24 marzo, 2021

El síndrome "Kalkitos"

Los Kalkitos son un recuerdo entrañable de los ochenta. Dentro de un paquetito transparente venía un escenario que se abría en horizontal y una lámina con personajes y sus accesorios que se pegaban sobre éste. Podías escoger tu aventura: la guerra, la conquista, el espacio, los vikingos y un largo etcétera que desesperaba a las madres apuradas: era difícil escoger.

Estamos encerrados en un Kalkitos: nos han dado un escenario y una lámina para que “construyamos” una aventura, la de ser patria, la de ser panameños. Nos encasillan y nos hacen creer que no hay más escenarios, que donde estamos es donde nos merecemos estar, y que no se nos ocurra pedir otro escenario, otras circunstancias. Y encima nos llevan cantando “Juan Albañil”, “las caras lindas de mi gente negra” o “Pablo Pueblo”, como si debiéramos vivir encerrados en una sola historia: nos han creado, con nuestro consentimiento o no, un escenario del que no debemos salirnos. Seguir leyendo el artículo aquí.

Artículo publicado en el diario La Prensa, 23 de marzo de 2021.

17 febrero, 2021

El problema del criterio

En general, la gente con criterio, no gusta. Son tenidas por orgullosas, pedantes o sabelotodo. Son personas que no suelen caer bien, a las que se les hace el vacío para no tener que enfrentarse a ellas. Los demás esperan que claudiquen, que se bajen del burro o que se plieguen a lo que la mayoría dice.

Siempre es más fácil mirar para otro lado, abrazar la tranquilidad de la ignorancia, no levantar la voz de más para no perder chance en la rebusca. La gente con criterio molesta porque no se duermen en los laureles y siempre ven la mancha que todos quieren ignorar o gritan que el rey está desnudo cuando todos, con su silencio, apoyan el engaño de la tela invisible.  Seguir leyendo el artículo, aquí.

Artículo publicado en el diario La Prensa, 16 de febrero de 2021

13 febrero, 2021

Adiós, Richard. Adiós, Ricardo.

Recibí un correo en septiembre de 2013. Era Ricardo Ríos Torres. Había oído hablar de él y de sus círculos de lectura, pero nunca tuve la oportunidad de conocerlo en ninguno de mis viajes a Panamá. Me escribió porque leyó un artículo mío sobre “Narraciones panameñas”. Conectamos inmediatamente y surgió la amistad y el cariño.

Cuando leí “La calle del espanto”, de Richard Brooks, quedé enganchado a esa desmesura lectora subiendo y bajando Salsipuedes. Me divertí con Hormiguita y sus aventuras patrias, lectoras y reflexivas, que tienden a la alegría y al juego. Brooks fue convirtiéndonos en esa novela en inmortales de tinta, en releíbles hasta el infinito.

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Artículo publicado en el diario La Prensa, 9 de febrero de 2021

08 diciembre, 2020

Ausencia

Hablaba con uno de mis alumnos sobre las fuerzas que empujan a un personaje a volver a su lugar de origen, al escenario abandonado, cuando sonó el teléfono con prefijo panameño y el número de mi hermano: “mi mamá ha fallecido”, no me lo podía creer, y mi hermano me confirmó lo dicho: “mi mamá ha fallecido”.

Ante la ausencia de un ser querido, comienza la contabilidad de las primeras veces: primer cumpleaños que no está, primera Navidad, primer día de la Madre sin ella. Se van sucediendo hitos que uno enumera, donde la ausencia habita y se tiñe de sombra el camino que hay que seguir transitando.

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Artículo publicado en el diario La Prensa, 8 de diciembre de 2020.

01 diciembre, 2020

Diego y Maradona

Hemos asistido en estos días a la muerte de un mito, de un motivo para algunos, de una razón para otros. Porque la necesidad de mirar hacia arriba, de buscar dirección y sentido, según Salomón en el Eclesiastés, Dios la puso en el corazón de los seres humanos. A esa búsqueda necesitada, del tamaño de Dios, es a lo que algunos llaman religión. 

Un tal Maradona, una tarde de julio del año 86, se alzó al cielo de México para alcanzar la divina venganza sobre el enemigo público número uno en ese momento para los argentinos. Aquel gol, que todos vimos claramente mano, subió al marcador. Y se encarnó entre nosotros “dios”, y a dios le perdonamos todo, y todos en América quisimos ser argentinos, porque aquel milagro de ganar al grande, todos lo anhelábamos de alguna forma. 

Un tal Diego, un tipo común fuera de la cancha, era el revés de dios. Maltratador, mujeriego, adicto, amigo de dictadores y mafiosos para unos, hipócrita para otros, era la carne sobre la que la divinidad cósmica había posado su mano caprichosa para convertirlo en quien todo mundo quería ser en algún momento: rico, famoso, genial en el terreno de juego, querido, aceptado, deseado, envidiado: Diego como un espejo, como referente a su pesar. 


La mano se la perdonamos a dios, pero no la humanidad al tipo corriente. Unos lloran al mito, otros juzgan al hombre; unos han perdido su razón y otros no se explican cómo un sólo ser humano pudo aglutinar tantas filias en un tiempo tan breve. Los odiadores son tantos como los fieles seguidores del dios muerto en estos días, al que piensan perdonarle todo. 


En México, Maradona se hizo dios, y en Argentina enterraron a Diego. En aquel 86, ni las repeticiones pudieron rectificar la divina mano: hacía falta para un país aquella victoria. El VAR, nos dejará ver repetida la vida del hombre para despreciar, o imitar, con conocimiento de causa. 


Artículo publicado en el diario La Prensa, 1 de diciembre de 2020.

03 noviembre, 2020

¿Qué patria queremos?

 Algunos buenos patriotas se rasgan las vestiduras al ver una empollerada maquillada como una calavera. Salen en defensa del traje, se burlan e insultan a quien semejante afrenta perpetra, sin caer en cuenta de lo que ya hace tiempo nos enseñó Dora P. de Zárate, pero da igual, esa es la patria que algunos quieren celebrar: la que no se conoce a sí misma y es un conjunto de colores y frases tópicas.

La patria, no es una idea heredada, es una realidad que debe construirse a diario, respondiéndonos con honestidad a la pregunta ¿qué patria queremos?, si ésta del juegavivo, la corrupción y el espectáculo chabacano, o una que afea los gestos malsanos de políticos y ciudadanos en busca de una mejor convivencia. Seguir leyendo el artículo, aquí.

Artículo publicado en el diario La Prensa, el 3 de noviembre de 2020.

 

15 julio, 2020

La leyenda de Abundance

Dicen que en Abundance, Alguien decidió que era mejor callarse por si acaso. A su vecino Mortuoro --un desastre como sastre-- le retiraron la máquina de coser por decir en el Café de la Esquina, que quizás la culpa no era del Chachachá, sino del Tango. Alguien escarmentó, y dijo en el Café, sentencioso --para asombro de la parroquia--, “por si acaso, mejor callarse: el silencio no es cómplice, es prudente”.

Mortuoro, el sastre ilustrado, cerró su factoría e imitó la actitud de Alguien, era lo mejor, por qué hablar ni decir: ya había corrido la voz en Abundance de que el Libertinaje es el primo rabiblanco de la negra Libertad y por eso es mejor callarse que estar diciendo en el Café, donde todos se informan, que el Tango era el culpable pero se hacía el ofendido. Seguir leyendo el artículo aquí.

Artículo publicado en el diario La Prensa, 14 de julio de 2020.

27 mayo, 2020

La sombra de la pandemia es alargada

Hablar claro es una forma de respeto. Y también de afecto. “Fieles son las heridas del que ama”, dice Salomón, y la sabiduría a pie de calle afirma que “quien bien te quiere te hará llorar”, lo que puede resumirse en un concepto que en política es fundamental: transparencia. No decir la verdad es, por definición, mentir.

La sombra de esta pandemia llega más allá del último día de cuarentena. Se alarga hasta la pérdida de empleos, hasta los cierres de escuelas, negocios y una caída de consecuencias catastróficas de la que no nos quieren informar. Es tan larga la sombra y tan profunda su huella, que los que gobiernan no son capaces de describirnos lo que se nos viene encima. Seguir leyendo  el artículo aquí.

Artículo publicado en el diario La Prensa, 26 de mayo de 2020.

20 mayo, 2020

Un puñado de palabras para un paisaje


Para Aitana, que se encontró con la belleza.


En algún momento de la historia, alguien, decidió dejar de señalar con el dedo la realidad y comenzó a contar historias. El mundo se llenó de cuenteros, de habladores, y ya no fuimos los mismos: aprendimos a vivir en pieles distintas a la nuestra mientras durara el relato. Llegaba la ficción para ofrecernos perspectiva y fraternidad (porque la lectura, no se olvide, vincula).

Confinados estos días con las tareas y los libros, era de esperar que en alguna esquina se diera el encuentro. "Describe el paisaje”, pide el enunciado de Español y, bajo un paisaje de tulipanes rojos y amarillos, con césped verde y lago moteado de cisnes, un pequeño guión invita a Aitana a pensar en lo que ve y contarlo. Yo tecleaba en mi mesa de trabajo ajeno a todo esto, rodeado de libros y notas. Seguir leyendo el artículo aquí.


Artículo publicado en el diario La Prensa, 19 de mayo de 2020.

13 mayo, 2020

Ruido de fondo


¿Hacia dónde vamos?

Somos tan necios que no vemos que el mundo, allá lejos y aquí mismo, sufre una tragedia global que escapa a runrunes proféticos y a medidas económicas hechas con reglas torcidas por el servilismo y el interés del que paga y exige beneficios. Nuestros hechos hablan tan alto que no se escucha lo que decimos.

Moratorias populistas mal planteadas, bolsas de comida interesadas, o patrocinios de solidaridades bien calculadas, son el ruido de fondo que no nos deja escuchar el verdadero concierto de nuestra situación nacional: desempleo, economía sumergida, inestabilidad social, un sistema de salud deficiente, mala distribución de la riqueza, educación paupérrima, una actitud crítica subterránea, desafección cívica.  Seguir leyendo el artículo aquí.


Artículo publicado en el diario La Prensa, 12 de mayo de 2020.