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28 diciembre, 2010

El niño malo cuenta hasta cien y se retirra (Reseña)

El universo del escritor venezolano Juan Carlos Chirinos (Valera, Venezuela, 1967) era uno de esos terrenos que quería descubrir. La oportunidad me llegó de la mano de “El niño malo cuenta hasta cien y se retira” (Ediciones Escalera, 2010), una de esas novelas que lees y que te sigue persiguiendo durante semanas, una obra que muestra el talento de un buen conocedor del oficio de escribir.
D. Jota es el protagonista de este viaje de la ciudad a las nieves del norte escapando de la urbe, de su Caracas natal y conocido, ciudad que es nueva siempre, que nunca es la misma. D. Jota se encuentra por accidente con Fanny una chica que vive con su abuela en la montañas, una suerte de Heidi sabrosa y caribeña y que en vez de abuelo tiene abuela que “tup, tup, tup”, baila constantemente para arriba y para abajo en aquella casa donde también vive Don Camilo, un perro con su propia historia y que sería Niebla si esto fuera Heidi.
La historia se desarrolla con tranquilidad, uno la va desgranando página tras página con la pregunta de a dónde quiere llegar D. Jota. Al final, en una serie de escenas que revelan el verdadero espíritu de D. Jota, nos sumimos en un desasosegante paseo por lo más vil del ser humano. Pero no nos adelantemos, esta es una novela que se tiene que disfrutar porque cada párrafo, cada escena, es un deleite para los sentidos, una lección renovada del buen hacer literario de Chirinos.

El ritmo es fundamental en esta novela. No en vano es un homenaje a los poetas venezolanos, un intento conseguido de hacer que el texto nos “suene”, que podamos llevarle el ritmo. Desde su título hasta la nota que el autor inserta al final, dejan constancia de su contacto feliz y provechoso con la poesía.
Ahora están las imágenes. Juan Carlos Chirinos les va a sorprender dándonos a “ver” su texto. Como ejemplo de esta capacidad de crear imágenes, les animo a llegar al capítulo XX que es para mí uno de los momentos literarios más hermosos de la novela en la cual Eugenio, otro de los personajes de esta fantástica novela, se dirige a Derdriu (así se llama la abuela de Fanny) pintando sus sentimientos. Una maravilla que tienen que descubrir.
Pero de todos los personajes, el que me llama la atención de modo especial es el de Svevo, un contador de historias del bar El pueblo y que siente algo por la abuela. Svevo encarna la necesidad de contar historias, convirtiéndose así en una metáfora de lo que es ser escritor. Su encuentro con Eugenio, su aprendizaje de la manera de contar, los problemas que le trae su oficio, son descritos de manera precisa y preciosa por este gran escritor venezolano.
Esta divertida e inquietante novela, que promete arrancarle más de una carcajada al lector y que también le confrontará con lo peor del ser humano, es para mí uno de los descubrimientos del año. No en vano, esta novela fue finalista del Premio Rómulo Gallegos en 2005 y no en vano, con muy buen olfato literario, Ediciones Escalera nos la pone en las manos. Una oportunidad que no deben perderse los amantes de la literatura de altos vuelos, de la literatura que viene para quedarse como la que practica Juan Carlos Chirinos y que nos dará muchas alegrías más, por lo menos hasta cien.

18 agosto, 2009

Una vida menos ordinaria (Reseña)

Hay libros que por la sencillez de su contenido y por el tema que tocan consiguen romper con las convenciones literarias y sus estrategias para narrar una historia que llega hasta lo más profundo del corazón. Ese es el caso de “Una vida menos ordinaria” el libro de Baby Halder (Bengala, 1973 o 1974) y que publica Ediciones Escalera (2009).
Ante la postal colorida y festiva de una India que nos vende su exotismo turístico, el libro de Baby Halder ofrece una foto muy distinta de su país y de su gente: la de una India de familias desestructuradas y ancladas en tradiciones milenarias que son para la mujer un obstáculo más en su camina hacia la igualdad. Las situaciones a las que se ve sometida la autora y protagonista de este testimonio son dignas de ser consideradas por los lectores españoles que quieran acercarse más a la realidad que se vive en la India.
Con un trazo sencillo, con mudas de narrador de primera a tercera persona que revelan la visión que de sí misma tiene la autora, este libro va avanzando con serena resignación por la vida de una mujer que desde muy joven está acostumbrada a sufrir: pérdida de la madre, desprecio del padre, abusos, hijos tenidos muy joven, se nos revela una vida que es más común en la India de lo que parece.
No es este un libro escrito desde el rencor o el resentimiento, es un testimonio vital, es la lucha y la victoria de una mujer sobre sus circunstancias tan adversas y tan enquistadas en la sociedad que le ha tocado vivir, aunque esto no es excusa para dejarse llevar por la derrota. En muchos momentos del libro vemos a Baby Halder animándose a seguir, tomando decisiones que a pesar de no gustar a otros ella sigue adelante por sí misma y por sus hijos.
En medio de estas circunstancias hay un detalle: la protagonista nos dice ya al principio del libro (pág. 21): “Ahora soy capaz de apreciar la enorme importancia de haber podido aprender a leer y escribir”. Motivada por su madre (que desaparece un buen día y no vuelve hasta veinte años después para volver a desaparecer) aprende a leer y a escribir y es este hecho lo que de alguna manera la salva al final de todo. Poder poner por escrito todo lo que le ha tocado vivir la lleva a descubrir el lado más luminoso de la vida aunque no esté de moda: el del perdón.
Estas memorias sin pretensión alguna más que dar testimonio de lo que padecen millones de mujeres en la India y alrededor del mundo hacen de este pequeño libro una joya que no debemos dejar escapar. Es un retrato íntimo, el de una mujer, pero a la vez es un amplísimo fresco, el de la India actual con sus contrastes de castas, sus divinidades y su triste colorido de casas empobrecidas. Es un ánimo para los que se sienten hundidos en sus circunstancias, es una luz en medio de tanta oscuridad y una lectura refrescante para estos días frívolos en los que parece que el mundo es perfecto.
Reseña aparecida en El Placer de la Lectura