17 marzo, 2015

Las nuevas bases

Creo que no se hablado tanto de bases como en estos últimos meses. Y no son las viejas bases estadounidenses en territorio panameño, ni las que se robaba en los ochenta Rickey Henderson, si no las discutidas, revisadas y hace unas semanas presentadas bases del Premio Nacional de Literatura “Ricardo Miró”.
Sin lugar a dudas ha sido un gran acierto revisarlas e invitar a algunos escritores a participar en esa tarea a fin de modernizar el Premio y darle agilidad. Se queda el “desierto”, bien, el género ensayo se libera de las temáticas anuales, mejor, y se incentiva la puesta en escena de las obras de teatro, excelente. Alegría por una parte, pequeña, pero hay que reconocer que son un gesto, una línea a seguir para mejorar de aquí en adelante. Pincha aquí para seguir leyendo.

24 febrero, 2015

Vuelta a Isla Grande

Mi abuelita Chela me pagó el uniforme y el jefe nacional Rover me pidió que dirigiera para ese domingo, a modo de pensamiento espiritual, unas palabras a los participantes de lo que sería mi primer y único ENARO (Encuentro Nacional Rover). Era el verano de 1990 y teníamos toda la vida por delante. El destino, Isla Grande, en el atlántico colonense.
Del viernes 9 de febrero al domingo 11, nos reuniríamos para hablar de nuestros asuntos, conocernos y juntos proyectar el futuro de nuestra rama. Éramos la culminación de un proceso de transmisión de valores que comenzó, en la manada de lobatos y pasó por la tropa Scout. Iban a ser días radiantes de verano para un puñado de buenos jóvenes. Seguir leyendo.

Los Miserables.


Como decíamos la semana pasada, al decir de Fray Luis de León, la lectura de los “Los Miserables” es uno de esos ejercicios de estío que hay que emprender. Lo que me atrajo de esta novela desde el principio fue la amplia gama de maldades que maneja. Víctor Hugo, ese universo eterno y literario, concibió por entregas, en el viejo París del XIX, un espectro amplio de malos de tinta que sigue teniendo su utilidad. Seguir leyendo aquí.

30 noviembre, 2014

La nostalgia que nos escribió Miró.


Hace tiempo que las fiestas patrias se me vistieron del otoño que le leí a Rafael Alberti en mi infancia en Calidonia. Recuerdo, casi todos los noviembre de fiestas patrias y tricolores en sepia, el poema "El otoño otra vez", en especial estos versos: Otoño silencioso de este bosque, / ¿me estoy desvinculando de la patria, /alejando, perdiéndome?/Haz que tus hojas, que se lleva el viento, /me arrastren hacia ella nuevamente/y caiga en sus caminos/y me pisen y crujan/mis huesos confundiéndose/para siempre en su tierra. Para leer el artículo completo, pincha aquí.

20 noviembre, 2014

Ideas para un nuevo Miró

Un premio Nacional de Literatura debe cumplir con tres aspectos fundamentales para la cultura del país que lo convoca: acercar las obras al gran público, difundirlas y estimular económicamente a los autores.
El INAC es una institución pública, financiada con el dinero de todos los panameños, no es una obra de caridad para creadores y artistas. Y en tanto que pública, es perfectamente modificable, objetable y criticable, con el propósito de mejorarla.

Una salvedad necesaria antes de seguir. Reitero mi afirmación con respecto al jurado: declararon el “desierto” en cuento “sujetos a derecho” y no hay ironía alguna en mis palabras cuando dije que “un pequeño e ilustre jurado” no salvará a la Literatura de la mediocridad literaria. El jurado es ilustre (Jorge Eduardo Benavides es amigo y referente literario, sin duda. A Andrea Jeftanovic y a José Luis Rodríguez Pittí no les conozco personalmente), por algo están allí, y es pequeño. La “mediocridad literaria” es tan subjetiva como la objetividad y zanjaré el tema “jurado” con la siguiente sentencia objetable: lo que este año no aprecia un jurado, el siguiente lo apreciará otro. (Pincha aquípara seguir leyendo).

09 septiembre, 2014

Microndo en El Mercurio de Chile


El escritor peruano Fernando Iwasaki publicó el pasado domingo 7 de septiembre una interesante reseña sobre Microndo en el periódico chileno El Mercurio. Pincha aquí para ir al enlace. Gracias Fernando por la generosidad y tu acertada lectura.

18 agosto, 2014

Tiempo de Feria

Y van diez. La X Feria Internacional del Libro de Panamá arranca el próximo 19 de agosto y estará rodando con su son de letras autores y libros hasta el próximo día 24. México será nuestro país invitado y me han dicho que por los pasillos de Atlapa se paseará mi querido Juan Villoro, uno de esos escritores que hay que leer siempre. Será un buen tiempo para tomarle el pulso a la venta y a la lectura de libros que, sin ser lo mismo, no debemos perder de vista. Editoriales nacionales y extranjeras se darán cita para dar de leer y conversar sobre lo leído.

06 julio, 2014

Enrique y su cianuro enriquecedor

Enrique me persigue. Lo dejé escrito hace ya un lustro cuando supe que la situación se prestaba para uno de esos textos que a él y a mí tanto nos gustan. “Te recomiendo el cianuro”, me dijo un día que me lo crucé en cierto artículo y le respondí que eso daba para una obra de teatro. “Sí, panameña”, le repuse a su gesto sorprendido y se rio con aire de Dylan, misterioso.
Ese reciente encuentro con Enrique, propiciado por un escritor patrio, me ha devuelto a una de las más encendidas y cinematográficas defensas (también literaria) de la libertad individual: “El manantial”. King Vidor llevó a la gran pantalla el novelón (más de 700 páginas) de Ayn Rand, protagonizada por mi hombre favorito del cine, Gary Cooper, el actor al que mejor le sienta el blanco y negro. (Leer el artículo aquí).

26 junio, 2014

Internacional Microcuentista. Revista en red sobre microrrelato.

Internacional Microcuentista. Revista en red sobre microrrelato, ha publicado uno de los microrrelatos de "Microndo". Os dejo el enlace aquí.

17 junio, 2014

Julián Marías, cien años después.

Recupero esta reseña del libro de Julián Marías "Notas de un viaje a Oriente" aparecida en "El Placer de la lectura", celebrando el centenario del nacimiento de el gran Julián Marías

Dentro de la Literatura universal la dedicada a los viajes no pasa de moda. Cambia de estilo, de manera de argumentarse o de técnica, pero no se resigna a salir de las estanterías de librerías y bibliotecas. La fascinación que sobre el lector ejerce la idea de escuchar a alguien “que estuvo allí” sigue siendo la fuerza que nos atrae hacia esos textos. A pesar de esa fuerza y viviendo en esta era digital donde cada pedazo del mundo ha sido fotografiado (dando la falsa sensación de que todos hemos viajado), parece que los libros de viajes están condenados.

Pero algunos no nos resignamos como lectores y otros como editores. Páginas de Espuma ha publicado “Notas de un viaje a Oriente” (2011) de el imprescindible Julián Marías (1914-2005), recuperando así un texto singular y parcialmente publicado en el año 1934 pero del que nunca más se supo.

En el verano del año 1933 y organizado por la Facultad de Filosofía y Letras, el joven de 19 años Julián Marías se embarca en lo que se llamaba durante la Segunda República, un “Crucero Universitario”. Cerca de 200 jóvenes y profesores emprenden un viaje fascinante por varias ciudades mediterráneas y del oriente próximo. En esos días, el joven Marías escribe un diario de viaje en el que reseña su experiencia por aquellas tierras.

La obra que tenemos hoy en nuestras manos está enriquecida por un solvente aparato crítico, unas fotografías de la época hechas por el filósofo e incluye, como complemento, las cartas que desde el cada ciudad visitada enviaba Marías a sus familiares y amigos.

Hay muchas cosas de este libro que llaman la atención. Una de ellas es el manejo narrativo de Marías a pesar de su edad. Se nota que otra educación estaba detrás, a parte del talento, del estudiante. Pocos jóvenes hoy tienen esa educación, no por ellos sino por el sistema.

Destaca también la diferencia entre turista y viajero. Hay un entusiasmo por conocer, por adentrarse en las raíces de lo que de alguna forma es parte de nuestra común herencia cultural. Hoy día el turismo arrasa (como actitud ante la cultura) haciendo estragos en el intelecto del que va de ciudad en ciudad, coleccionando postales y dejando de lado la esencia de las cosas.

Otro punto a destacar es que ya no se escriben cartas como las que acompañan el texto de “Notas de un viaje a Oriente”. Con la llegada de estas nuevas tecnologías, el género epistolar se ha perdido y la economía extrema de palabras (y de letras, todo sea dicho) deja muy empobrecido a lo que llamamos hoy “correo”, por muy electrónico que sea.

El texto de “Notas de un viaje a Oriente es sin lugar a dudas una pieza clave para la comprensión de lo que luego sería Julián Marías. Es elocuente lo que consigna en el prólogo, cuando dice que más allá de los elementos culturales estaba el espiritual. Dice que al estar en el llamado santo sepulcro lo único que se le ocurrió pedir fue una vida intensa y llena de sentido cristiano. La intensidad vital de este gran pensador es sin lugar a dudas fruto de esa experiencia de juventud.

Para él y para los que le acompañaron en ese crucero (ignoro si se hizo algo igual después, supongo que no), ese viaje les dio un sentido renovado de las cosas y sus circunstancias. Una experiencia vital que el caso de Marías le transformó. Eso le ocurre al viajero, no al turista, esa es la diferencia, la actitud hacia lo que se experimenta.

Es interesante que en la entrada “Judea”, la reflexión insista en el tema de la muerte y que “vamos haciendo un viaje melancólico hacia atrás”. Esa urgencia por recordar, por consignar en un texto la experiencia, encerrándola en un diario para luego volver a ella y no olvidarla, es ciertamente un ejercicio de resurrección de quienes fuimos y un salto a la eternidad, o por lo menos a la lucha contra el olvido.

He disfrutado del viaje con Julián Marías y he recordado que hay tanto que ver y aprender que me dan ganas de salir de viaje, pero como Dios manda, como antes, y escaparme del turisteo haciéndole una finta al estrés de las vacaciones.