sábado, 30 de enero de 2010

Por los senderos con... José Calvo Poyato


José Calvo Poyato tiene una trayectoria muy dilatada y solvente tanto como historiador como novelista. Su última novela “El sueño de Hipatia” publicada por Plaza y Janés nos ofrece una acción trepidante en dos épocas distintas pero tan coincidentes a la vez porque el ser humano es el mismo de siempre. El autor nos concede esta entrevista con la que quiere adentrarnos en su nuevo trabajo y en una reflexión sobre el mundo de hoy como reflejo del de ayer.

1. Creo que todas las novelas son mentira, incluso las históricas ¿qué opinas de esta afirmación?

Tiene algo de verdad y digo algo solamente. Yo siempre he dicho que una novela es una obra de ficción y que en una novela histórica el sustantivo es novela por lo tanto ficción y el calificativo histórica por lo tanto a nadie se le puede pasar por la cabeza que cuando yo en el sueño de Hipatia recreo un diálogo estaba al otro lado de la puerta escuchando lo que decían con una grabadora. Por lo tanto, en cierto modo eso que dices tiene una buena parte de verdad. Ahora yo añadiría que en el caso de una novela histórica, si se trata de una buena novela histórica, probablemente la ambientación ha podido ser cuidada en el sentido de que la gente de la época vive de una manera, se viste de una manera. Si esto se ha recogido con cierto rigor podemos tener una obra de ficción en la que se han recogido elementos que pertenecen al mundo real.

2. ¿En tu caso quién manda cuando escribes el Catedrático de Historia o el escritor?

En el caso de una novela sin duda alguna el escritor. Yo escribí mi primera novela histórica por una razón muy concreta. Yo había trabajado mucho en la época del final de los Austrias y el comienzo de los Borbones, de hecho mi tesis doctoral versa sobre ello. Y creo que a todos los historiadores, o por lo menos a muchos, nos termina despertando simpatía o antipatía aquellos personajes a los que nos hemos acercado mucho. Y yo tengo que confesar que para mí con un personaje tan débil desde el punto de vista histórico como Carlos II el historiador no podía tomarse ninguna licencia con la debilidad de ese personaje pero un novelista sí. Por lo tanto yo me permití licencias cuando escribí el “Hechizo del Rey”. Fue una manera de presentar un Carlos II que teniendo un cierto perfil histórico respondía a ciertas percepciones puramente personales. El novelista puede dejar correr la imaginación, la fantasía pero el historiador se debe a la rigurosidad de su método y a interpretar lo más limpiamente que el entienda los datos y la documentación que tiene por delante. Otra cosa es que esos datos o fuentes puedan estar viciadas, yo siempre he dicho que la Historia la escriben los vencedores y por lo tanto nos dan una visión que es la suya y con esa trabajamos los historiadores. Ahora, con esos datos, el historiador puede intentar leer entre líneas pero debe ser muy fiel a la documentación que maneja pero el novelista no tiene ese problema.

3. Donald Burton es inglés y protagoniza la parte moderna de la novela ¿porqué no un español?

Por una razón fundamental: la España de 1947-1948 no estaba para muchos trotes. Era una España donde había mucha hambre, donde había dificultad de abastecimiento, donde las necesidades alimenticias se satisfacían con cartillas de racionamiento por tanto plantear allí un periodista que puede salir, que puede viajar por el extranjero con facilidad cuando el régimen de franco en ese momento está aislado internacionalmente hubiera supuesto una situación mucho menos creíble que en manos de un británico.

4. La época de Hipatia se parece mucho a la nuestra. El cristianismo quería imponer por la fuerza su doctrina ¿no se parece eso mucho a lo que está pasando en nuestros días con muchos temas?

Hay muchos elementos que nos permiten establecer un paralelismo entre aquel mundo y el nuestro. Yo iría incluso más allá. Creo que el mundo de la Alejandría que vivió Hipatia, finales del siglo IV principios del V es un mundo agotado. Ni siquiera estamos hablando de crisis sino de agotamiento. Hay elementos que me permiten vislumbrar que nosotros también estamos en el final de un ciclo y no lo digo porque halla una ola de pesimismo que inunda el mundo occidental o porque estemos en una crisis de proporciones muy importantes, sino por hechos que se viene dando por ejemplo: el mundo rico de aquella época a pesar de que estaba en crisis era el mundo romano y había mucha gente fuera del imperio que querían entrar en ese mundo rico, porque se vivía mejor sencillamente de hecho las autoridades romanas concentran las legiones en las fronteras que ejercen mecanismos de control para tratar de que la gente no entrara. No hace falta tener mucha imaginación para trazar el paralelismo. Otro hecho: aquella época se caracterizó por una grave crisis de la natalidad, los matrimonios tenían pocos hijos mientras los pueblos que vivían fuera se desarrollaban demográficamente con mayor intensidad. Vuelvo a plantear que no hace falta tener mucha imaginación para encontrar los paralelismos. Los romanos habían forjado su imperio a base de golpe militar, un distintivo del imperio romano eran sus legiones en esa época los romanos no tenían muchas ganas de ser soldados y luego retirarse a recibir los beneficios asique contrataban tropas mercenarias que se encargaban de defender esa frontera. La gran frase de aquella época era “pan y circo”. Los circos se llenaban como ahora y no hace falta tener mucha imaginación para saber cuáles son los circos de ahora donde la gente se reúne los domingos a gritar y a vociferar y luego todos queremos una subvención, ese pan que se pedía en la frase. Creo que hablamos de un mundo donde la esperanza se había perdido, donde las viejas religiones no daba respuesta a las necesidades de aquella gente… sigo pensando que no hace falta echar a volar mucho la imaginación para ver las similitudes.
Hoy sabemos que elemento sustituyó a ese mundo, a esa civilización greco-latina, romana que se hundía estrepitosamente y que fue ese cristianismo que tiene un sector muy fanático que va a imponer muchas veces sus criterios. Yo no acabo de ver que puede sustituir a este mundo, tal vez en algún sitio del planeta se esté gestando ya algo que todavía no hemos sido capaces de detectar los contemporáneos y que dentro de unas décadas digamos esto fue lo que acabó con este mundo, si es que este mundo se acaba, que a lo mejor no se acaba, no lo sé.

5. ¿Cuál es el mensaje que nos quedará después de la lectura de “El sueño de Hipatia”, con que reflexión nos dejas después de habernos entretenido con una buena novela?

La novela tiene dos partes con las que he pretendido dos cosas distintas además de ese mensaje al que aludes. Tiene una parte que la podemos considerar una novela histórica, que recrea la vida de aquella Alejandría que vivió Hipatia. Luego hay otra parte que es más de intriga, lo que los anglosajones llaman thriller y que pretende que el lector pase las páginas queriendo descubrir el desenlace. Pero fundamentalmente “El sueño de Hipatia” es un alegato contra el fanatismo y contra la intolerancia y señala que si la humanidad sigue por ese camino me parece que no va a ninguna parte. Sin revelar mucho de la novela, lo que se traen Donald y Anne de el sueño de Hipatia es la necesidad de comprensión de que mi cultura no es “la” cultura, que mis actitudes ante la vida no son “las” actitudes ante la vida, mis formas de entender lo que me rodea no son “las” formas de entender lo que me rodea si no que hay culturas diferentes, maneras de ver la vida distintas y que su cultura no es mejor ni peor que la mía, solamente es la suya y que la humanidad puede ser que camine por esa dirección si somos capaces de hacerlo pero como halla uno que quiera imponer lo que son sus planteamientos por la fuerza, por la violencia, va por muy mal camino. El mensaje de “El sueño de Hipatia quiere ser un mensaje de esperanza y de ilusión al pensar que eso es posible.

6. Es inevitable mencionar “Ágora “, la última película de Alejandro Amenábar ¿a qué se debe esta coincidencia?

No sé cuando Amenábar empezó su proyecto sobre Hipatia, creo que él ha dicho que llegó hasta Hipatia porque es un enamorado de la astronomía e Hipatia es una conocida astrónoma del mundo antiguo. Yo no llegué a Hipatia por esa vía, yo llegué a ella porque siempre me han interesado las mujeres que han tratado de romper los esquemas que la sociedad de su tiempo les quiso imponer. Ya lo había hecho en “La dama del dragón” con Caterina Sforza. Estaba leyendo un ensayo sobre Hipatia de una historiadora croata y me encontré con el personaje y pensé que esta era una de las mujeres que había que rescatar lo mismo que me había ocurrido con Caterina Sforza. Comencé a indagar y me di cuenta que hay muy poco sobre Hipatia, que es muy poco lo que podemos afirmar con rigurosidad. Probablemente se pueden llenar dos o tres folios. Por eso me interesaba el marco histórico en que ella vivió y que le podía dar cuerpo a una novela. Y así empezó la novela. Luego, a principios de este año mi editor me preguntó que cómo llevaba mi novela de Hipatia. Nunca me había puesto plazo para entregar un texto pero me plantearon si les podía entregar el original en junio. En principio me quedé un poco sorprendido y pregunté que porque para junio. Me dijeron ellos, yo no sabía nada, que Amenábar estrenaba en otoño una película y queremos sacar la novela en el momento que se estrene la película. Por eso cuando dicen que ha sido una coincidencia, no, nosotros asumimos el reto de publicarla en estas fechas y entendimos que era un momento oportuno para publicarla ya que mucha gente se iba a interesar por Hipatia a raíz de la película.

7. Vemos como al padre de Hipatia se le cae el mundo encima al recibir la noticia de que le ha nacido una hija ¿no es esto algo misógino? Luego el padre de Hipatia cambia su actitud y la cría en la ciencia y el conocimiento.

Se ha dicho muchas veces que la mujer entra en un papel secundario cuando el cristianismo toma las riendas de la sociedad. Pero el papel de la mujer antes de que el cristianismo tomara las riendas era ya un papel secundario. Alguien podría llamarse a error al pensar que eso se produce justo en ese momento. Yo he querido poner de manifiesto como en una familia que no es cristiana que vive bajo la formación clásica desde el punto de vista académico, que se siente hija de esa civilización greco-latina, al recibir la noticia de que era una niña, la desilusión en Teón es patente. He querido recoger que eso era una realidad, que la mujer ya estaba relegada a un papel secundario incluso en una sociedad como aquella y que no hay que culpar al cristianismo solo por ser el cristianismo, a cada cual lo suyo.
Luego hay una relación de padre e hija muy tierna en la que el padre va viendo como esa niña se va convirtiendo en una cabeza muy bien armada, capaz de llegar muy lejos y el padre se va entusiasmando. Luego de la escena del ágora las costuras de la túnica de Teón crujen porque está feliz de ver que aquella hija que le produjo al principio tanto desencanto se ha convertido en un personaje muy importante.

8. Recomiéndanos dos libros.
“La cuarta cruzada y el saqueo de Constantinopla” de Jonathan Phillips (Crítica) y una novela histórica “el Rey Felón” de José Luis Corral.

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