La biografía política y literaria de Sergio Ramírez es bien conocida. Sus allegados no sólo elogian su obra, sino que también exaltan su generosidad y su afán conciliador y constructivo. Lo que ocurre es que, a los Ortega, como a todos los dictadores en todos los tiempos, no les gusta que les digan las cosas a las claras, se hacen fuertes entre el compadreo aterrado y el elogio a toda costa so pena de justicia sumarísima. Por eso Sergio y sus libros (los leídos y los escritos) no caben en la mente ni en la Nicaragua de “La extraña pareja”. Seguir leyendo el artículo aquí.
Artículo publicado en el diario La Prensa, 14 de septiembre de 2021.








