13 febrero, 2010

Por los senderos con... Myriam Chirousse


Myriam Chirousse (Francia, 1973), nos concede esta entrevista en Madrid en la que hablamos de su primera novela “Vino y Miel” (Alfaguara, 2009). Traductora de profesión desde 2004, tradujo “Historia del Rey Transparente” de Rosa Montero al francés. Heredó el español como lengua de un padre viajero por Suramérica y ya tiene ideas para la que será su segunda novela.

1. ¿Cómo nació “Vino y miel”?

Al ser mi primera novela no me di cuenta. Un día algo emerge de las sombras de la imaginación. De alguna parte de mí, de algo del inconsciente. Surge poco a poco. Tardé muchísimo en escribirla y sobre todo en concebirla. Escribir el texto tal como está fueron unos cuatro años pero concibiéndola, todo el universo casi quince. Cuando digo esto hay meses e incluso algunos años en que no he escrito pero aun así sigue existiendo, sigue creciendo. No sé de donde vienen las novelas, por qué se imponen con tanta fuerza.
Yo pensaba que era una novela muy larga, muy arriesgada para una primera novela. Yo comencé escribiendo cuentos para niños y pensé en comenzar con una novela más pequeña y asequible y luego cuando me publicaran podría permitirme algo más grande y lo intenté, empecé a escribirlas pero no funcionaron, la novela se mantenía, “quiero vivir” como el arranque de la novela.

2. ¿Y por qué aquella época, el final del Absolutismo y el inicio de la República pasando por la Revolución francesa?

La historia es muy actual, podría ocurrir en cualquier época. Cuando comencé a concebir la novela, por el año 1989, en Francia era el bicentenario de la Revolución francesa. Ya tenía el germen de los personajes y me fascinaba lo que se decía alrededor. Se hablaba mucho de aquella época, incluso presentaban el telediario vestidos como entonces. Me gustaba mucho el ambiente de aquella época. Pasar del Absolutismo a un sistema como el de la República, ese tránsito, me servía para representar el paso de mis personajes de la infancia a la madurez. El absolutismo corresponde para mis personajes con su infancia y la República con su edad adulta.

3. Las máquinas forman parte de la novela: Guillaume de Salerac inventa, entre otros artilugios, un globo aerostático, el padre de Charles, el Conde Etienne de l’Eperay tiene unos autómatas y luego vemos el invento por excelencia, la guillotina. ¿Qué representan?

Me gustan y las tres representan algo. El globo, es cierto que en ese año, 1788, fue el primer viaje en globo aerostático. Siendo Judith muy vitalista este representa su capacidad de ir a cualquier parte incluso volar. Es vitalista, tiene un amor a la vida tremendo, puede volar si quiere, lo pasa mal, sufre, pero ama la vida, ama el amor. El globo es su búsqueda de algo mejor, más alto. La guillotina en cambio representa el terror, parte del terror que lleva Charles dentro, la venganza. No puede superar sus demonios de otra manera que cortando, cortando en la carne. El globo es una manera de superar las cosas hacia arriba hacia la vida, la guillotina hacia abajo cortando, dañando. Los autómatas son versiones mecánicas de los humanos que hacen lo mismo siempre. El Conde también tiene sus cicatrices, ha sido criado de esta manera, con mucha violencia y repite como un autómata lo mismo que en su pasado. Son su espejo, le representan.

4. ¿Te gusta que la novela se defina como un drama romántico o como neo romanticismo?

Pues no lo sé. Sería romántica en el sentido literario del siglo XIX, que contiene sentimientos totales, la búsqueda de sueños. Neo romántica en el sentido de ser heredera del XIX sí. No es una novela realista ni costumbrista, es una novela de grandes sentimientos y pasiones.

5. ¿Es Judith una heroína moderna?

Es ella la que mantiene a la familia, la que la salva. Charles no se atreve a sentir. Al principio va vestido como hijo del Conde, con una máscara en una comedia. Charles vive en su oscuridad pero en él hay un despertar que le brinda Judith. Son complementarios. A lo mejor Charles también puede subir a un globo como Judith y vivir otra cosa. Al final queda la esperanza de vivir otra cosa.

6. Hay suficiente difusión de escritores españoles en Francia.

No mucho la verdad. Como en todas partes hay muchos ingleses y americanos aparte de los franceses. Hay editoriales que están traduciendo a los españoles y latinoamericanos. Yo lo lamento mucho siendo traductora. Me gustaría servir de puente. Yo traduje a Rosa Montero, “Historia del Rey transparente” y también “Instrucciones para salvar el mundo”.

7. ¿Cómo llegaste al español como traductora?

Tenía una profesora en el instituto que enseñaba español, era española y hablaba de su tierra con mucha ternura. Además mi padre en los setentas viajó por Sudamérica haciendo música con una banda un poco hippie y me crié con esas canciones en español. Luego vine a vivir a Madrid en el 2000.

Myriam Chirousse está satisfecha con el trabajo de traducción de José Luis López Muñoz y nos contó que se quedó muy impresionada la primera vez que leyó las primeras páginas de la traducción al español: estaba en shock, era su novela en otras palabras, una sensación nueva para ella siendo escritora y traductora. También nos habló de qué irá su segunda novela pero por ahora le guardaremos el secreto.

Vino y miel (Reseña)

¿Quiénes somos? Es la básica y primera pregunta de las famosas cuestiones fundamentales es a la que responde la primera novela de Myriam Chirousse (Cagnes-sur-mer, Francia, 1973) “Vino y miel” (Alfaguara, 2009) y que está llamada a ser uno de los descubrimientos de este año. Con la Revolución francesa como fondo y el tránsito de esta a la República, la autora pinta unos personajes que buscan su identidad y con los cuales la vida no ha sido nada generosa ¿o sí?
“Vino y miel” es una novela de equilibrios emocionales a modo de novela de intriga en la que cada gesto, cada palabra o latido del corazón es una pista que nos lleva hacia adelante en la historia. La construcción de la novela necesita del absoluto desconocimiento del lector de ciertas claves de la misma para poder disfrutarla. Esto, que parece reiterado y natural de cualquier novela, es absolutamente necesario en esta y no sólo por descubrir el final de ella sino porque cada momento de intensidad emocional que nos hace vivir esta obra requiere que nos enfrentemos a ella sin los pudores y sobresaltos de un conocimiento previo.
La época convulsa y de cambios en la que están construidos los personajes de Charles de l’Eperay y Judith de Monterland es analogía y metáfora a un tiempo de su propia transición de la niñez a la edad adulta. Sus orígenes, sus destinos y el camino entre ellos hacen que sus vidas sean una constante lucha por saber quiénes son, cual es su lugar en el mundo.
Estas dos búsquedas se encuentran y dan paso a una pasión no exenta de desgarros emocionales, daños a terceros y tristezas que se van paliando con lecturas, amistad y ternura aunque el amor entre Charles y Judith no será fácil. ¿Cuánto durará su búsqueda? ¿Podrán amarse finalmente?
Myriam Chirousse pone la voz narrativa en el vientre materno, en un narrador no nacido que conoce la historia (¿quién será?) llenándonos con una voz lejana y conocida que también es búsqueda de la identidad, que es de alguna forma responsable de mostrarnos con detalle las vidas de estos amantes tan distintos y complementarios a la vez. Un narrador que dosifica los secretos, que mantiene la intriga, que nos somete a su rigurosa entrega por gotas de una trama que nos lleva al corazón de la vida.
Personajes bien trabados, llenos de pasión y ternura, vivos, sobre todo vivos y bien mezclados dentro de una historia tan cercana al corazón forman parte del secreto del acierto narrativo de esta primera novela que ha de consagrar a Myriam Chirousse como una voz literaria a seguir en Francia y aquí en España.
Como Rosa Montero nos sumamos a esa envidia que nos dan los que vayan a leerla por primera vez porque lo que van a experimentar es irrepetible. Gozaran de una lectura subyugante y terminaran pidiendo más o aplaudiendo en una cafetería o en el metro. “Vino y Miel” os dejará un regusto agridulce en el paladar emocional, despertará en vosotros la ternura y os reconciliará con lo hermoso en literatura.

07 febrero, 2010

Matar en Barcelona (Reseña)

Ya lo decía Thomas de Quincey: el asesinato puede ser considerado como una de las bellas artes y en esta afirmación, creednos, no buscamos justificar que nadie mate a nadie, faltaría más, aunque, dicho sea de paso, la criminología siempre nos ha parecido una ciencia de las más fascinantes.
Con esa estética de fondo se ha perpetrado esta maravillosa colección de relatos “Matar en Barcelona” (Alpha Decay, 2009) que ensaya convertir en literatura crímenes ocurridos en Barcelona, incluso los más cercanos en el tiempo. Construido sobre una idea de Jordi Corominas i Julián y Ana S. Pareja los han pedido a grandes cuentistas y a otros que no lo son para que transformaran los crímenes en literatura el resultado es un muy excelente nivel técnico y un verdadero derroche de imaginación y creatividad a la hora de trabajar sobre los hechos. Destacamos tres de los doce: “Festival de las luces” de Javier Calvo cuya máxima virtud está en la construcción de la atmósfera de la Casa de la Bruja, agobiante y asfixiante y que va resolviéndose por fragmentos como si de una memoria gráfica se tratara. Luego está “Control” de un Manuel Vilas en plena efervescencia de su creatividad situando los hechos del crimen de… (pasen y descubran, hagan sus pesquisas), en el futuro más lejano, con personajes posibles de ayer y de mañana. Un relato muy visual y sugerente que se sostiene con imágenes reales de los hechos. También tenemos el excelente “Nuestras hijas” de Elena Medel en el cual la construcción de las escenas que exponen las psicología de criminal (no vamos a dar pistas del tipo de delincuente) y víctima hacen de éste un trabajo de construcción de perfiles muy destacable.
La fuerza de esta antología está en el hecho de que los autores no se han ceñido a los hechos, los han torcido, los has situado en el futuro, los han convertido en góticos y fantásticos. Muestran que lo que de verdad ha de mover el género negro es la psicología del asesino, el personaje que pone patas arriba la vida de las víctimas y familiares y de la policía que trata de resolver los crímenes.
Vistos en su conjunto los cuentos de “Matar en Barcelona” son una lectura altamente recomendable no solo para los amantes del género d sino de todos aquellos que quieran aprender cómo se elaboran personajes con una psicología compleja.
La nómina de cuentistas conocidos y noveles da una buena pista sobre el camino que está siguiendo el género en nuestro medio. Son perspectivas distintas, enfoques técnicos diferentes y hasta diríamos, con tiento y mucha cautela, concepciones encontradas de lo que es el género cuento en general y lo que es el cuento “negro” en particular.
“Matar en Barcelona” es una iniciativa que debería cundir en todas la comunidades autónomas y que definitivamente “Alpha Decay” tiene que emprender. El trabajo sería una completísima radiografía del crimen español y sobre todo de las pasiones que subyacen en cada una de ellos. Serán libros que dejen perfectamente sentada una sola verdad: que nuestros cuentistas son de los mejores y que el género cuento nos es un cadáver y menos un caso que tengamos que resolver.

06 febrero, 2010

Cinefilia congénita III

Otros cines otras películas. La cinefilia se convirtió en enfermedad a medida que fui creciendo. Pero en esos días adolescentes el cine había que disfrutarlo en pareja o en grupo y como de novias no íbamos bien, decidimos ir en grupo muchas veces. Una de las sesiones que más disfruté fue en el cine América 1, películas para todos los públicos, cuando se estrenó Rocky IV. Aquella pelea la vivimos en el cine de pie, cantando cada golpe de Rocky sobre Iván Drago hasta que comió lona y gritamos y nos abrazamos como si hubiese ganado el mismísimo Roberto Durán. Pero el cine América 2, películas para adultos, mostraba con recato absurdo escenas de las chicas de la película en los carteles que la publicitaban. El recato absurdo lo ponían sobre las fotos de las chicas en forma de estrellitas que cubrían los pechos. Aun así, a “ciertas” edades, esa publicidad despertaba en nosotros “cierta” alegría. Lo mismo hacíamos pero con más descaro en el Cinema Arte que estaba en el Edificio Hatillo, cerca de la librería Menéndez. Desde la “Cuchilla” de Calidonia partían las expediciones hasta allí.
Pero eso duraba hasta que, llegada la Semana Santa los cines daban películas “de Dios” y las salas se santificaban por obra y gracia del celuloide. Así, vi la súper producción de Franco Zeffirelli “Jesús de Nazaret” de la cual el escritor Anthony Burgess (La naranja mecánica) fue coguionista. Todo un lujo a parte del maravilloso reparto, uno de los mejores del cine y una de las mejores versiones sobre la vida de Jesús junto al “Evangelio según San Mateo” de Passolini. La vi en el Teatro Central y recuerdo que me llevé un jacket por el frío que hacía en ese cine. Menos mal porque la película es larguísima. En el Cine Lux vi también una semana Santa una película sobre el Sudario de Turín que me intrigó hasta hoy y en el presidente solían dar “Los diez Mandamientos”, que nunca vi en el cine y que mi madre recuerda con admiración por la impresionante escena de la apertura del Mar Rojo. Vista en el cine supongo que impresionará pero miren ustedes (los que la vieron en el cine) cómo han cambiado los efectos especiales.
En el Autocine, creo que en el de detrás del Artes y Oficios o en el Olímpico vi “Súper agente 86 contra la bomba que desnuda”, escrita en parte por un Mel Brooks que descubrí luego en “La loca historia del mundo” y en “Qué asco de vida” que vi si no recuerdo mal en el Cine Obarrio. Las noches en el carro y viendo aquella gran pantalla con la familia son recuerdos de un Panamá que se fue cuando la tecnología y el tiempo fueron dejando atrás esa forma romántica y feliz de vivir. Pero el cine seguía creciendo en mí y me empujaba a cederle más terreno en mi vida, nada podía hacer, era congénito, Palita y mi abuela Chela me lo había pegado vía genes.
Pero el más caótico de mis días de cine lo viví en estreno de “La Guerra de las Galaxias, El imperio contraataca”. Fuimos con mi mamá al Plaza y la fila era interminable. Pero al abrirse las puertas hubo una estampida que casi hace que los cristales de las puestas se rompieran. Vivimos momentos de pánico pero al final entramos y valió la pena. Es la mejor de todas las películas de la saga con diferencia. Recuerdo desde ese día la lucha con las espadas láser entre Luke y Darth Vader que se convirtió en uno de los primeros malos del cine que me gustó.
Al final, la vida es como una película. Una recuerda como me pasa en estos artículos para adelante para atrás, dando saltos en el tiempo. Y la vida la va uno recordando así, a veces acción, otras drama romance o terror. Para mí, como para mi amigo Guillermo Cabrera Infante “el cine es una lección moral a 24 fotogramas por segundo”. Allí ante la pantalla de plata y en la oscuridad podemos vivir otras vidas, reírnos llorar o pasar miedo. La geografía de Panamá ha cambiado a golpe de irse cerrando o cambiando los cines que nunca dejarán de ser obsoletos por mucha tecnología que nos impongan. En esa oscuridad, como por la noche cuando dormimos, podemos soñar y eso es el cine al fin y al cabo: una fábrica de sueños.

30 enero, 2010

Por los senderos con... José Calvo Poyato


José Calvo Poyato tiene una trayectoria muy dilatada y solvente tanto como historiador como novelista. Su última novela “El sueño de Hipatia” publicada por Plaza y Janés nos ofrece una acción trepidante en dos épocas distintas pero tan coincidentes a la vez porque el ser humano es el mismo de siempre. El autor nos concede esta entrevista con la que quiere adentrarnos en su nuevo trabajo y en una reflexión sobre el mundo de hoy como reflejo del de ayer.

1. Creo que todas las novelas son mentira, incluso las históricas ¿qué opinas de esta afirmación?

Tiene algo de verdad y digo algo solamente. Yo siempre he dicho que una novela es una obra de ficción y que en una novela histórica el sustantivo es novela por lo tanto ficción y el calificativo histórica por lo tanto a nadie se le puede pasar por la cabeza que cuando yo en el sueño de Hipatia recreo un diálogo estaba al otro lado de la puerta escuchando lo que decían con una grabadora. Por lo tanto, en cierto modo eso que dices tiene una buena parte de verdad. Ahora yo añadiría que en el caso de una novela histórica, si se trata de una buena novela histórica, probablemente la ambientación ha podido ser cuidada en el sentido de que la gente de la época vive de una manera, se viste de una manera. Si esto se ha recogido con cierto rigor podemos tener una obra de ficción en la que se han recogido elementos que pertenecen al mundo real.

2. ¿En tu caso quién manda cuando escribes el Catedrático de Historia o el escritor?

En el caso de una novela sin duda alguna el escritor. Yo escribí mi primera novela histórica por una razón muy concreta. Yo había trabajado mucho en la época del final de los Austrias y el comienzo de los Borbones, de hecho mi tesis doctoral versa sobre ello. Y creo que a todos los historiadores, o por lo menos a muchos, nos termina despertando simpatía o antipatía aquellos personajes a los que nos hemos acercado mucho. Y yo tengo que confesar que para mí con un personaje tan débil desde el punto de vista histórico como Carlos II el historiador no podía tomarse ninguna licencia con la debilidad de ese personaje pero un novelista sí. Por lo tanto yo me permití licencias cuando escribí el “Hechizo del Rey”. Fue una manera de presentar un Carlos II que teniendo un cierto perfil histórico respondía a ciertas percepciones puramente personales. El novelista puede dejar correr la imaginación, la fantasía pero el historiador se debe a la rigurosidad de su método y a interpretar lo más limpiamente que el entienda los datos y la documentación que tiene por delante. Otra cosa es que esos datos o fuentes puedan estar viciadas, yo siempre he dicho que la Historia la escriben los vencedores y por lo tanto nos dan una visión que es la suya y con esa trabajamos los historiadores. Ahora, con esos datos, el historiador puede intentar leer entre líneas pero debe ser muy fiel a la documentación que maneja pero el novelista no tiene ese problema.

3. Donald Burton es inglés y protagoniza la parte moderna de la novela ¿porqué no un español?

Por una razón fundamental: la España de 1947-1948 no estaba para muchos trotes. Era una España donde había mucha hambre, donde había dificultad de abastecimiento, donde las necesidades alimenticias se satisfacían con cartillas de racionamiento por tanto plantear allí un periodista que puede salir, que puede viajar por el extranjero con facilidad cuando el régimen de franco en ese momento está aislado internacionalmente hubiera supuesto una situación mucho menos creíble que en manos de un británico.

4. La época de Hipatia se parece mucho a la nuestra. El cristianismo quería imponer por la fuerza su doctrina ¿no se parece eso mucho a lo que está pasando en nuestros días con muchos temas?

Hay muchos elementos que nos permiten establecer un paralelismo entre aquel mundo y el nuestro. Yo iría incluso más allá. Creo que el mundo de la Alejandría que vivió Hipatia, finales del siglo IV principios del V es un mundo agotado. Ni siquiera estamos hablando de crisis sino de agotamiento. Hay elementos que me permiten vislumbrar que nosotros también estamos en el final de un ciclo y no lo digo porque halla una ola de pesimismo que inunda el mundo occidental o porque estemos en una crisis de proporciones muy importantes, sino por hechos que se viene dando por ejemplo: el mundo rico de aquella época a pesar de que estaba en crisis era el mundo romano y había mucha gente fuera del imperio que querían entrar en ese mundo rico, porque se vivía mejor sencillamente de hecho las autoridades romanas concentran las legiones en las fronteras que ejercen mecanismos de control para tratar de que la gente no entrara. No hace falta tener mucha imaginación para trazar el paralelismo. Otro hecho: aquella época se caracterizó por una grave crisis de la natalidad, los matrimonios tenían pocos hijos mientras los pueblos que vivían fuera se desarrollaban demográficamente con mayor intensidad. Vuelvo a plantear que no hace falta tener mucha imaginación para encontrar los paralelismos. Los romanos habían forjado su imperio a base de golpe militar, un distintivo del imperio romano eran sus legiones en esa época los romanos no tenían muchas ganas de ser soldados y luego retirarse a recibir los beneficios asique contrataban tropas mercenarias que se encargaban de defender esa frontera. La gran frase de aquella época era “pan y circo”. Los circos se llenaban como ahora y no hace falta tener mucha imaginación para saber cuáles son los circos de ahora donde la gente se reúne los domingos a gritar y a vociferar y luego todos queremos una subvención, ese pan que se pedía en la frase. Creo que hablamos de un mundo donde la esperanza se había perdido, donde las viejas religiones no daba respuesta a las necesidades de aquella gente… sigo pensando que no hace falta echar a volar mucho la imaginación para ver las similitudes.
Hoy sabemos que elemento sustituyó a ese mundo, a esa civilización greco-latina, romana que se hundía estrepitosamente y que fue ese cristianismo que tiene un sector muy fanático que va a imponer muchas veces sus criterios. Yo no acabo de ver que puede sustituir a este mundo, tal vez en algún sitio del planeta se esté gestando ya algo que todavía no hemos sido capaces de detectar los contemporáneos y que dentro de unas décadas digamos esto fue lo que acabó con este mundo, si es que este mundo se acaba, que a lo mejor no se acaba, no lo sé.

5. ¿Cuál es el mensaje que nos quedará después de la lectura de “El sueño de Hipatia”, con que reflexión nos dejas después de habernos entretenido con una buena novela?

La novela tiene dos partes con las que he pretendido dos cosas distintas además de ese mensaje al que aludes. Tiene una parte que la podemos considerar una novela histórica, que recrea la vida de aquella Alejandría que vivió Hipatia. Luego hay otra parte que es más de intriga, lo que los anglosajones llaman thriller y que pretende que el lector pase las páginas queriendo descubrir el desenlace. Pero fundamentalmente “El sueño de Hipatia” es un alegato contra el fanatismo y contra la intolerancia y señala que si la humanidad sigue por ese camino me parece que no va a ninguna parte. Sin revelar mucho de la novela, lo que se traen Donald y Anne de el sueño de Hipatia es la necesidad de comprensión de que mi cultura no es “la” cultura, que mis actitudes ante la vida no son “las” actitudes ante la vida, mis formas de entender lo que me rodea no son “las” formas de entender lo que me rodea si no que hay culturas diferentes, maneras de ver la vida distintas y que su cultura no es mejor ni peor que la mía, solamente es la suya y que la humanidad puede ser que camine por esa dirección si somos capaces de hacerlo pero como halla uno que quiera imponer lo que son sus planteamientos por la fuerza, por la violencia, va por muy mal camino. El mensaje de “El sueño de Hipatia quiere ser un mensaje de esperanza y de ilusión al pensar que eso es posible.

6. Es inevitable mencionar “Ágora “, la última película de Alejandro Amenábar ¿a qué se debe esta coincidencia?

No sé cuando Amenábar empezó su proyecto sobre Hipatia, creo que él ha dicho que llegó hasta Hipatia porque es un enamorado de la astronomía e Hipatia es una conocida astrónoma del mundo antiguo. Yo no llegué a Hipatia por esa vía, yo llegué a ella porque siempre me han interesado las mujeres que han tratado de romper los esquemas que la sociedad de su tiempo les quiso imponer. Ya lo había hecho en “La dama del dragón” con Caterina Sforza. Estaba leyendo un ensayo sobre Hipatia de una historiadora croata y me encontré con el personaje y pensé que esta era una de las mujeres que había que rescatar lo mismo que me había ocurrido con Caterina Sforza. Comencé a indagar y me di cuenta que hay muy poco sobre Hipatia, que es muy poco lo que podemos afirmar con rigurosidad. Probablemente se pueden llenar dos o tres folios. Por eso me interesaba el marco histórico en que ella vivió y que le podía dar cuerpo a una novela. Y así empezó la novela. Luego, a principios de este año mi editor me preguntó que cómo llevaba mi novela de Hipatia. Nunca me había puesto plazo para entregar un texto pero me plantearon si les podía entregar el original en junio. En principio me quedé un poco sorprendido y pregunté que porque para junio. Me dijeron ellos, yo no sabía nada, que Amenábar estrenaba en otoño una película y queremos sacar la novela en el momento que se estrene la película. Por eso cuando dicen que ha sido una coincidencia, no, nosotros asumimos el reto de publicarla en estas fechas y entendimos que era un momento oportuno para publicarla ya que mucha gente se iba a interesar por Hipatia a raíz de la película.

7. Vemos como al padre de Hipatia se le cae el mundo encima al recibir la noticia de que le ha nacido una hija ¿no es esto algo misógino? Luego el padre de Hipatia cambia su actitud y la cría en la ciencia y el conocimiento.

Se ha dicho muchas veces que la mujer entra en un papel secundario cuando el cristianismo toma las riendas de la sociedad. Pero el papel de la mujer antes de que el cristianismo tomara las riendas era ya un papel secundario. Alguien podría llamarse a error al pensar que eso se produce justo en ese momento. Yo he querido poner de manifiesto como en una familia que no es cristiana que vive bajo la formación clásica desde el punto de vista académico, que se siente hija de esa civilización greco-latina, al recibir la noticia de que era una niña, la desilusión en Teón es patente. He querido recoger que eso era una realidad, que la mujer ya estaba relegada a un papel secundario incluso en una sociedad como aquella y que no hay que culpar al cristianismo solo por ser el cristianismo, a cada cual lo suyo.
Luego hay una relación de padre e hija muy tierna en la que el padre va viendo como esa niña se va convirtiendo en una cabeza muy bien armada, capaz de llegar muy lejos y el padre se va entusiasmando. Luego de la escena del ágora las costuras de la túnica de Teón crujen porque está feliz de ver que aquella hija que le produjo al principio tanto desencanto se ha convertido en un personaje muy importante.

8. Recomiéndanos dos libros.
“La cuarta cruzada y el saqueo de Constantinopla” de Jonathan Phillips (Crítica) y una novela histórica “el Rey Felón” de José Luis Corral.

El sueño de Hipatia (Reseña)

Todas las épocas tiene sus héroes y sus decadencias. Todas las épocas tienen sus luces y sus olvidos. Todas las épocas vuelven con personajes distintos o con distintos acentos pero vuelven y es tarea nuestra aprender de esos constantes regresos para no cometer los mismos errores.
De una gran época trata “El sueño de Hipatia” (Plaza y Janés, 2009) donde vemos cómo el fin de una era se acerca y otras ideas y otras luces con sus sombras piden paso. Con rigor histórico y con el temple de buen orfebre José Calvo Poyato (Córdoba, 1951) nos devuelve a Hipatia con el brillo que se merece levantando de encima de ella el manto de silencio y de olvido que pesaba sobre su historia y que ahora se ha puesto de actualidad. Pero eso no es todo. Tenemos en esta novela otra, una más cercana, que transcurre en la convulsa Europa del año 1948 y en el mismo Egipto que vio la Alejandría de Hipatia.
“El sueño de Hipatia de José Calvo Poyato promete sacudir al lector. En ella se discuten grandes temas del cristianismo de los primeros siglos como el canon del Nuevo Testamento, el papel de la mujer en el cristianismo y la resistencia contra el orden establecido antes del fortalecimiento de la Iglesia como institución. Se dejan ver las tramas subterráneas y los manejos más que reprobables de toda la maquinaria que hay detrás de la búsqueda de textos de la antigüedad y la intervención de la Iglesia en ella. Vestido de thriller este tema tan llevado y traído no pierde su interés y de la mano del autor cobra su justa dimensión en la Historia moderna y contemporánea.
Es también “El sueño de Hipatia” un asomo al corazón del padre de la astrónoma y matemática alejandrina y constatamos en ese acercamiento cómo las cosas no eran muy distintas antes del cristianismo con respecto a la mujer. La decepción de Teón ante el nacimiento de la niña es elocuente pero la historia dice que la crió en la ciencia y el conocimiento. Vemos a un padre que ama a su hija, que vuelve a ella al pasar los años, que la ve convertida en una gran persona lo cual no deja de ser un canto a la igualdad y a la libertad alejado de políticas que falsean los valores.
Meta literatura también encontrará el lector de esta novela histórica que no decepcionará a los habituales del género y que seguro que ganará nuevos adeptos para sus filas. La historia de Donald Burton y Ann Crawford no hace más que servirnos de contrapunto y regreso de una época a otra, nos lleva de la mano en busca de la verdad aunque en el camino cueste la vida de alguien.
Una novela carga de conocimiento, de intriga y de ternura eso encontrará el lector en el sueño de Hipatia que hará bien en enfrentarse con un texto que le dará que pensar. Au así las cosas y sabiendo que es una novela, José Carlos Poyato inserta una nota al final para explicar ciertos matices. No la lean hasta el final, pongan a prueba sus conocimientos de Historia, su olfato de lectores. Aunque todas las novelas son mentira, incluidas las históricas, las salvedades finales son necesarias.
Serán inevitables las comparaciones con nuestra época y en ello encontramos el mensaje de esta novela: no cometamos los mismos errores, no volvamos a la intolerancia. Una época terminó en esos días, no vayamos a asistir al fin de la nuestra.

13 enero, 2010

Señales que precederán al fin del mundo (Reseña)

Una misión: encontrar en territorio extranjero al hermano que emigró y darle un recado. La elegida, una mujer joven, de carácter firme que no se dejará intimidar. Un territorio: México. Por delante nueve jornadas míticas y el encuentro con una serie de personajes y vicisitudes que no la dejarán indiferente ni a ella ni a nosotros que la acompañamos a lo largo de ellas.
Un descubrimiento. Eso será para los lectores “Señales que precederán al fin del mundo”, la segunda novela que publica el mexicano Yuri Herrera (México, 1970) en Editorial Periférica (2009), un acierto que la coloca como ya es habitual en la órbita de las editoriales que están apostando por literatura de calidad a ambos lados del charco. Y confirma el buen hacer de este escritor preciso y dueño de una muy particular manera de contar.

Novela de precisión, de trabajo detallado con el habla mexicana de la frontera con Estados Unidos, Herrera nos pone en la piel de Makina, una joven que sale al encuentro de su destino en el camino de cumplir una misión: encontrar a su hermano que se marchó a tierra extranjera en busca de una vida mejor.
Como estructura que soporta la trama el autor utiliza las nueve jornadas mitológicas en las que nuestra heroína va sorteando las más diversas pruebas y va venciéndose a sí misma y a las circunstancias para lograr su objetivo. Un viaje hacia el desarrollo, hacia “lo mejor” que resultará, lean la novela, una cosa muy distinta a la que desea Markina.
Esta es una novela que convierte a esta parte de México y a su gente en un territorio mítico, con sus dioses y sus demonios, con sus jornadas en el infierno y con sus luchas por la propia vida y de la de los que se quiere: un territorio que juega a ser ficción cuando es pura realidad.


El personaje de Makina es dibujado sobre un paisaje que no le da tregua. En cada jornada vemos a esta mujer joven ir hacia adelante, enfrentarse con cualquiera, la vemos pensándose, resolviéndose a sí misma y a la misión que se le encomendó. Herrera construye a su heroína con pinceladas precisa que iluminan el texto con imágenes concretas y rotundas que convocan imágenes y sentimientos.
En esta novela hay sobre muchos de los grandes momentos que tiene uno en concreto que prende una luz de esperanza. En una escena lo que salva a un grupo de inmigrantes de las garras de los policías fronterizos es única y exclusivamente saber leer, saber escribir. Un momento clave del libro, un momento para parar la lectura y pensar. Háganlo.
La manera de narrar de Yuri Herrera vence la aparente brevedad del texto, son apenas 123 páginas, con una densidad en la trama y con un lenguaje sencillo y exacto (esto parece mentira pero es así), que nos da la impresión de que llevamos leídas muchas más páginas de las que en realidad son. Este artificio formal es el que agiganta “Señales que precederán al fin del mundo” y a un autor que dará mucho de qué hablar en sucesivas novelas.

06 enero, 2010

Realistas, hiperrealistas y surealistas: cuatro novelas de hoy

Me decían en la Facultad de Psicología que la realidad no existe, que lo que tenemos es una sensación de la realidad. Los colores, las texturas, los sonidos todos son sensaciones. Un poco rallante la teoría, lo sé. Después me dice que Hume que no me ralle, que todo es un sueño y entonces no sé si despertarme o seguir en la pesadilla. Lo cierto es que la literatura que estado leyendo estos mese va por estos derroteros rallantes y desternillantes porque, quien le da muchas vueltas a la vida, al final no le queda más remedio que reírse de sí mismo y de todos.
Los que estos leen creo que no les hace falta que les expliquemos que el realismo en literatura es escribir de lo que vemos y vivimos tal cual es, un transcripción vamos. Ni les hace falta saber que el surrealismo toma para su construcción estética elementos oníricos y que el hiperrealismo tiene en la misma realidad sus elementos creativos llevándolos hasta sus últimas consecuencias o extremos. No lo diremos. Lo que sí diremos es que la actual narrativa está utilizando estas corrientes estéticas para dibujar la conciencia de nuestra sociedad y nos da una salida en la risa reflexiva y en la reflexión lúdica de quienes somos.

La primera viene de la mano de Rafael Reig, publicada en 2006 pero que va en la línea de lo que planteamos, “Manual de literatura para caníbales” que es un manual novelado de historia de la literatura española que es a la sazón un recorrido por la vida de los Belinchón, estirpe de escritores que acompañan a nuestros grandes en el discurrir de la historia. Arrebatadoramente irónico y exhibiendo un conocimiento profundo de la materia de la que escribe, Reig echa mano del mejor hiperrealismo desternillante para llevarnos a mirar con otros ojos la historia de la literatura reciente y futura, porque este libro termina en el 2012.

La segunda es una novela negra de argenñol Carlos Salem, “Pero sigo siendo el rey”, en la cual las peripecias del protagonista, que salva al Rey de España y le acompaña de vuelta a casa, son hilarantemente surrealistas y tiernas. Nos deja un regusto de visión disparatada pero muy acertada de quienes somos, recuerda en muchas ocasiones a la película de Berlanga “Amanece que no es poco” y lleva al lector a la reflexión sobre lo que vive vía humor surrealista.

La otra es “La comedia salvaje” de José Ovejero, que desde la ironía más inteligente y no exenta de carcajada reflexiva dibuja un panorama de la guerra civil que es muy necesario en estos días. No huye de convertir en comedia aquella terrible página de la historia pero al terminar de leer la sensación que nos deja es la de habernos hecho más llevadero aquel drama.

La última es “Aire nuestro” de Manuel Vilas, una suerte de gran Televisión con canales temáticos que permite leer a la carta lo que queramos, que está conectada y parece inconexa a la vez pero que es de un hiperrealismo salvaje que se convertirá en una especie de "Rayuela" moderna y televisiva.
Todas estas novelas y sus autores apuestan por el abandono del tradicional formato de narrar y se adentran en la búsqueda de nuevos formatos que soporten la vida que vivimos hoy. Porque al final toda memoria es surrealista, hiperrealista y de un realismo que confunde en la mente recuerdos con lecturas, películas con personajes que vienen y van con frases manidas puestas en boca de protagonistas de historias que no vivieron exactamente.
Es que el recordar es fragmentario, es arbitrario y siempre muy subjetivo. Esta manera de narrar innova la búsqueda por otras vías de nosotros mismos, nos ofrece otra manera de mirar nuestra historia y de pensarnos de modo particular. Este cambio de registro tiene mucho que ver con las nuevas tecnologías, con la visión fragmentaria que hoy nos plantea el vértigo de nuestras vidas.
Por eso debemos adentrarnos a una nueva manera de pensarnos, de comprendernos y de vivir esta parte de la historia que nos ha tocado. Y es allí donde la literatura nos sale al encuentra para darnos nuevas maneras de leer y de escribir lo que nos está pasando y lo que nos ha pasado y sobre todo lo que nos puede pasar que siempre es más divertido que todo lo que pasó aunque no por eso lo olvidemos.

05 enero, 2010

Correspondencia. Cortázar, Dunlop, Monrós-Stojakovic (Reseña)

Las nuevas tecnologías han desplazado a las cartas escritas a mano y enviadas en un sobre por correos a la categoría de extravagancia. El correo electrónico y su inmediatez hacen que en pura lógica y pragmatismo le usemos en contra de aquellas. Esta inmediatez hace que se pierdan los espacios de espera, los compases de reflexión entre lo expresado y lo que se espera por respuesta.
Este regusto a pasado extravagante es una de las muchas maravillas de las que podemos disfrutar con la lectura de Correspondencia, que agrupa las cartas cruzadas entre Julio Cortázar, Carol Dunlop y Silvia Monrós- Stojakovic durante el periodo comprendido entre 1980-1983 y que publica con gran acierto la editorial Alpha Decay.
Para los que siguen a Cortázar y quieren saber más del genial escritor argentino esta es una gran ocasión de mirar al fondo de los sentimientos que tuvo el escritor cuando Carol Dunlop, la Osita, fallece dejándole sumido en una gran tristeza, “estoy tan solo y deshabitado” dice en una de las cartas a Silvia.
Este asomo a estas vidas escritas nos permite conocer la situación de los Balcanes durante la época, la ajetreada agenda de Cortázar, su amor por Nicaragua y como estaban tan metidos en el proyecto de “Los autonautas de la cosmopista”, con un entusiasmo inocente y juvenil. Es un acierto editorial no corregir el español de Carol Dunlop, así se conserva la fuerza de lo auténtico y deja ver el esfuerzo que hace por hablar y escribir nuestra lengua.
Pero es esta correspondencia una historia de amor: a la amistad, amor entre un hombre y una mujer y amor a los libros y a la literatura. Se vive cuando se lee un entusiasmo vital apasionante y unas ganas locas de vivir. Es también la crónica de una enfermedad que se llevo a Carol Dunlop y a Cortázar y que le toca vivir a Silvia que se queda sola si la amistad de esta pareja excepcional y que sume en un triste silencio su experiencia.
De prosa ágil, divertida y confidente, se antoja sin quererlo una historia, una novela epistolar que va revelando a cada carta, a cada palabra una nueva emoción que se convierte en el camino hacia lo inevitable.

De todas las cartas, la que más sabe a tristeza es la fechada el 13 de marzo de 1983en la que Cortázar cuenta a Silvia que una de sus cartas se desvío por circunstancias ajenas a ellos y Carol Dunlop no pudo leerla. Cortázar lo lamenta, le supone un sufrimiento más sobre la pérdida de la Osita y reconoce con profunda tristeza no puede llevársela con la alegría que siempre le entregaba su correo.
Al final reconoce Cortázar que está enfermo y de ánimo bien dentro del vacío y de la tristeza. Meses después Cortázar moriría de leucemia, incapaz como dice en esa última carta de escribir largo. La larga espera de aquella larga carta tiene que haber sido difícil y lo dramático del fin tiene que haber sido también muy duro. Pero eso ya pertenece al terreno de la especulación.
Lo que es cierto es que esta Correspondencia glosa perfectamente aquel viejo proverbio de la Biblia que dice que “las buenas noticias fortalecen los huesos”. Y de estas cartas se tras luce la buena sintonía y la alegría que se derivaba de cada carta recibida. Lástima que las cosas terminaran así, que la muerte nos halla privado de más de esta amistad. La verdad es que una de las cosas que la tecnología no se llevará jamás con las cartas es la amistad que se fragua por medio de ellas, sean electrónicas o extravagantemente escritas a mano y enviadas por correo. La amistad está por encima de cualquier formato.

En 2010, seguimos por los senderos

Ya estamos aquí con la ilusión de que este año será nuestro año. Eso me dijo mi amigo Alberto Moral y me lo confirmó mi también amigo Salvador Medina Barahona: este será nuestro año. Será también el año de las letras panameñas, se lo dije a mi querido Egbert Lewis, amigo de letras periódiscticas allá en el terruño, y será también el año en que las cosas van a cambiar para mejor, eso dice el Gobierno. También será el año en el que alcanzaremos lo que deseamos, me digo yo que me tengo por amigo de mí mismo.
Porque las cosas no solo hay que desearlas sino que hay que trabajarlas. Ya estoy hablando como una galleta de la suerte de esas que los chinos se inventaron y que en Facebook abren a diestro y siniestro, sobre todo a siniestro.
Este año os/les deseo bendiciones y éxitos a este y a aquel lado del Atlántico. Que tengamos la fuerza necesaria para emprender la búsqueda de los tan cacareados sueños y que yo los lea. Que no nos falten los amigos para apoyarnos y que no nos fallemos a nosotros mismos.
A los que han sido buenos, libros. A los que no, libros también, a ver si cambian.