domingo, 8 de diciembre de 2013

Y en "Día D"... Mamá y la Patria

Mamá y la patria

08 | 12 | 2013
Estuve unos días en Panamá y la vuelta a estos dos amores me hacía falta. Tener a tu mamá cerca es una sana costumbre que no hay que perder por muy lejos que uno se encuentre.
Tengo conmigo, como un suvenir del pasado, los dos álbumes de “Esta es mi patria”. Quizás los más jóvenes siquiera hayan oído hablar de ellos. Fueron unos álbumes que aparecieron a principios de los setenta en los que se repasaba toda la historia patria. Me los traje a Madrid para traerme un trozo de la historia de mi familia, cuando los tiempos eran buenos.
Al mirarlos, siempre veo a mi mamá pegando las figuritas con paciencia, exponiéndose a la historia de nuestra tierra. Paso las páginas y me pregunto qué habrá pensado al pegar la figurita del polvorín, o la del cerro Ancón cortado por la mitad y con un inmenso tanque de agua en su interior. Mamá y la Patria. Seguir leyendo aquí.

jueves, 5 de diciembre de 2013

Pagando el pato: Los Grafitis y el presidente

Ser Presidente de la República de Panamá, supongo, no es tarea fácil. Gobernar es una cosa, mandar es otra. Mandan los dueños de cadenas de supermercados de relativo y sospechoso éxito, gobiernan grandes estadistas, gobiernan mujeres u hombres con visión de Estado, posponiendo sus pasiones y fobias para el ámbito privado.
Me parece increíble, por no decir muy raro, que el mismísimo presidente (sí, en minúscula) de la República de Panamá se sienta directamente molesto con un grupo de panameños, “El Kolectivo”, que ha pintado un mural recordando a nuestros mártires del 9 de enero. Declara él, “lo que ustedes pinten se lo vamos a volver a pintar”, si se les ocurre a este grupo de ciudadanos volver a pintar el mural. En fin, parece que en este país no hay nada más importante que ocupe la atención y el tiempo (que paga cada ciudadano con sus impuestos) del señor presidente. O ¿es que hay algo más?
Desde fuera, no se entiende este ataque furibundo a la legítima expresión del sentir de los ciudadanos. No olvide el señor Martinelli que su puesto está regado con la sangre de aquellos que murieron en busca de la libertad y soberanía que disfruta. Que le recuerden, a la ministra con minúsculas, que sin Ascanio y los demás que murieron, que sin los que resultaron heridos y sin la valentía de los institutores que hoy ella ningunea, no estaría disfrutando (más que ejerciendo) el ministerio (minúsculo a más no poder) que ostenta.
En este país, parece que los políticos no saben a qué dedicar su tiempo. Pues aquí les mando una idea: cojan una silla, pónganse de cara a la pared y dedíquense a pensar y a recordar de dónde vienen. Pónganse a buscar en su pasado, en el camino que les ha llevado hasta este mismo instante y dígannos que no recuerdan lo que pasó el 9 de enero, y dígannoslo mirándonos a los ojos, a los ojos del pueblo panameño. Háganlo a ver qué les pasa.
Pero claro, la historia está para ocultarla, para olvidarla. Vaciando de contenido la nacionalidad, ocultando murales y retirando cátedras de estudio sobre nuestra relación con los Estados Unidos, generamos obreros, empleados, serviles “mano de obra barata” cuyos horizontes no son más que los de pan y circo. Es escandaloso lo que desde el gobierno se está haciendo con nuestro dinero.
La fórmula para resolver las cosas del presidente y su gabinete de minúscula comparsa ¿cúal será? ¿Suspender las garantías constitucionales? ¿Torcerle el brazo al derecho o montarnos un lamentable accidente o acosar a nuestros familiares? ¿Qué será señoras y señores que gobiernan? ¿Cerrarnos las imprentas para que no podamos publicar nuestras novelas, poemas, cuentos, ensayos, obras de teatro, canciones, décimas? Seguiremos hablando, seguiremos pintando murales, seguiremos denunciando este absurdo atropello a la memoria de todos.

Los Grafitis seguirán apareciendo y desapareciendo, su vocación momentánea le es inherente. Sorprende la nocturnidad y alevosía con las que el gobierno quiere resolver el asunto. Allá ellos. Nosotros a no olvidar, nosotros a ganarles con dignidad y talento la partida de la memoria a los entusiastas de la ignorancia a los paladines del olvido.

lunes, 2 de diciembre de 2013

Y en Papel en blanco... El libro de los pequeños milagros.

El microrrelato tiene sus grandes maestros modernos (Ana María Shúa, Ángel Olgoso o José María Merino) pero tiene también a sus excelentes herederos. Uno de ellos es Juan Jacinto Muñoz Rengel (Málaga, 1974) que demuestra en este universo que es “El libro de los pequeños milagros” (Páginas de Espuma, 2013), su altísimo grado de pericia en esto de cazar eternidades instantáneas. Seguir leyendo aquí.

domingo, 1 de diciembre de 2013

Mujeres y educadoras.

Siempre fueron mujeres. La primera que entró en mi vida fue la maestra Carmen que me enseñó las vocales. Un día me hizo repasar los paraguas, que no conseguía dibujar bien. Luego de su tesón e interés todo cambió: los paraguas me salen, aun hoy, muy bien. En aquellos años de la maestra Carmen yo estaba en Kínder A, mi batita era azul y estaba en la primaria Don Bosco.
Los años pasaron y otra vez una mujer: Marianela. Me dio quinto y sexto. Una mujer hermosa, dedicada, y que nos tenía de suspiro en suspiro. Me retó con las Matemáticas y sacó lo mejor de mí: me eximí del examen, confió en mi esfuerzo y hasta hoy, las Matemáticas se me resisten pero ella me hizo tocar el cielo de los números. Hoy miro su foto entregándome (junto a mí, mamá), el certificado de sexto grado. Cuánto le debo.
La última de esas mujeres se me apareció en primer año, en el Técnico Don Bosco. Aida, nombre de ópera, mujer de bandera, profesora de Español. Exigente, amante de las letras, me retó con “El principito” de Saint-Exupéry: “cuando entiendan “El Principito” serán verdaderamente maduros”. Yo quería serlo, eran los ochenta, tenía que crecer, tenía que ganar el reto. Hice mi análisis literario después de reiteradas lecturas. Al momento de repartir las notas, ocurrió lo imprevisto. Siempre repartía Aida Mock los trabajos de la nota más alta a la más baja y siempre resultaba que era el mismo compañero el que mejore nota sacaba. Pero aquel día del análisis literario otro nombre resonó en el aula: el mío. Conseguí ganar el reto. La madurez no llegó, pero creo que ese año, bajo la constancia de mi profesora, di un salto irreversible hacia las letras.
Mujeres, siempre mujeres. Las profesoras y maestras de mi vida me dieron, la mayoría de ellas, lo mejor de sí mismas. Me enseñaron constancia, tesón, me ofrecieron su cariño y su cuidado. Encarnaron el Himno al Maestro, seres abnegados que cuidan lo mejor de la patria, los jóvenes, el futuro, la generación que viene.
No recordaba que hoy es el día del Maestro, del profesor, del docente. Qué fallo, pero nunca es tarde si el maestro o maestra es bueno. Las mías (y los míos, fueron pocos) fueron muchas y su parte de luz dejaron en mi alma, en mi conciencia.
Hoy día, cuando se cuestiona la Educación, cuando se ha puesto en entredicho la calidad y dedicación de los maestros y profesores, es bueno que desempolvemos las viejas glorias de la docencia, que los que aquí estamos hoy, seamos agradecidos con aquellos maestros y profesores que sí creían en su vocación, que sí creyeron en nosotros.
En mí último viaje a Panamá fui a ver a Aida Mock. Le llevé a ella y a su hermana Astevia, también gran profesora de Español, mi libro de cuentos “El boxeador catequista”. Sin perder ni un ápice de la alegría y desparpajo de siempre, recordamos los días en los que era un jovencito. Recordamos reídos las viejas batallas y las cosas que me hicieron pensar la vida. Les di las gracias por esas horas que pasaron conmigo y por lo profundo de la huella que me dejaron. Me sentí honrado de poder acercarles mis cuentos que de alguna forma le pertenecen.

Para todas ellas, y ellos, gracias y felicidades en su día. Que las nuevas generaciones de maestro se fijen en los que les precedieron porque el listón está muy alto. Que los maestros de hoy hagan bueno el Himno al Maestro, que sigan esparciendo, allí donde estén dando clase, en kínder o en la Universidad, “torrentes de luz”.

viernes, 29 de noviembre de 2013

De las librerías y otros vicios

Los que me conocen lo saben y ya me dan por perdido. Soy un vicioso de los libros. Cuando llego a cualquier ciudad pregunto primero por las librerías, luego por un buen bar de vinos.
Hoy que es el día de las librerías no puedo dejar pasar la oportunidad de dar las gracias a esos valientes que hay en cada pueblo, en cada pequeña ciudad y que hacen la vida de los viciosos literarios más fácil. Gente que ama los libros, que celebra la cultura a diario abriendo las puertas del paraíso para que todos vayamos allí a jugar y a vivir.

A todos los libreros felicidades en este día que apartamos en el calendario para ponernos una buena excusa para expresaros lo que sentimos por vosotros siempre: cariño y admiración.

lunes, 7 de octubre de 2013

Y en el Panamá América... "Las viejas veladas de boxeo".


Las viejas veladas de boxeo y su sentido vital

06 | 10 | 2013

Me gusta el boxeo. El boxeo de antes, quizás. Alguna vez, cambiando de canal en medio de una noche madrileña sin sueño, he visto la bandera panameña en los pantalones cortos de algún púgil desconocido para mí y me he quedado a ver a dos tipos darse de golpes con elegancia y pundonor. Un deporte de “salvajes” he escuchado decir a algunos pero, para muchos de nosotros, el de antes, quizás, nos tenía siempre al borde del éxtasis patriótico. Para leer el artículo completo pincha aquí.

jueves, 3 de octubre de 2013

Y en Papel en blanco... Reseña de "La teoría del vaso de agua" de Javier Menéndez Llamazares.

Tenía ganas de leer esta nueva novela del escritor leonés Javier Menéndez Llamazares (1973), que consiguió con El método Cué (Editorial Funambulista, 2009) un debut de esos que prometía más literatura de la buena y, como lo prometido es deuda, La teoría del vaso de agua (Editorial Salto de página, 2013) confirma nuestras expectativas. Para leer la reseña completa, pincha aquí.

martes, 1 de octubre de 2013

Y en Día D... En cuanto a seudónimos, anónimos y heterónimos.


En cuanto a seudónimos, anónimos y heterónimos.


29 | 09 | 2013
Hoy en día, qué va, los cobardes intelectuales se esconden tras sus vestiduras de nadie para insultar, criticar, vejar y a veces amenazar a alguien que, con su nombre y apellido, ha expresado su opinión.
Seguro que se han fijado en la gran cantidad de obras que firma Anónimo, uno de los artistas más prolíficos y sabios de todos los tiempos y en todas las lenguas. Son increíbles su versatilidad y su capacidad de plegarse hacia cualquier disciplina humana para crear sublimes músicas, grandes poemas épicos, además de ser un excelente pintor y escultor llenando nuestro vasto mundo de arte. Un tipo grande, Anónimo. Para leer el artículo completo pincha aquí.

domingo, 29 de septiembre de 2013

Entrevista a Pedro Crenes Castro a propósito de la publicación de "El boxeador catequista"

Entrevista aparecida hoy en el suplemento cultural "Día D" del Panamá América


"Nunca he conseguido desprenderme de Panamá"

29 | 09 | 2013
La gente que se cría en medio de las dificultades sobrevive y desarrolla unos buenos músculos emocionales para enfrentarse a la vida. El gran público es difícil de conquistar por los escritores. No somos guapos ni bailamos, no hacemos en principio nada excepcional.
Para leer toda la entrevista pincha aquí.

miércoles, 25 de septiembre de 2013

Y en Papel en blanco... Reseña y entrevista con Carla Guelfenbein y su novela "Nadar desnudas".

Hoy, en Papel en blanco, reseñamos la excelente novela de Carla Guelfenbein, Nadar desnudas, que publica Alfaguara. Carla ha tenido la gentileza de responder a un cuestionario que le enviamos y sus respuestas son muy acertadas y dan pie a muchas reflexiones sobre el oficio de escribir y sobre nuestra relación con los que nos rodean. Para leer la reseña pincha aquí y para acceder a las respuestas a nuestro cuestionario pincha aquí.

martes, 24 de septiembre de 2013

Mutis por el foro

Esta mañana me dice una buena amiga en la oficina: se ha muerto un escritor ¿te enteraste? Ni idea, le dije, y cogió si teléfono y busco la noticia. “Álvaro Mutis”, me dijo y me sentí triste. Volví a repetir en voz alta aquello tan manido y no por ello menos cierto de que nos estamos quedando solos.
Lo último que leí sobre Álvaro Mutis fue en el libro de José Ovejero, “Escritores delincuentes”, en el que el madrileño revive la estadía del escritor colombiano en la cárcel por malversar unos fondos de una petrolera según se dice. Cosas de la vida. Me acordé entonces de mi tomo azul y grueso, publicado por Alfaguara, que aglutina todas las novelas de Maqroll el Gaviero, siete nada más y nada menos. Recordé también, el tomo de Visor que reúne la Summa de Maqroll el Gaviero, la poesía de los años 1948 a 1988, casi nada. Solo recordé.
Hoy, después de la noticia, no veía la hora de regresar a casa para sentarme con el viejo Mutis, cuya desaparición física fuerza la vuelta a una obra que mereció entre otros premios el Cervantes y el Príncipe de Asturias. Un colombiano universal que se marchó desde México hacia la eternidad literaria.
La escena con la que arranca “Ilona llega con la lluvia”, pinta una bandera panameña “tremolando ufana” en la popa de una lancha gris. Esa imagen quise recuperarla en mi novela “Los juegos de la memoria”, haciendo arrancar mi historia con una bandera panameña, ondeando también, inspirando sueños.
Su Maqroll era lector. Me sorprendió que este ser, tan plagado de aventuras y de ires y venires, fuese lector de Simenon al que yo admiro mucho y del que debo leer más. Mutis ha creado un personaje que nos da para encerrarnos con él y no aburrirnos reconstruyéndolo, persiguiéndolo en su densidad de tinta por estas siete novelas cortas, por estas siete errancias de un ser maravilloso.
Releyendo lo subrayado en estos libros de Álvaro Mutis que ya cité, me he vuelto a encontrar muchas frases y versos que de alguna forma dibujan lo que me conmovía en aquel momento. Pero hay una en especial que toma una mayor relevancia en estos momentos: “Buscar e inventar de nuevo. Aun queda tiempo. Bien poco, es cierto, pero es menester aprovecharlo”.
Aprovechar el tiempo, el poco tiempo, y darse a la búsqueda y a la invención: nada resume mejor el espíritu de la literatura, de la creación literaria. El verso viene de “Programa para una poesía”, de la sección “Viaje”. Emprender búsquedas, surcar mares desconocidos para conocernos, para conocer al otro. Ese es el espíritu del gaviero Maqroll, privilegiado durante el viaje, en la gavia, desde donde se puede ver más lejos, una brillante metáfora de cómo debemos mirar.
Mutis por el foro, ha hecho Álvaro. Se ha retirado del escenario para irse a descansar al Olimpo de La Mancha, esa tierra cervantina que nos acoge a todos y de la que él ha sido siempre un singularísimo embajador. 

domingo, 15 de septiembre de 2013

Y en Día D... "La maldita manía de contar".

Le decían a Pablo, el apóstol (lector, según lo que dice el Nuevo Testamento), que “las muchas letras te vuelven loco”. A mí, que creo que leer es un vicio de lo más recomendable, me han dicho algo parecido porque la ficción, muchas veces se me ha colado en el terreno de la “realidad” (las comillas son de Nabokov), dándome más de un susto y granjeándome más de una llamada de atención de las mujeres de mi vida. Seguir leyendo.

domingo, 8 de septiembre de 2013

Recordando "Rayuela", ese juego prodigioso

Una de las cosas que más me fascinó cuando leí por primera vez “Rayuela”, fue la actitud retadora de Julio Cortázar hacia mí como lector. Desde el principio, ya en el “Tablero de dirección”, Cortázar nos advierte que este libro, “a su manera”, es muchos libros y pasa a retarnos: el lector pude elegir una de dos posibilidades. Aquí entonces me sentí interpelado por el argentino: “Rayuela”, se deja leer de forma corriente y prescindiendo de los capítulos a partir del 56, “sin remordimiento”, según el autor. Luego está la otra forma de leer la novela, partiendo del capítulo 73, y siguiendo el orden del tablero. Cortázar nos pregunta: “y tú, lector ¿eres de los corrientes o de los que se atreven a empezar por el medio?”
Rayuela”, exige un salto cualitativo en el lector, una mirada atenta y preparada para ver lo nunca visto y, sobre todo, unas buenas zapatillas para caminar esta ficción que cumple cincuenta años en plena forma. La complicidad del que lee es absolutamente necesaria para disfrutar de una novela que no se termina ni en las tres estrellitas del capítulo 56.
Alfaguara ha publicado una edición que celebra estos cincuenta años en activo. Interesante por el apéndice en el que Cortázar explica la concepción de la novela y un mapa del París en el que ocurre “Rayuela”.
Hay otra, una de mis favoritas, que pertenece a la célebre “Colección Archivos”, un gran esfuerzo multiterritorial para la publicación de las grandes obras literarias de Hispanoamérica cuando se celebró el Quinto Centenario del Descubrimiento de América. En ese volumen de “Rayuela” participan grandes conocedores de la obra (el experto por excelencia en Cortázar, Saúl Yurkievich y Julio Ortega, son los coordinadores de esta edición). La riqueza de este volumen radica en los múltiples puntos de vista  desde los que se aborda la novela y la vida del escritor argentino.
Pero sin duda, la edición de andar por casa, y no por eso menos brillante (puede ser una de las mejores), es la de Andrés Amorós (Cátedra, 2013) que volví a encontrar después de regalar mi ejemplar a buen amigo. La de Amorós va por la 24ª edición y vio la luz en el año 1984, año en el que nos dejó, un 12 de febrero, para siempre, Julio Cortázar.
Ahora bien ¿cómo arranca de verdad “Rayuela”? Leyendo como dice Cortázar que hay que hacer, desde el capitulo 73, el arranque es prodigioso y mágico: “Sí, pero quien nos curará del fuego…”. ¿A qué pregunta responde el “sí”, a qué gran fuego haremos bien en estar atentos en lo que sigue de novela? Cortázar intriga desde la primera línea y nos echa a andar por París, por la rue de la Huchette, haciéndonos buscar a una misteriosa mujer, la Maga, a la que haremos bien en conocer.
Para eso sirven los aniversarios como este de “Rayuela”, para volver a acercar al gran público, sobre todo a los más jóvenes, a una novela que les va a marcar seguro. Es una excelente oportunidad para volver a leerla, para terminar de hacerlo si alguien la dejó a media o para llera de otra manera, de la común, o de la manera que dice el autor que hay que hacerlo. Una obra inagotable.
Lo comentaba un día con mi amigo, el escritor colombiano Alejo López: “ojalá que lo que escribamos genere tanta literatura como la literatura de Cortázar”. Sueño, la primera parte, pero una absoluta verdad la segunda porque toda la obra de Julio Cortázar inspira más literatura, dispara la creatividad, genera más sueños.

Para los que no la han leído, hay aquí una buena oportunidad para hacerlo. Los que ya la leyeron, háganlo otra vez, refresquen sus sentidos literarios, déjense llevar de nuevo por este juego que es en definitiva “Rayuela” y contamínense de una manera de hacer, de ver y de vivir la literatura, por una obra maestra.

domingo, 25 de agosto de 2013

Entervista en el programa Triple W de México "La estética de lo feo"

Hace unas semanas me entrevistaron desde México y conversamos un rato sobre "La estética de lo feo". Fue un programa muy entretenido y la charla amena con puro sabor mexicano. Les dejo aquí el enlace a mi intervención en el programa. PINCHA AQUÍ.

Y en el Panamá América... "Mucho ruido por nada"

Los otros días me llegó un artículo escrito por un airado dramaturgo panameño lanzando una diatriba feroz e irrespetuosa contra los "difusores culturales" que no apoyan la publicación de teatro. Aquí mi respuesta y contribución a un debate que, de fondo, resulta muy interesante. Para leer el artículo, PINCHA AQUÍ.

lunes, 19 de agosto de 2013

Escritores españoles en la Feria del Libro de Panamá 2013

La Feria del Libro de Panamá va a celebrarse del 21 al 25 de agosto y de España van tres buenos escritores que merecen la atención de todos. Ernesto Pérez Zúñiga, Ignacio del Valle y Juancho Armas Marcelo. Los tres van con buenas novelas bajo el brazo y lo tres tienen ganas de compartir su literatura con los panameños.
De Panamá estarán por la Feria mi querido Carlos Wynter, con su novela que tengo ganas de leer, "Nostalgia de escuchar su risa loca" (musical y sugerente título) y Enrique Jaramillo Levi que lleva bajo el brazo varios nuevos libros de los que ya dimos cuenta.
En el suplemento cultural del Panamá América, Día D, he publicado tres artículos hablando sobre los escritores españoles. Les dejo por aquí los enlaces para que los lean.
 
Juancho Armas Marcelo.
 
Otro de los autores españoles que estará en la Feria Internacional del Libro de Panamá es el canario J.J. Armas Marcelo viejo conocido de muchos y un gran apasionado de Panamá. Su última y quijotesca aventura fue sacar adelante junto al escritor nicaragüense Sergio Ramírez una candidatura en los premios Príncipe de Asturias para que se reconociera la vocación de camino de concordia de nuestro Canal. (Seguir leyendo aquí).
 
Ignacio del Valle.
 
Que Ignacio del Valle (Oviedo, 1971) es un amante de Panamá no es ningún secreto. Su cariño por nuestra tierra se ha concretado con la puesta en marcha de la Fundación Mare Australe junto a nuestra compañera Mónica Franco, una fundación que está llevando a cabo una labor de intercambio cultural entre España y nuestro país. Una iniciativa que ha traído hasta la ruta de Vasco Núñez de Balboa por el Darién a escritores y artistas de los dos lados de Gran Charco en el marco de este Quinto Centenario del descubrimiento del Mar del Sur. (Seguir leyendo aquí).
 
Ernesto Pérez Zúñiga.
 
Ernesto Pérez Zúñiga (Madrid, 1971), uno de los escritores españoles más destacados del momento, nos visitará durante la próxima Feria del Libro de Panamá, a celebrarse del 21 al 25 de agosto. Ernesto, dueño de una sutileza poética y narrativa dignas de los elogios que recibe, seguro deparará a los lectores panameños grandes momentos literarios. Poeta y novelista, en esta feria presentará “El juego del mono” (Alianza Editorial, 2011), una novela que no les va a dejar indiferentes. (Seguir leyendo aquí).

viernes, 26 de julio de 2013

Senderos retorcidos: Galicia, capital del dolor.

Senderos retorcidos: Galicia, capital del dolor.: 25 de julio, día grande para Galicia, celebran su patrón, Santiago Apóstol, el que dicen, yace, en la Catedral que lleva su nombre. Dí...

Galicia, capital del dolor.

25 de julio, día grande para Galicia, celebran su patrón, Santiago Apóstol, el que dicen, yace, en la Catedral que lleva su nombre. Día grande para la tragedia en Galicia, el destino ha querido marcar las fiestas de luto para siempre porque la magnitud de la tragedia es de proporciones bíblicas.
Acabo de ver las imágenes del impacto. La tragedia tiene eso de pausa e instante. A cámara lenta, se observan los segundos antes de que todo cambiara para todos, para que el calificativo, manido pero no por eso menos preciso de dantesco vuelva a cumplir su función de color de luto, de gesto de horror.
Todo parece indicar que la velocidad es la causa del siniestro: “siniestro”, que palabra tan oscura. El factor humano, ese que en otros momentos salvó naciones y acalló servidumbres indignas, es el responsable de este terrible accidente que deja 79 muertos y más de un centenar de heridos. Lo irreversible se hace patente en un solo equívoco.
Hoy en la Plaza del Obradoiro, el silencio calla las gaitas y el luto se va instalando entre los que llegan del famoso Camino de Santiago. Los gallegos aquí y los de allá, en Panamá donde hay tantos, no tienen más pensamiento que para su gente. Cientos de gallegos han colapsado los servicios de donación de sangre para echar una mano, para compartir vida. Gentes del pueblo cercano al accidente salieron con mantas y palos para sacar a los heridos y muertos del amasijo de muerte en el que se convirtió aquel tren. Médicos y enfermeras siguen sin dormir, hosteleros regalan habitaciones para que los familiares y amigos de los afectados puedan estar cerca de los suyos, de su tierra.
Galicia es tierra de trabajadores, de gentes del mar que aman su tierra, que piensan en ella que llevan calcomanías con la bandera de su pueblo allá donde van, que añoran siempre, que siempre tienen en la mente su tierra que mira al Atlántico con desafiante valor. Su tierra es el fin de la tierra, Finisterre, y el principio de otra allende el horizonte.
Todos lloramos hoy un poco y un poco todos hemos perdido a alguien. Cuando la tragedia se materializa de esta forma grotesca y brutal, dándonos una bofetada de realidad y finitud, todos somos un poco víctimas. El mundo se acerca a España y a Galicia con sus condolencias y abrazo sincero, sin creerse lo ocurrido.
Mis hijas son un poco gallegas, su madre lo es. Sus abuelos lo son. Hoy nos toca viajar en un tren similar rumbo a Galicia. Viajaremos hacia el lugar de la tragedia, cerca de la capital del dolor, a escasos 45 minutos. Miraremos de frente el lugar donde se quedaron tantas vidas. Nos sumaremos al luto de nuestros paisanos y en un silencio digno, como pocos, lloraremos. Hoy volveremos a nuestra otra tierra para estar cerca de los nuestros, para acompañarnos mutuamente en un dolor que hoy es de todos.
 
Texto publicado en la sección de Opinión del periódico panameño Panamá América. Ver enlace aquí

lunes, 22 de julio de 2013

Mi primera vez con Juancho Armas Marcelo

Escribí hace años un texto (que titulé igual que esta entrada) en el que contaba como fue la primera vez que me encontré con Juancho Armas Marcelo pero, aquel escrito, como tantos otros y tantos libros, lo perdí cuando la vida me cambió para bien. Los que me conocen ya saben a qué me refiero.
Resulta que para el año 2001 se iba a llevar a cabo la Feria Internacional del Libro de Panamá, un evento que amenazaba con convertirse en uno del los que cambiarían la vida del libro en mi tierra y así fue. Conocí a Priscila Delgado, por esas fechas presidenta de la Cámara Panameña del Libro, y quise echar una mano desde Madrid intentando buscar a algún escritor que acepta una invitación para viajar a Panamá y asistir a la Feria. Pensé entonces en el escritor más latinoamericano de los españoles que pudiera echarme a la cara y a la cara me lo echaba todas las semanas en el programa de "Los libros" en Televisión Española. La vaina, como decimos allá, era contactar al tipo y el tipo no era otro que Juancho Armas Marcelo, canario, amante del lado de allá y gran escritor. Me había leído "Los dioses de sí mismos" y comencé a buscar toda su obra. Incluso encontré una biografía de Mario Vargas Llosa, mi escritor favorito, que el firmaba. El candidato perfecto para la Feria y cumplir con la ayuda que quería prestar. Pero ¿dónde localizarlo?
El tiempo comenzaba a jugar en mi contra ¿dónde contactar al canario? y cada semana la imagen de Juancho y Eduardo Sotillos presentando “Los libros” se colaba en mi piso para meterme prisa.  Hablaba con Panamá para decir que andaba sobre la pista pero nada de nada. Lo que no sospechaba yo era que la pista estaba a la vuelta de una hoja de periódico.
Estudiaba y trabajaba, escribía y leía. Una tarde volví a mi piso con pocas ganas de Psicología. Así que me senté junto con unas sardinas y el periódico, Diario 16, para buscar una buena razón para no ir a la Facultad. La razón, a vuelta de una página, en una convocatoria: la editorial Casiopea invitaba a la presentación de un libro del colombiano Condado Zuloaga Osorio, en la librería Crisol. Acompañaría al autor J.J. Armas Marcelo, mi objetivo, esa misma tarde.
Dejé las sardinas, me vestí y me fui corriendo, en bus, a ver a Juancho. El problema era, una vez localizado como abordarle. Eso de ponerte delante de alguien y decirle cosas que no se espera me resulta difícil. Me falta morro. Así me va. En el autobús daba vueltas a la cabeza para ver cómo hacerlo.
La desaparecida Crisol quedaba cerca de la calle Maldonado en Madrid o alrededores. Llegué, había sillas arriba y me senté delante, para verle de cerca y atacar cuando se bajara de la tribuna. Me senté al lado de una mujer elegante y esperé pensando que decirle. La intervención fue sabrosa, marca de la casa, y en un momento de su intervención Juancho hizo alusión a la mujer sentada a mi lado que resultó ser su esposa, bien, pensé, seguro que no se me escapa.
Fin de la presentación, bajó Juancho, se fue Juancho y no le dije nada. ¡La mujer de al lado!, pensé, me atreví, y entonces supe que su nombre era Saso y le hablé rapidito, como decimos allá, del asunto. Me llamó a Juancho, me lo presentó y le comenté el asunto por encima. Objetivo cumplido. Nos despedimos pero ¿cómo llamarlo o lo que fuera?  Ya casi se iba cuando me atreví, raro en mí, a buscarle de nuevo: ¿cómo te localizo? De su puño y letra me escribió sus datos en una hoja de mi agenda y me dijo que lo llamara. ¿Te acordarás de mí? “Conozco muy pocos panameños y que encima quieran invitarme a Panamá” me dijo y ahora sí, buenas noticias para la Feria. Le llamé, contestó él y sí que se acordaba.
Quedamos a comer era cerca de su barrio, en un buen restaurante, del que recuerdo que pedimos lo mismo, me dejé llevar, y un sorbete de mandarina si la memoria no me traiciona. Vino para regar  la sobremesa. Le conté de mis proyectos literarios y tratamos el tema Feria. Me preguntó a bocajarro: ¿tú que ganas con todo esto? La amistad le dije, una buena comida hablando de libros, nada más. Ya he confesado que una de las mejores cosas que me ha dado la literatura es la amistad, los amigos y hasta algún amago de enemigo.
Así terminó aquella primera comida a la que sucedieron llamadas y conversaciones sobre la posibilidad de ir a la Feria. La cosa no salió esa primera vez, pero se resolvió para la siguiente, aunque  esa es otra parte  de la historia que ya les contaré más adelante cerca del décimo aniversario del desembarco de Juancho en la FIL de Panamá. “Otros quinientos pesos” como decimos los istmeños. Por cierto, felicidades Juancho.
 

sábado, 20 de julio de 2013

Jornadas asturianas I

Por fin todos, por fin juntos. Sentados en un restaurante que dilata el tiempo de espera como una agonía, vemos los cuatro la línea de la playa iluminada. Las gentes van y vienen, piden daikiris de maracuyá en la mesa de al lado. Nuestro reencuentro pasa inadvertido, les es ajeno, ni lo imaginan. Las distancias son buenas, según de qué te quieras distanciar. Pero de los hijos, distanciarse es una sucesión de nostalgias que solo puede paliarse a medias con el recuerdo. Juntos, por fin, en esta primera jornada asturiana.

jueves, 18 de julio de 2013

Y en Día D... "A piedra y lodo": Nelson Mandela, el penúltimo ser humano.

Un sentido homenaje a la figura de Nelson Mandela que hoy cumple años y que en un momento del artículo me aventuro a creer que ya no estaría entre nosotros al momento de leer este texto. Un artículo aparecido en Día D. Pinchad aquí para leerlo.

“Los recién llegados (54 cuentistas inéditos cuentan en Panamá)”

Hoy jueves 18 de julio, a las 7:00 p.m., en el salón 306 del Edificio de Postgrado del campus “Víctor Levi Sasso” de la Universidad Tecnológica de Panamá, será presentada la antología “Los recién llegados (54 cuentistas inéditos cuentan en Panamá)”,un nuevo trabajo del escritor panameño Enrique Jaramillo Levi, publicada por Foro/taller Sagitario Ediciones.
En esta antología aparece uno de mis cuentos así que les invito cordialmente a pasarse por el evento, disfrutar de una buena velada literaria y a adquirir un ejemplar de esta obra de conjunto para que vean como se mueve la nueva narrativa breve en Panamá.

lunes, 15 de julio de 2013

Y en "El otro lunes"... Reseña de "Gemelas" de Juan Carlos Chirinos

La revista otro Lunes publica la reseña que hice de la novela del escritor venezolano Juan Carlos Chirinos "Gemelas" y publicada en la editorial Casa de Cartón. Una novela policial y caribe que les va a sorprender. Aquí, el enlace para leer la reseña.

domingo, 7 de julio de 2013

Y en Día D... "A piedra y lodo": El Príncipe y el Canal.

En este artículo, aparecido el pasado 26 de junio, reflexiono sobre la relevancia de haber conseguido que los Premios de la Fundación Príncipe de Asturias hubieran galardonado a nuestro Canal de Panamá entre otras cosas. Pinchen aquí para leer el texto completo.

domingo, 5 de mayo de 2013

Y en Día D… “A piedra y lodo”: El veneno y la herida

Hace diez años que mi abuelita Chela nos dejó y ahora disfruta de las promesas eternas de Dios. Pero me dejó una herencia, una herida y un veeno que se llama contar, que se llama escribir. En homenaje a su memoria, este artículo en Día D que pueden leer AQUÍ.

domingo, 17 de marzo de 2013

Y en Día D… “A piedra y lodo”: Google el memorioso.

La nostalgia tiene un gran aliado. El buscador Google que es capaz de encontrar casi cualquier cosa que creamos recordar. Sobre la memoria y el recuerdo trata este artículo mío publicado en el suplemento Día D del Panamá América. LEER EL ARTICULO AQUÍ.

Mi espacio.

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Aquí escribo
El espacio en el que se escribe, su geografía de libros, sus cimas de cine y sus simas de ensayo, ambas enclaustradas en blancas estanterías suecas. Allí se cruzan, en el punto exacto entre la silla y la mesa de trabajo, en la mente del que escribe, mujeres apesadumbradas, territorios  inaugurados, dictadores que son fantasmas del ayer. Pueblan el refugio las ficciones de amigos, los poemas de otros, las novelas de la infancia.
El sol se asoma por una ventana que no devuelve nada más que luz, que no traiciona a la vista porque, al querer mirar por ella, solo se ve un estor tan blanco como la pantalla donde las letras se van soldando a las palabras que se van convirtiendo en una novela.
Un refugio que las niñas invaden con sus preguntas, con sus juegos, con sus reclamos de un abrazo y un beso, con dibujos para enseñar, con ganas de ayudar a papá a escribir otro cuento. 


martes, 5 de marzo de 2013

Y en Papel en blanco… Reseña de “Tan real como la ficción” de Doménico Chiappe.

papel en blanco blog de literatura
Creo que este es uno de los mejores libros sobre periodismo literario y a la vez de construcción de ficciones. Doménico Chiappe pone todo su conocimiento como narrador y periodista en un libro que no les va a dejar indiferentes por su ética y estética. LEER LA RESEÑA.

Y en Día D... "A piedra y lodo": Los amigos y las letras.

Otra entrega de la serie de artículos "A piedra y lodo" en el Panamá América. Esta vez hablo sobre los amigos que  la literatura ha ido arrimando a mi ascua. Para leer el artículo picha aquí.

jueves, 7 de febrero de 2013

Visión desde el fondo del mar (Reseña).

COB-VI~1Con Rafael Argullol (Barcelona, 1949) siempre tienes la sensación de estar de viaje. Al terminar las últimas de las 1213 páginas que conforman la geografía monumental de “Visión desde el fondo del mar” (Acantilado, 2010) tienes la vieja sensación de estar perdiéndote algo, de estar llegando, de fin de fiesta, de domingo por la tarde cuando anticipas el lunes laboral pintado de azul.
Esta obra titánica, este viaje por todos los mundos arranca, en palabras de su autor, después de la muerte de su padre. Seis años en el fondo de sí mismo dan para que Rafael Argullol viaje y nos lleve con él a tantos pasajes y paisajes del alma a modo de los viajeros de antes. Porque en esta travesía con Argullol no hay sitio para los turistas, no hay pensión completa: hay una profunda veta de pasión en lo que se vive, recuerda y escribe.
Con la elocuencia de siempre, con la precisión de una escritura que sabe dónde va, Rafael nos lleva por distintos países en busca de la belleza para descubrirnos las cosas por las que vale la pena seguir pensando y siendo.
El libro se compone de diecinueve libros que se subdividen en noventa y cuatro pequeños capítulos que encierran esencias, que guardan secretos, que seducen y arrebatan. La exquisita cultura (y extensa, todo sea dicho) que maneja Argullol, sumada a su oficio de poeta, producen un texto que es por momentos diario, por momentos bitácora, suma de trozos, de pequeños mosaicos, como si el autor construyera pieza a pieza un gigantesco rompecabezas.
Hay grandes momentos líricos en el texto. Les invito a buscar la página 801 de este viaje y subirse al metro con Rafael, en cualquier país, y verán que la descripción que hace del ser humano actual es reveladora y perturbadora. Una experiencia para exquisitos de las letras sin esnobismo paralizantes.
Visión desde el fondo del mar” es un descenso, un menguar personal para asistir desde abajo a la dimensión concreta de las cosas que nos rodean, es un cuestionamiento del mundo, de la estética, de lo grotesco de la vida y una celebración de la belleza. Nada hay más valiente en el ser humano que encarar al mundo y plantearle sus preguntas y temores. Las pocas certezas son estáticas pero las muchas cuestiones que todos llevamos dentro dinamizan al hombre, le inyectan ese impulso de búsqueda que Argullol, con toda su inteligencia y arte de orfebre nos ofrece en este libro que se puede leer como se quiera, en el que les recomiendo que se pierdan pero que no pierdan de vista.
La transversalidad del escritor catalán y su apasionada búsqueda de conocimiento logran un libro tan majestuoso como singular, un artefacto estético que les va a arrastrar hasta lo hermoso, a lo emotivo. Un libro que seguro visitarán siempre y que en cada esquina, en futuras lecturas les a portará una ráfaga de aire limpio.
Para los que están dispuestos a ir más allá, donde nunca pensaron ir, este es su libro y Rafael Argullol su compañero de viaje.







domingo, 3 de febrero de 2013

Y en Día D... "A piedra y lodo": Historia de un amor y de siempre

Nueva entrega de mi columna en el Panamá América en su suplemento cultural Día D. Un homenaje al autor de "Historia de un amor", Carlos Eleta Almarán, uno de los boleros más interpretados y más cercanos al corazón de los románticos del género.

Leí los otros días en el “Gran Angular” el blog de Juancho Armas Marcelo que a Lucho Gatica le habían dado la orden al Mérito Pablo Neruda durante la Feria del Libro de Guadalajara. Aquel nombre evocó cierta memoria de la infancia, porque Gatica era uno de esos personajes que se citaban con frecuencia en mi casa (además de Olga Guillot) y muchos de nosotros somos hijos o nietos de la pasión que encendían los boleros que este hombre cantaba, porque del roce del baile a la horizontalidad del catre mediaba como mucho la distancia en tiempo que duraba la canción. Seguir leyendo aquí.