El escenario es de piedra, con soles que se arremolinan apagándose y encendiéndose, bosques deshojados que reverdecen al evocarse; «dios», con mayúscula o minúscula se hace presente, o se ausenta, y es también un laberinto que el poeta no teme volver a transitar con el lector, hecho de sus mismas dudas. Gorka Lasa, desde la voz rojiza de sus versos, sugiere con fiera sutileza caminos que nos lleven a la memoria, a su recuperación, a una suerte de vuelta a la esperanza de ser, porque, como revela el epílogo de este brillante libro, hay una herida que es origen y motivo. Seguir leyendo la reseña aquí.
Reseña publicada en el diario La Prensa, viernes 11 de agosto de 2023.


.jpg)