sábado, 3 de enero de 2009

María bonita

A Ignacio Martínez de Pisón no me lo presentó nadie. Me lo encontré durante las compras navideñas en las estanterías de los libros de bolsillo. Luego he oído (leído) todo tipo de loas a su escritura y a su ternura. Parece un chaval (Zaragoza, 1960) y lo mejor de todo es que es buen escritor.
María bonita, novela de 2000 (Anagrama), es una maravillosa novela de iniciación, ambientada en los últimos sesenta y principios de los setenta en un Madrid del extrarradio en el que todo estaba construyéndose. Lo que sorprende de Martínez de Pisón es la sencillez con la que encara la historia. Una niña, María, no quiere ser quien es, no le gusta la rudeza de la Colonia donde vive con sus padres, él derrotado y ella amargada y encima la figura salvadora de la tía Amalia que es rica, que la colma de regalos y le brinda posibilidades. Hasta aquí todo normal. Luego la historia es trepidantemente sencilla, cargada de acción, de pensamientos y vivencias cotidianas de una niña que va creciendo y que se va encontrando cada vez menos satisfecha en el mundo que le toca vivir. Viaja a Estoril con su tía y se encuentran, en una escena brillante, con Don Juan de Borbón y la tía Amalia califica al padre del rey (lean la novela).
Otra situación extraña se da: la tía Amalia desaparece por mucho tiempo con Alfonso su marido, (las razones en la novela, lo siento). María y su familia dejan la Colonia y se mudan al extrarradio madrileño y es allí, en casa de su madre donde aparece la tía Amalia tiempo después ofreciendo ayuda económica. Vuelve la niña a contrastar su realidad. Ahora asiste a clases de ballet y en ese ir y venir encuentra María a su tía, en una tienda de antigüedades de su propiedad y de Alfonso. María no confiesa a su madre que se está viendo con su tía. El padre de María es detenido por sindicalista y oponerse al régimen franquista, es liberado al tiempo pero este hecho genera un secreto. La segunda vez que es detenido termina por meter en una triste circunstancia a todos los personajes y esto nos lleva al final de la novela. Los detalles, en la novela
Martínez de Pisón al igual que Rafael Chirbes, renuncian a malabarismos técnicos y ofrecen al lector una historia clara, cadenciosa y llena de acción para hacer que el lector le acompañe hasta el final del peor mes del peor año de la vida de María, “María bonita” (la banda sonora que la tía Amalia le puso a su sobrina y la marcaría para siempre). Una de las virtudes de este zaragozano metido a barcelonés es crear atmósfera tan sencillamente equilibradas que termina uno por ver el piso de la tía Amalia o la triste escena de la mudanza de la familia de la Colonia hasta el extrarradio madrileño. Imágenes sonidos y olores que me han convencido de que tengo que perseguir a Ignacio, literariamente y leerle más. Su literatura es de lo mejor que se puede recomendar en estos tiempos de crisis literaria a ambos lados del Gran Charco.