lunes, 26 de septiembre de 2011

Las Artámilas (Reseña).

Ana María Matute (Barcelona, 1926) no necesita mucha presentación, lo que requiere es que ahora celebremos con ella el triunfo de la fabulación, la fiesta de la ficción, el éxito de ese constante fingimiento verosímil que es la Literatura. “El que no inventa no vive” nos dijo con la voz dulce de una abuela, con un candor que sobrecoge e insta a escribir.
Fondo de Cultura Económica publica, en su Biblioteca de Premios Cervantes, “Las Artámilas” (Fondo de Cultura Económica, 2011), un libro que recoge los relatos que ocurren en este territorio mítico donde se huele lo mejor de la producción de esta dama de las letras.
Artámila es un territorio mítico fundado por Ana María Matute con retazos de la memoria de la infancia, de los veranos y temporadas que por salud vivió en La Rioja, en concreto en el pueblo de Mansilla de la Sierra.  Artámilas hay tres: la Baja, la Alta y la Central. En esos pagos, en esa espesura gris tan parecida, queriendo y sin querer, a la hosca España de postguerra, Ana María da vida a sus mejores ficciones. De Las Artámilas están salpicadas muchas de sus grandes obras y vuelve, con una terquedad de esas que se encuentran bajo la piel de los amantes, para seguir construyendo libro a libro, relato a relato, una territorio que ya forma parte de las grandes joyas de la literatura en español.
En este año de su Cervantes, cuando las celebraciones y homenajes la devuelven a la actualidad nosotros contamos con uno de los mejores textos que se pueden adquirir para asomarnos al universo matutiano con la garantía de que no volveremos a salir. Como ocurrió en su día con otro textos compilatorio (“Casa de juegos Prohibidos”), “Las Artámilas”, os lo garantizamos, raptará a más de uno y más de uno se confesará de ahora en adelante lector de Ana María Matute.
Esta edición impecable de Fondo de Cultura Económica cuenta, para nuestra alegría con una entrevista con la autora. Allí pare que la oímos. Las preguntas son directas y pertinentes y las respuestas tiene la chispa y el desparpajo de un alma que tanto ha visto y vivido. Nos revela aspectos de sus obras, de sus sentimientos, de la maravilla de la memoria y su transformación en literatura. Pero Ana María Matute aseguro que algo que no se le van son los recuerdos de aquel pueblito del que toma retales para construir Las Artámilas.
Son catorce los cuentos que conforman esta antología. “Fiesta al Noroeste” es sin duda una de las cumbres de la literatura de Ana María Matute pero también están “La chusma”, “Caminos” y el excelente “No hacer nada”. Todos ellos gozan de muy buena salud, no se quedan anticuados. El tiempo los confirma como clásicos, los ajusta en su sitio de privilegio entre las grandes lecturas que hay que hacer.
Este año del Cervantes de Ana María Matute conviene regalar un libro como este. La entrevista al final, las palabras de viva voz de la autora reconcilian al lector con este mundo, inspiran, llenan de ganas. Si el que no cuenta no vive Ana María Matute ha vivido de sobra y nos invita a nosotros a hacerlo también aunque solo sea, y no es poca cosa, leyendo.

1 comentario:

Angela CM dijo...

Pedro, ¡como admiro a los escritores!. Estas primeras entradas que he estado leyendo me han encantado. Tomo nota de alguno de los libros que no he leído.

Te he visto en el concurso 20blogs, y te invito a Conocer Madrid"

Un saludo