protagonista de la historia que hay detrás de cada libro que este editor alemán metido a inglés ha dado a la literatura inglesa y que luego se han vertido al español. Y digo “dar” porque los libros no vienen de París como los niños, hay un trabajo de fondo, un parto (como con los niños es verdad), que da a luz el libro deseado, el libro que viene para quedarse. Como el propio Maschler dice, “ser un buen editor es cuidar el libro”.
Maschler comienza su relato con la historia de cómo se creó “París era una fiesta”, como él y la viuda de Hemingway “montaron” el libro que para muchos de nosotros, sin duda alguna, es de lo mejor de Hemingway y cuyo título tanto juego a dado durante todos estos años. Este hombre Tom Maschler estuvo allí. Pero la cosa luego pasa por sus años de infancia y juventud, por su relación con su padre que también fue editor, por las fiestas con grandes escritores y por las decisiones que él mismo reconoce que son muchas veces subjetivas a la hora de publicar un libro.
Mención destacada por lo que nos toca merece el capítulo que le dedica a los escritores hispanoamericanos a los que publicó en inglés: García Márquez y Vargas Losa, Borges y Carlos Fuentes entre otros. Es curiosa su teoría de por qué Gabo Y Vargas Losa dejaron de hablarse. Busquen y juzguen ustedes mismos.

Nombres como los de Amis, Barnes o McEwan entre otros son de los grandes de las letras inglesas que han sido vertidos al español con una excelente acogida. Maschler nos habla de su oficio y de cómo muchas veces la suerte jugó de su lado al apostar por unos escritores que eran desconocidos.
Más que una autobiografía al uso este es un libro que rescata la memoria, que pone en orden las vicisitudes de la vida, que da cuenta de la alegría de haberse arriesgado para legar al mundo uno de los mejores catálogos en inglés que se hayan publicado.
Este es uno de esos libros que quedarán para la historia de la actual literatura y sus entresijos. Un texto que narra la historia de fondo de cada libro y que actúa como homenaje a la figura de los protagonistas de las aventuras de los libros antes de llegar a las librerías. Ese protagonista es sin duda el editor y Tom Maschler es uno de esos personajes de lujo que figuran en la memoria silenciosa de muchos de los grandes libros del siglo XX.

10 noviembre, 2009

Las experiencias del deseo. Eros y misos (Reseña)

Jesús Ferrero ha tejido una maravillosa trama en su primer ensayo “Las experiencias del deseo. Eros y misos” (Anagrama 2009) y que ha ganado el Anagrama de Ensayo 2009. Y decimos “trama” porque tiene el gusto de una novela y su descubrimiento paulatino del tema va siguiendo una estructura excelente y de verdad apasionante.
Ferrero consigue aunar el estudio de la Filosofía y la Psicología con la literatura, dejando claro que esta no es ni más ni menos que el resultado de aquellas dos. Jesús Ferrero nos va construyendo poco a poco, fragmento a fragmento, una historia sobre nuestros amores y nuestros odios y de cómo actúan en la persona desde el vientre materno hasta el fin de sus días.
Para ello el autor se sirve de sus conocimientos literarios y de sus estudios (en París y asistiendo a seminarios de Barthes, Foucault o Lévi-Strauss) para ofrecernos un planteamiento fresco sobre un tema del que se ha escrito muchísimo desde la Psicología y la Filosofía. Esta vez Ferrero da una vuelta de tuerca a un tema que no va a dejarnos indiferentes.
Los capítulos son breves, certeros, se pueden leer de modo independiente una vez leída, eso sí, la introducción al planteamiento del tema. Existen dos grandes expresiones del deseo: el amor y odio. Estos a su vez se dividen en: el amor a uno mismo y a los de más y el odio a uno mismo y a los de más. De allí en adelante (arranca el libro así: “Podríamos ahora mismo formular el mito del universo así…) todo es Literatura, Filosofía y Psicología muy bien contada, con argumentos profundamente sencillos que llaman a la reflexión y a la relectura.
Pero advierte el autor que todo el acercamiento al estudio se hará lejos de prejuicios y exigencias morales que se derivan necesariamente de los términos que aquí se emplean. No se trata de juzgar ni de calibrar el equilibrio necesario en tantos temas tan delicados como la anorexia o el terror, la venganza o la guerra: se trata de exponer la dinámica que existe detrás de estos “hechos” del amor y el odio.
Les recomendamos que se pasen por la sección 4 del III capítulo: “Idiotez, autocomplacencia y vanidad”, texto tan necesario hoy, y por la sección 7 del capítulo 4 “El amor al saber (elogio a la gaya ciencia)”, muy revelador de intenciones, un canto a la alegría de saber, al deseo de conocer.
Termina el libro de Jesús Ferrero con la formulación del mito de la Hybris sideral que resulta elocuente. De la mano del autor hemos recorrido una senda sinuosa, llena de recovecos y de lugares oscuros y luminosos. Nos hemos enfrentado en la lectura de “Las experiencias del deseo” a los Gigantes de lo que somos, pero sin escudero que nos advierta que no son gigantes sino molinos porque, de verdad, son lo que son. Entraña la lectura de este texto un acto de mirarnos en el espejo, un sometimiento a la voluntad de conocernos mejor pero no para congraciarnos o para admirarnos, sino para aprender de quiénes somos y cómo podemos ser y de cómo son los demás. Una comprensión necesaria hoy en medio de esta encrucijada de momentos verdaderamente difíciles, donde los odios se multiplican más rápido que los amores.

02 julio, 2009

Si un árbol cae (Reseña)

“La antigua Yugoslavia”. Con esta denominación el resto del mundo nos referimos a una entidad muy compleja que ha dejado en la Europa moderna ecos de muerte solo comparables en la Historia Moderna con la Segunda Guerra Mundial. “La antigua Yugoslavia” encierra como denominación nacional una nostalgia de lo que fue, de la supuesta tranquilidad que se vivía bajo aquella denominación que impuso Tito por la fuerza.
A muchos la terrible guerra de los Balcanes y sus consecuencias no les sorprendió. Muchos de los expertos que opinaban en su momento presagiaban que las cosas terminarían en un terrible desmembramiento de la zona pero, aun así los que nos volvió a sorprender fue la capacidad humana de ir más allá de las diferencias políticas para instalarse en los más bajos fondos de la maldad y el desprecio por la vida.
El libro que el lector tendrá en sus manos, compilado y bien dosificado por Isabel Núñez viene a dar una cara poco explorada de este conflicto: la conversación con muchos de los protagonistas intelectuales del conflicto, los escritores que mucho tuvieron que ver con la movilización de las emociones durante los días en que el infierno ardía mientras el resto del mundo miraba a otra parte.
“Si un árbol cae” (Alba, 2009) es un libro que suscita la reflexión y que apunta directo a la conciencia. La autora conversa con escritores y editores sobre aquellos días del conflicto, cómo lo vivieron, qué pensaron. Con la distancia que ahora dan los años e inmersos en una paz tensa, los intelectuales balcánicos abren su corazón y las conciencias a una testigo de excepción que firma un gran trabajo como compiladora y editora de estas conversaciones.
Los escritores generan emociones, exaltan hechos o los desprecian. Con su oficio son capaces de captar a unos y a otros para su causa. Aunque no es el momento lanzamos una pregunta ¿para qué sirven las artes y en especial la literatura? Este libro, de voces de escritores, da una buena respuesta a la pregunta.
“Escuchar” estas conversaciones no deja indiferente. La autora ha escogido muy bien las frases de otros grandes escritores e intelectuales para introducirnos en las entrevistas. Especial mención merece la conversación con Igor Marojevic y la frase de Thomas Mann que la abre: “El infierno es un lugar donde no hay reglas”. Nos sorprende la cantidad de novelas que se escribieron sobre la guerra en tiempos de guerra, según lo que leemos en esta entrevista y la directa pregunta de Isabel Núñez al escritor nacido en Vrbas: “¿cuál era su situación en el momento del bombardeo de serbia por la OTAN, a qué se dedicaba y cuál fue su implicación?”. Así de rotundas son las preguntas en este libro que no teme indagar y con unos entrevistados que no temen responder con el corazón y la conciencia en la mano.
Recomendamos el paseo que nos ofrece la autora por Pristina, Kosovo en busca de las respuestas de dos escritores. Caminamos por bazares, miramos su arquitectura, nos seguimos preguntando por aquella terrible guerra y seguimos con Isabel Núñez haciendo preguntas y sopesando respuestas. Al final. Al caer la última página tendremos la sensación de haber llegado de un largo y aleccionador viaje.
“Si un árbol cae” (el título se lo debe a una frase del escritor Marko Vesovic: "Una vez le dije a un periodista, andando por un parque, que si un árbol cae, nadie lo ve, no cambia la vida de los árboles. Y eso era exactamente la vida en Sarajevo durante el asedio, eso era el individuo en Sarajevo"), es un libro necesario, un libro para releer y aprender la lección única que la Historia nos ofrece a todos: no repetirla.

06 septiembre, 2008

Formas breves

Formas breves es una poética de Ricardo Piglia y decimos una porque al terminar la lectura de este libro tenemos esa sensación que nos deja el famoso “continuará” de las grandes series. Como dice en la contraportada del libro de Anagrama asistimos en su lectura a una “fiesta de lo posible”. En él todo se prueba, se mezcla, se convierte en material narrativo, en posibilidad literaria.
Los relatos que “ilustran” esta poética de Piglia son magistrales por su brevedad, su poder cautivador y sobre todo por la capacidad que tienen de comunicar la propuesta narrativa que sugiere. El más evocador es La mujer grabada que hace alusión, como casi siempre, a Macedonio Fernández.
Una de las secciones más intelectualmente fascinantes es El arte de la natación, dentro del capítulo Los sujetos trágicos (Literatura y el psicoanálisis) donde nos plantea que el género moderno para discutir mejor la sociedad y su relación con la ley y la verdad es el género policíaco inventado por Poe. El personaje del detective como solución al punto de vista fuera de la sociedad es enriquecedor.
Luego quedan sus dos Tesis sobre el cuento que son una bitácora para críticos y escritores. Sencillamente son verdaderas cumbres del arte crítico. Partiendo de Chejov, pasando por Borges y por y Kafka, Piglia nos lleva de la mano, por los vericuetos del género literario por excelencia.
Lo seductor de Piglia, como de otros grandes escritores que hacen buena crítica literaria, es que viven y respiran Literatura. Cada artículo o conferencia que dictan rezuma una vivencia personal con ella. Los que creen que los escritores no pueden ser buenos críticos o estudiosos de lo que se escribe que lean a Piglia y cambien de opinión.
Una frase para reflexionar sobre el cuento: “Todas las historias del mundo se tejen con la trama de nuestra propia vida. Lejanas oscuras, son mundos paralelos, vidas posibles, laboratorios donde se experimenta con las pasiones personales.
Los relatos nos enfrentan con la incomprensión y con el carácter inexorable del fin pero también con la felicidad y con la luz pura de la forma”.
La posibilidad de lo literario, es decir, la verosimilitud en la Literatura, de los cuentos en este caso, es un tema viejo de los estudios literarios y no digamos nada de las pasiones personales y el sustrato de cada escritor que guardan sus personajes. Siempre hay algo del autor en sus criaturas. A pesar de que los cuentos son “como la vida misma” es cierto también que esa vida, tan terrible tantas veces, tiene sus intersticios de felicidad, sus intermitencias de alegría y los cuentos reflejan eso con la luz de la forma, con sus estructuras que acercan al lector o al que escucha nuestra narración, por unos momentos, a otras posibilidades vitales.
Piglia lograr llevarnos con su profundo análisis a ver más allá de lo que escribimos y a leer mucho más allá de lo que tenemos delante, todo ello con una brevedad que invita a la reflexión, a la doble y triple lectura que requieren los grandes microrelatos.