21 diciembre, 2010

Dime quién soy (Reseña)

Anoten este nombre: Amelia Garayoa, un personaje que debe pasar a la historia de nuestras letras recientes como uno de los más elaborados y queridos que se nos haya presentado en los últimos años. Un personaje que es a su vez reconstruido por Guillermo Albi, un periodista fracasado y joven que trabaja reseñando libros en un periódico digital y que recibe el extraño encargo de manos de su propia tía.
Julia Navarro (Madrid, 1953) nos ofrece su novela total, su novela más personal y ambiciosa no solo por sus dimensiones titánicas (1097 páginas), sino por la densidad de los personajes que jalonan una trama vital que es un homenaje a la memoria y a la vida.
“Dime quién soy”, es una búsqueda, la de la vida de Amelia, pero a la vez es una muestra sin tapujos de la maldad humana, una presentación sin concesiones del terrible siglo XX, recorrido por un sanguinario sonido de bombas y un olor a sangre, sudor, y lágrimas.
La autora madrileña no se achica ante el reto, no sucumbe a una mera historia de amor o de una mujer de armas tomar para elevarla a los altares, nada más lejos de la realidad, Amelia Garayoa en una perfecta anti heroína, una perfecta amante y traidora, una excelente espía y asesina, una interesante y a la vez escurridiza mujer que amó y fue amada por cuatro hombres que conforman su geografía ética y sentimental. El trabajo de Julia Navarro al elaborar estas historias es un acierto técnico y documental.





Esta novela tampoco huye de la responsabilidad al abordar los totalitarismos del siglo XX. La autora madrileña deja que su espíritu de periodista fluya convirtiendo a Guillermo Albi en una suerte, a ratos, de alter ego, que va buscando, no tanto los “por qué” esos totalitarismos sino más bien sus consecuencias, sus atroces maldades demostrando que esta maldad humana tiene sus consecuencia y que fueron capaces de volverse en contra de los mismos que un día participaron en ellos. Amelia arrastró siempre las consecuencias de haber entrado en el juego totalitario.
Y en medio de estos totalitarismos, la guerra civil y sobre todo la postguerra y dictadura franquista quedan sostenidas y dibujadas con sus sobras evidentes y sus perdedores de fondo. Y aquí Amalia vuelve a ser contradictoria y vuelve a verse la sombra de los totalitarismos que destruyen y ensombrecen la grandeza de cualquier país.
Tampoco esta novela rehúye de las emociones, del drama, de algunas chispas de humor. Julia navarro nos hace vibrar, nos hace tener nuestros preferidos. Lo que Amelia vive con Pierre Comte es hermoso, idílico e inocente pero termina de la peor manera posible. Pero más allá de estos amores está el final, que en un breve epílogo, la escritora resuelve con solvencia. “Dime quién soy” no es sólo un título, es la petición de alguien que necesita que se le acerquen los recuerdos, que necesita que le arrimen la memoria. Julia Navarro ha conseguido con esta novela total mostrarnos, desde una perspectiva del que mira hacia atrás, lo convulso y terrible que fue el siglo XX y nos deja un mensaje a todos en todas partes: ojalá que no vuelva a ocurrir por muy interesante que parezca recodarlo.
Esta novela va a quedarse, va a seguir dando de qué hablar y sería una excelente lectura para los jóvenes que comienzan a asomarse a la Historia, una historia reciente y terrible que haremos bien en no repetir.

13 diciembre, 2010

Destinos intermedios (Reseña)

Que todas las vidas de todas las personas y en todas partes y en todas las épocas están de un modo u otro relacionadas es una vieja teoría que nos seduce y que nos es imposible comprobar a gran escala pero hay destinos intermedios, momentos de la vida en que nuestras existencias se cruzan con las de otros convirtiendo la realidad en un trepidante escenario novelesco.
Esto es lo que demuestra Octavio Escobar Giraldo (Manizales, Colombia, 1962) en su excelente novela “Destinos intermedios” (Periférica, 2010) y que la editorial Periférica nos sirve en un formato que nos tiene muy bien acostumbrados. La misma editorial publico del colombiano “Saide” (2007) en la que, según leemos, algunos de los personajes de “Destinos intermedios” también participan.
De estructura fragmentaria y sumarial, la trama va creciendo con escenas sueltas que van subiendo de intensidad revelando al lector las pistas que van conformando un sólido mosaico en forma de bomba que estalla en un final templado, directo y sorprendente.
Todo comienza con un tipo que acaricia su 38, apura su café y se dispone a ir a la “entrevista”. Unas chicas emprenden un viaje inocente y se encuentran en medio de una acción violenta que nada tiene que ver con ellas. De allí pasamos por viejas glorias de la canción colombiana, médicos viudos, matones y bandas organizadas, todos ellos forman parte de este relato de la vida y de la muerte que es “Destinos intermedios”, una novela negra de un costumbrismo finísimo, irónica hasta el descaro y rotunda en sus contenidos.

Mención aparte merece el personaje del cuenta chistes profesional, Salvador Espejo, que está metido en un reto absurdo y heroico a un tiempo. Busquen lean y ríanse un rato de los chistes recalentados de este profesional del humor que está batiendo un record. Una pieza necesaria en la narración, descúbranlo.
Los personajes de Octavio Escobar Giraldo están excelentemente dotados de vida. Rezuman intensidad, personalidad y sobre todo mucha pasión por vivir o morir. Decimos esto porque la novela es breve, apenas 194 páginas, pero consigue con buen oficio hacer existir a estos personajes que reflejan una de las realidades en las que Colombia se ve inmersa.
La tensión se palpa en cada página de la novela. Escobar Giraldo dosifica, construye pequeñas y densas atmósferas en las que lleva a sus personajes y a sus lectores hasta el límite para dejarnos allí con la intriga y pasar a otra sub-trama que va llevando hacia adelante la historia. Estamos ante un escritor de raza que el gran público debe conocer cuanto antes y seguir su trayectoria para no quedarse fuera del gran proyecto que está llevando a cabo con estos personajes que seguro serán en el futuro un referente dentro del género.
No se pierdan el alegato final de Jimena Sombras en una entrevista. Su amor por uno de los mafiosos de la historia llevará a esta mujer a casi defender lo indefendible. Les sorprenderá lo fácil y fluido del discurso, les asustará como alguien puede racionalizar la maldad.
Esta novela junto con “Saide” y las que vienen nos hacen esperar con ganas la siguiente entrega. La prosa envolvente y calurosa de Escobar Giraldo nos llevará a unos paisajes y a unas vidas que se cruzan retratando a cualquiera que se asome por estos “Destinos intermedios”.

11 diciembre, 2010

Mitología de Nueva York. Presentación en Madrid

Ya sé que esto de la “actualidad” es un tema que angustia a los periodistas y en general a cualquier profesional de los medios. A mí no, lo que es bueno perdura y dar cuenta de ello en cualquier momento es oportuno.
El pasado 1 de diciembre se presentó en Madrid por todo lo alto (estábamos en la Sala Valle -Inclán del Círculo de Bellas Artes, quinta planta) ante un público entregado que abarrotaba la sala, la última novela de Vanesa Montfort, perimo de Novela Ateneo de Sevilla, Mitología de Nueva York, una historia de intriga ambientada en la Gran Manzana y que da cuenta de la vida de un extraño protagonista Dan Rogers que se enfrenta a una serie de asesinatos cometidos por los Hijos del Azar.
Presentada por Javier Reverte y en medio de una fiesta en la que se presentó un trepidante tráiler, hizo acto de presencia el mismísimo Dan Rogers, con una chulería de personaje rebelde capaz de llevar por la calle de la amargura al escritor más pintado.



Vanesa Montfort que también ha ganado el Ateneo Joven de Sevilla con su primera novela “El ingrediente secreto” ha venido para quedarse en el mundo de la literatura, toda una declaración de intenciones que estamos seguros que cumplirá con solvencia pero no se piensen que esta es la reseña de su novela: estoy atrapado en ella, en su juego.
Dramaturga y miembro del equipo de profesores del Centro de Formación de Novelistas, agradeció a sus amigos y asesores el apoyo por todas las buenas cosas. Entre otros escritores estaban presentes: Jorge Eduardo Benavides, Doménico Chiappe, Juan Carlos Chirinos, Ernesto Pérez Zúñiga e Ignacio del Valle. Una larga filia de lectores tuvo atrapada a la escritora, siempre amable y con un sonrisa radiante en uno de sus días más felices.
A la alegría de Vanessa nos unimos, claro está. Compartimos mesa de taller literario muchos meses y estoy seguro de que esta novela dará mucho que hablar. Pronto publicaremos la reseña, pero les adelanto una cosa: no podrán dejar de leerla pero tampoco querrán acabarla, es adictiva y amenaza con convertir a los lectores en parte de una ficción trepidante. O probablemente ya lo sean.

10 diciembre, 2010

Cuatro hermanas (Reseña)

Cuatro hermanas” (Libros del Asteroide, 2009) es un libro de esos que te animan a seguir leyendo, que te reconcilian con la ternura bien manejada en una novela, te enseñan a que se puede emocionar sin caer en la mojigatería. Es uno de esos libros por los que vale la pena arriesgarse a leer un texto de un autor desconocido. Jetta Carleton (Estados Unidos, 1913-1999) publicó en vida sólo esta novela. Es lo único que tenía que contar. Así nace “Cuatro hermanas” que la editorial Libros del Asteroide publica con traducción de María Teresa Gispert. La emoción, la tensión familiar y la búsqueda de la identidad están garantizadas.
Cada verano las hermanas de la familia Soames vuelven a la casa paterna para pasar unas semanas. Ese regreso al pasado, a lo que se dejó atrás, hace que los recuerdos fluyan. Jetta Carleton va retratando a su familia, el carácter de sus hermanas, las ilusiones de su madre y sus frustraciones, los desastres familiares y los secretos peor guardados que existen en todas las familias, constituyen la trama de “Cuatro hermanas”.
El paisaje donde se desarrolla la obra y sus gentes son tratadas con el acierto literario que lo salva de la caricaturización banal de los pueblos profundos de los Estados Unidos.
Los personajes son muy sólidos y humanos. Retratada la familia en los primeros compases de la obra los que siguen son retratos de los miembros de ella. Les vemos “ser”, actuar, llenar los espacios de vida y de emoción. Son, sobre todo el personaje del padre, un prodigioso acierto del oficio literario Jetta Carleton.





Lo que maravilla de esta obra es el manejo de la emoción, del tiempo narrativo. Aunque las situaciones podrían parecer previsibles, la autora consigue engancharnos con una historia familiar sencilla hasta el final. Porque aunque se vean venir las cosas siempre estamos desenado que nos siga contando, deseamos quedarnos sentados a la mesa escuchando la vieja historia familiar mientras fuera nieva y el calor del hogar nos hace sentir seguros, nos hace sentir parte de algo.
Al final lo que los vincula hasta desear volver cada verano es el amor, es todo aquello que vivieron y sufrieron juntos. Las emociones que se viven en esta novela están sólidamente tejidas para llevarnos hasta el asombro de descubrir que ya sea en Misuri o en Madrid, todas las familias tienen sus luces y sus sombras y que en muchos casos, aun hoy, el amor y los recuerdos siguen cohesionando la unidad básica de la sociedad.
En estos días en que las familias van cambiando y en los que parece que tener una es algo raro, “Cuatro hermanas” (que se publicó en 1962 por primera vez) nos vuelve a conectar con las viejas emociones que sólo se encuentran en las relaciones familiares.

07 diciembre, 2010

Abrieron las ventanas (Reseña)

La novela de hoy pasa por un interesante momento de transformación. Los autores se esfuerzan por no encasillar sus trabajos en un sólo género, van desdibujando fronteras para convertir sus obras en una propuesta estética mucho más global y enriquecedora. Porque la vida no es siempre comedia o thriller o de género negro: es siempre un abanico de circunstancias distintas y dispares.
Así ocurre con la novela de Raúl Hernández Garrido, “Abrieron las ventanas”, que combina la novela gótica, el thriller psicológico y el género negro. Obra que obtuvo en 2009 el II Premio Irreverentes de Novela y que narra la extraña circunstancia de un terrorista juzgado por atentar contra unos trenes.
Santos Valbuena ha matado a mucha gente y eso no parece importarle. Y decimos parece porque su conciencia poco a poco no opina lo mismo una serie de extraños sucesos van a llevarle a un lugar en el cual nada es lo que parece y todo forma parte de un juego superior.
La virtud de la novela de Raúl Hernández Garrido es la de mantener en un constante suspenso al lector que se ve poco a poco obligado a seguir la cadena de sucesos desconcertantes que forman esta muy recomendable novela. Le advierto a los lectores que es el sentimiento d extrañeza lo que les va a enganchar al principio y luego la mansión, mejor dicho, la novela, os subyugará y no os dejará tranquilos.
Las dos hermanas, Eloísa y Clara, juegan un papel fundamental en esta obra, son parte del juego de seducción, parte de la condena y de vorágine de locura en la que se ve encerrado Valbuena. Estados dos mujeres misteriosas con sus propios odios y deseos cada una con sus propios objetivos. No deben dejarse confundir por la bondad ni por la maldad en esta novela: nada es lo que parece.
La Mansión, así con mayúscula, es la gran protagonista de la novela. Es un ente pensante y aterrador, un ser que esconde en su seno un enigma que resolver, mejor dicho, un misterio que desvelar. Hernández Garrido construye una gran metáfora con esta mansión siendo este un lugar que salva a Valbuena pero que también le pasa factura por lo hecho en su pasado. No es necesariamente un artilugio justiciero, es más bien una suerte de conciencia materializada en un lugar que además se transforma cada día. Cada día la Mansión cambia de forma convirtiéndose en un ser vivo que busca influir en los otros.

Tenemos que destacar la estructura de la novela. Los capítulos se presentan en ráfagas más bien cortas, dosificando la intriga y apoyándola en unos personajes bien trabados que en muchas ocasiones juegan al despiste con el lector. La asfixiante y angustiosa atmósfera de la Mansión mantiene al lector una pugna por salir huyendo o mantenerse atento al borde de la novela para saber cómo termina todo. Atmósferas oscuras y muy bien dibujadas para que el misterio fluya y nos quedemos atrapados.
Una novela muy recomendable novela que no va a defraudar a los lectores exigentes y que representa un excelente cambio de registro de un autor que ha sido fundamentalmente dramaturgo y que se nota en esta novela. Un acierto literario que abre puertas y ventanas a una obra que se promete muy interesante.

07 noviembre, 2010

Cuestion de fe (Reseña)

No sé qué opinarán los lectores habituales de Donna Leon (New Jersey, 1942) pero esta novela parece ser una de las más interesantes y particulares de la saga del inspector Brunetti sin ser necesariamente la mejor. En el fondo de esta novela está un tema de esos que nadie quiere abordar seriamente: los adivinos y sus aledaños. Como ocurre en la novela, la cosa no se pone de actualidad hasta que nos toca de cerca.
En “Cuestión de fe” (Seix Barral, 2010) a Brunetti le llega el caso por medio del inspector Vianello que tiene una tía aficionada a sus años a los adivinos. A punto de emprender sus vacaciones Brunetti desea que los malos hagan un pacto con él y se porten bien en su ausencia estival para que no le estropeen su descanso. Pero ya saben cómo es esto.
Brunetti desmonta con sentido común esta trama de chapuceros lectores del futuro. En un momento de la novela uno de los tarotistas reconoce revestir sus “consejos” con una pátina de misticismo y más allá para que la cosa se cargue de razón. La sociedad de hoy, tan racional, no deja de consultar los horóscopos en los periódicos de todo cuño y color político. Así es el ser humano.
Pero detrás de este mundo de adivinos, surge una trama muy interesante: el asesinato de un ujier del tribunal de Justicia implicado en una red de corrupción. Teniendo estas dos vertientes del caso, Donna Leon nos sirve una muy buena dosis de intriga y acción, muy en su línea y con el objetivo conseguido de llenar de divertimento culto unas tarde de nuestra vida.

Sin ser esta una de las mejores novelas de la serie del inspector Brunetti es sin duda fundamental para la comprensión del desarrollo del personaje del inspector. Aquí le vemos con ganas de vacaciones, preocupado por su familia pero conservando su buen olfato para la resolución de los extraños hechos que salpican a la justicia de Venecia.
También es interesante que se emparenten el tema de la adivinación y la política. Parece una metáfora del engaño globalizado que tenemos que padecer todos. Adivino o político, lo cierto es que si tienes fe serás la siguiente víctima, serás carne de frustración y terminarás sufriendo las consecuencias de creer en unos y otros.
Los lectores se encontrarán con un dato muy interesante e íntimo en la vida del asesinado que no adelantaremos aquí y que está de actualidad. Una revelación que hará ver con ojos distintos la vida privada de varios de los implicados.
Para los que sientan nostalgia del verano mediterráneo y se quieran embarcar en una interesante historia, “Cuestión de fe” es su novela. No se dejen agobiar por el calor ni por la parsimonia de la acción que comunica lo veraniego de la atmósfera: sigan el caso y vayan hasta el final, no se arrepentirán y desearán que pronto venga la siguiente entrega para que Donna Leon nos deje fascinado con su capacidad de crear intrigas inteligentes.

06 noviembre, 2010

La primera Ley: libro III. El último argumento de los reyes (Reseña)

Con la lectura de este libro me he expuesto a un interesante experimento como lector. La primera Ley: libro III. El último argumento de los reyes (Alianza, 2009), es como se deduce del título, el tercero y último de una saga de fantasía que Alianza Editorial viene publicando desde hace unos años. Primero La Voz de las Espadas, 2006 y después Antes de que los cuelguen, 2008. Puede una saga engancharte si empiezas por la última entrega.
La visión que se tiene de los personajes es distinta, todo te intriga, preguntas y cuestionas las cosas y a cada página, en cada capítulo y escena te haces la constante pregunta: ¿de dónde ha salido esto? ¿Cómo hemos llegado hasta aquí? Los especialistas en el género fantástico y consumidores habituales de este género literario se lo tienen que haber pasado muy bien con las entregas anteriores.
Mi visión, leyendo el final de la historia es que situados en el momento de la tercera novela todo está impregnado de una lógica que uno desea descubrir. Puede parecer una perogrullada pero he leído sagas desde el principio que te llevan a un final absurdo y resultón. Esta novela tiene un cierre bien trabado, consistente y consecuente con un pasado que se me invita a descubrir. Creo que cuando me enfrente a los otros dos tomos no me llevaré un chasco.
La historia tiene tintes medievales, con personajes brutales, sangrientos y muy irónicos, irónicos hasta rozar lo cáustico. Me llama poderosamente la atención el personaje de Glokta, un tipo que no siempre fue como lo vemos en esta novela, lisiado y lleno de rencor ¿qué le pasó? ¿Por qué no lo ha superado? Las tramas y sub-tramas que Joe Abercrombie (Lancaster, Inglaterra, 1974) va desenvolviendo nos hace buscar correlatos en la vida moderna, en las situaciones que estamos viviendo.
Un libro rico en descripciones, denso en sus atmósferas, creativo en lo que se refiere a la creación de personajes muy rotundos y que se nota que traen una carga de otros libros, de otros tiempos. Valoro en él la fina arquitectura que ha tenido que ponerse en pie para llegar hasta este tercero. El libro ofrece preguntas que bien podrían quedarse sin respuesta (la novela da la sensación de no depender de las otras) pero, sabiendo que las hay, sabiendo que antes que este hay tres libros más, tienes ganas de saber, de que te respondan.
Un texto muy recomendable, llevado por capítulos cortos que consiguen mantener muy bien la tensión La primera Ley: libro III. El último argumento de los reyes, ofrece horas encerrado en un universo muy personal, obsesivo y oscuro, que tiene dosis de venganza, amor y, en muchos momentos, de burla o guiño a la realidad cotidiana. Un ajuste de cuentas con los días que nos ha tocado vivir y que traen a la menta la trillada frase aquella de que el desconocimiento de la historia nos condena a repetirla.
Una trilogía latamente recomendable (desde la perspectiva de quien sólo ha leído el tercer tomo) y que podremos revisitar en el futuro con otras lecturas. Esta me parece puede ser una de esas series de libros que se pueden convertir en libros de culto para los amantes del género fantástico.

03 noviembre, 2010

Metamorfosis de la lectura (Reseña)

Que puedan ustedes leer esta reseña tiene tras de sí una historia evolutiva y cultural que vale la pena conocer. Y es que la magia de la lectura, su ensoñación de siglos y su apasionada práctica por millones de mortales tiene su comienzo en la historia, su punto de arranque que en este instante nos convoca ante este texto por el que pasan sus ojos. Desde que comenzamos a escribir hasta el día de hoy las cosas han cambiado mucho, leer y escribir no es lo mismo hoy que hace tres siglos y es menos igual que hace seis.
Román Gubern (Barcelona, 1934), referente de la semiótica española y un profundo conocedor de los lenguajes sociales (da la sensación al escribir y al describir que se lo ha leído y visto todo y encima lo cuenta de maravilla) nos regala en esta pequeña obra una historia portátil de la lectura que no tiene desperdicio.
Metamorfosis de la lectura (Anagrama, 2010) se remonta a la edad en la que el hombre comenzó su aventura con una escena de cine, cómo no, que no es otra que “2001: una odisea del espacio”. Y comienzan las preguntas, las reflexiones, la historia del hombre intentando erguirse y comenzar su andadura por este mundo y por el camino de la comunicación. “El alba”, que sí se llama el primer capítulo, nos da las pinceladas mayores de lo que fue el paso del hombre por sus etapas evolutivas hasta llegar a la comunicación articulada que Platón se empeñaba en decir que se inventó para ocultar lo que pensamos y mentir. De allí, de la oralidad a la escritura, a la aparición estelar en la historia humana del libro, su apogeo y termina con una honda reflexión sobre el futuro del libro en papel en relación con las nuevas tecnologías.


Narra Gubern sin abrumar y sin aburrir, transmite sus conocimientos con la cadencia de las buenas conferencias (este texto es una versión expandida de unas ponencias dictadas en México). Suenan a buena conversación, a profundo conocimiento si envanecimientos innecesarios y sin dejar de lado un excelente nivel académico.
Nos avisa del futuro, de su perspectiva de él en relación con la lectura. Cabe destacar el excelente último capítulo de este apasionante libro en el que Gubern nos da las claves de lo que será el futuro del libro pero les invito a leer los “pros” del libro de papel que, en palabras del autor, “aprendimos a amar desde nuestra infancia”. Pros que seguro nacen de una vida llena de sensaciones que nos vienen a través de nuestra relación física con los libros.
Lo que es cierto es lo que no ha cambiado en materia de lectura y de escritura: la pasión y el odio que despiertan a un tiempo. Sigue siendo patente lo que de la lectura se deriva, ese conocimiento que debe cambiarnos pero también es evidente el recelo que despierta, el miedo que mete en el cuerpo a los regímenes totalitarios y las democracias basadas en populismos absurdos. La lectura como camino de aprendizaje y la escritura como arma contra la sinrazón y la intolerancia no dejarán de constituir dos de los más grandes ejercicios de libertad y responsabilidad que pueda realizar un ser humano.
La transformación que la lectura ha sufrido hasta hoy abre la puerta a lo que mañana podrá ser el mundo libro. ¿Triunfará el e-book? ¿Seguirá el papel siendo el más valorado de los libros por los lectores? Lo que nadie nos quitará de encima es esta maldita (o bendita) manía de leer, ese vicio solitario que nos hace tanto bien y que es capaz de transformarnos hasta coinvertirnos en mejores personas que es de lo que se trata.

02 noviembre, 2010

La vida en una caja de cerillas (Reseña)

Ediciones Siruela, que siempre ha hecho un trabajo impecable al introducir escritores extranjeros de lengua no española, escritores solventes que terminan por convertirse en necesarios para tener una dimensión correcta de lo que se escribe en otros ámbitos, nos trae esta vez a uno de los grandes exponentes de las letras albanesas: Fatos Kongoli (Elbasan, Albania Central, 1944).
No estoy de acuerdo con eso que se dicen los críticos de que se trata del sucesor de Ismail Kadaré: se llevan pocos años, son contemporáneos y diría yo que son complementarios. Por fin tenemos una visión, digámoslo así, más individual, de la realidad albanesa sometida a un terrible régimen comunista. Kadaré es más político, más del conjunto, mientras que Kongoli apunta constantemente al personaje solitario, al ser humano solo ante su circunstancia con un concierto de terribles expectativas políticas y sociales como fondo macabro mientras el régimen estaba instaurado.
La vida en una caja de cerillas (Siruela, 2010), alude desde el título a la visión que di arriba. Se trata de la historia de un hombre al cual el dolor por la ruptura con su pareja le deja sumido en las sombras. En el apartamento en el que ahora vive, aparece una chica gitana a la que quiere llevar a la cama a la fuerza y, por esas cosas de la vida, la chica termina muerta. Decide esconder el cadáver en su piso hasta que se le ocurra un plan. A partir de ese instante la historia de este hombre comienza a desarrollarse ante nuestros ojos.
Kongoli utiliza dos registros para narrarnos la vida de Bledi Terziu, periodista de sucesos: un narrador omnisciente que perfila escenarios, emociones y hechos y la narración por medio de unas notas del propio Terziu que nos acercan al hombre y su soledad y desatino vital. De estas dos fuentes mana con pausada decisión la vita turbulenta de este hombre obsesivo, bebedor y solitario.

Resulta admirable notar como la historia va construyendo cuadros precisos de la reciente historia albanesa sin forzar ni la historia ni la política. En el fondo de la lectura observamos cómo se va estructurando el edificio social de la historia. Cuando terminamos de leer tenemos una idea precisa de cómo fueron las cosas entonces.
Vamos a destacar el capítulo 9, el capitulo donde Kongoli introduce un término fascinante. Los minidramas. Así cuenta y considera Terziu los pasajes familiares de su vida, una sucesión de ellos que en su pequeñez y simpleza esconden la fuerza necesaria para cambiar vidas y que, como el propio protagonista reconoce y quiere hacernos sentir también, le producen una “auténtica satisfacción estética”.
Definitivamente esta novela, que se lee a buen ritmo y posee la parsimonia de los días que describe con su grisura, (vertida al castellano por el traductor del mismo Kadaré, Ramón Sánchez Lizarralde), es un descubrimiento para el lector y va a situar a Fatos Kongoli al lado de su ilustre paisano en el universo de las letras.

01 noviembre, 2010

No se lo digas a Alfred (Reseña)


Quien crea que la vida en una embajada, codeándose con lo más granado del país donde se encuentra la embajada es aburrido, se equivoca. Y se esa embajada está en París y tú eres la esposa del embajador inglés, para de contar: estás metido en una de las novelas sobre los “altos fondos” parisinos en los que quedan mejor retratados, estas inmerso en “No se lo digas a Alfred” (Libros del Asteroide, 2009) de la escritora inglesa Nancy Mitford (Londres 1904- París 1973) gran conocedora del tema dada su condición de noble inglesa y de gran conocedora de muchos de los aristócratas franceses.
La novela arranca de una manera maravillosa, casi de película en blanco y negro: “El día que iba a cambiar mi vida, fui a Londres en el tren de las 9:35”. A partir de allí el vértigo irónico e hilarante que se apodera de la novel nos arrastra de a primera a la última página con un cansancio literario de esos que te dejan relajado y listo para una siguiente novela.
Fanny demuestra aquí que tiene sus ambiciones, que siempre había deseado poder dejar “una concha a la orilla de la eternidad” y el nombramiento de Alfred, profesor de teología pastoral, no podía llegar sino para realizar sus sueños. La cosa se complica nada más llegar a parís desde Londres y ver que los periódicos provocan un escándalo en torno a ellos. Con finísima ironía y con una sólida construcción de sus personajes (algunos vienen de otras novelas) Nancy Mitford nos va llevando por cada una de las habitaciones de esta embajada inglesa en parís que es un hervidero de situaciones tan reales que parecen mentira y otras tan hilarantes como sencillamente tristes.
Hay una deliciosa sección en la que se trata el tema de cómo son los americanos. Genial, ácida y muy divertida. Búsquenla y se reirán aunque sean americanos.
Esta es una novela especialmente de diálogos, es toda una institución de enseñanza en ese sentido. La capacidad de Milford para dotar de su propia voz a cada personaje sin que suene monótono con la cantidad de diálogos que hay en esta novela es un monumento el buen oficio literario. Diálogos directos, cargados de ironía y naturalidad, de fluidez y sobre todo, dinamizan la narración, no la detienen ni la cargan. Y aquí tenemos que alabar la excelente traducción de Milena Busquets que ha sabido reflejar con la máxima precisión el estilo de Nancy Mitford.
Una novela que hará las delicias de los seguidores de Mitford y para los que no la conozcan les va a llevar de cabeza al resto de la obra traducida hasta ahora de esta señora de las letras inglesas. Por cierto ¿quieren saber que no había que decirle a Alfred? Pues pasen u lean busquen y conozcan al bueno de Alfred que es muy a su pesar el gran protagonista de esta novela en tanto que marido da Fanny y padre de David y Baz los hijos díscolos y en mala etapa evolutiva que traen de cabeza a la buena de su madre. No dejen de buscar y leer esta novela: no querrán entrar en un conflicto diplomático.