Vamos a partir de la base —es urgente—, de que en el
exterior hay un solo relato sobre la situación panameña por las presiones del
gobierno de los Estados Unidos: el de Donald Trump. Dejemos a un lado, por
ahora, la búsqueda de culpables (volveremos a ello, y con detalle), y centrémonos
en quiénes son los responsables del silencio tan perjudicial al que estamos
siendo sometidos, o que deseamos en nuestro fuero interno por intereses espurios.
En redes, muchas personas se desgañitan escribiendo soflamas,
muy tricolor, pero poco prácticas. Se evidencia lo que llevamos tiempo denunciando:
una capacidad crítica subterránea y una deficiente comprensión lectora de
nuestra historia reciente, que cursa con una cronicidad que amenaza con el
absoluto olvido de nuestra razón de ser. Hay expolíticos de todo pelaje que van
dando sus opiniones sobre el asunto, los mismos de siempre, de todos los
partidos, principalmente de los dos culpables, PRD y Panameñismo, sin ninguna vergüenza,
olvidando lo que han hecho o dejado de hacer cuando les tocó gobernar. Las
redes demuestran que llevamos olvidando cómo hemos llegado hasta aquí por lo
menos desde hace 25 años.
Sorprende sobre todo la incapacidad de los medios de comunicación.
Ante este silencio internacional, ninguna de las «estrellas»
de la opinión en Panamá son capaces de mover un dedo para que colegas suyos de
otros países les ofrezcan espacios para explicar la causa panameña. Escriben
largos textos o se graban dando sus «editoriales», tuitean mucho, pero no
se les ve en las televisoras y radios de medio mundo hablando de lo que es
importante.
Yo les propongo que lo hagan, que hablen con sus colegas de
otros países, que busquen plataformas donde puedan dar su perspectiva de lo que
nos pasa. Basta ya de quejas tuiteras y pasemos a la acción, como están
haciendo algunos panameños en el exterior, convocando charlas sobre el tema del
momento y buscando espacios para llamar la atención sobre nuestra circunstancia.
La falsa percepción de que informamos y estamos siendo
informados ha saltado por los aires con la crisis que estamos atravesando, pero
lo que de verdad asusta es que nadie sea capaz de llamar la atención del mundo
sobre nuestro país, sobre sus ciudadanos, no sobre la infraestructura, que
no sería nada sin los hombres y mujeres que la dotan de vida. ¿Dónde están
estos medios? Ellos no son los culpables de la situación, pero creo que son
responsables de hacernos oír más allá de nuestras fronteras.
Sería ideal contar con un servicio diplomático eficiente,
pero la verdad es que no lo hemos tenido nunca, y no es el momento de pelear
con eso (ya lo haremos), pero no caigamos en el ingenuo adanismo ni en el mesianismo
necio: esto viene de lejos, como lo que pasa en las alcaldías de Panamá y San
Miguelito (por ejemplo), pero los exalcaldes o ex vicealcaldes se hacen los que
no saben nada, como los expresidentes. Pero esos son otros quinientos pesos.
¿Lo hacemos? ¿Ponemos en marcha con sus contactos una red de
voces que expliquen la causa panameña? ¿Tenemos contactos en Chile, en Colombia,
en Perú, España o Francia? ¿En alguna parte? ¿O estamos silenciados por
incapacidad propia y autoengaño de país? Si ya lo están haciendo, compartan los
enlaces, háganlos correr; los enlaces negativos, en los que nos llevan ventaja, los
conocemos: necesitamos ver a nuestra gente defendernos fuera de nuestras
fronteras.
A ver qué pueden hacer los medios, a los que pongo en copia
en este escrito. Es la hora de mirar más allá de nuestras columnas y programas
y opiniones taquilleras o del día a día, muy solventes y edificantes, pero hay
que dar la talla fuera de nuestras fronteras, es hora de demostrar lo grandes o
pequeños que somos de verdad. Es tiempo de alzar la voz.
Pedro Crenes Castro
Escritor.