miércoles, 29 de diciembre de 2010

Historia del pelo (Reseña)

Los protagonistas anónimos suelen ser más inquietantes que los que no lo son porque esa falta de identidad les hace parecerse mucho más a nosotros de lo que quisiéramos. Consiguen dibujar un espacio donde casi siempre podemos encajar perfectamente nosotros. Eso pasa con el personaje principal de esta novela de Alan Pauls (Buenos Aires, 1959) y que publica Anagrama.
En “Historia del pelo” (Anagrama, 2010), asistimos a todas las variantes de lo que significa el modo de llevar el pelo, es decir, vemos el correlato ideológico que se esconde en el modo en el que nos expresamos por medio de nuestros gustos a la hora de llevar el pelo.
El ejercicio de inventariar las sensaciones al ir a la peluquería (barbería en otros países latinoamericanos) es una muestra de precisión, de oficio y de fina observación de la realidad. Pauls no pone en la silla del peluquero y nos descubre un universo irónico que siempre ha estado allí a la hora de enfrentarnos al corte de pelo pero al que nunca le hemos prestado mucha atención.
Pónganse, mientras siguen las vidas de Monti, Celso, el Veterano y nuestro anónimo protagonista, a pensar en cómo llevaban el pelo en los noventa, en los ochenta o en la pasada década. Piensen en los momentos ante el espejo de una peluquería, con el rumor de conversaciones alrededor, con el contenido vértigo por ver el resultado final.

Pauls una vez más, en una distancia corta, consigue arrastrarnos por un camino de sensaciones, ideas, historia reciente de su país y del nuestro y nos hace conectar con el protagonista que no deja de hacernos gracia y darnos a veces pena. Gracioso es el momento en el que se corta el pelo y no le reconoce su perro. Absurdo y hasta dramático pueden parecer los encuentros esporádicos entre el protagonista y Monti, su viejo amigo de la infancia y que en su intermitencia de encuentros siempre consigue estremecer la existencia de nuestro protagonista.
Es esta también una novela enmarañada como el pelo del protagonista. Contada sin de un tirón, sin capítulos que nos den tregua, “Historia del pelo” es un recuerdo desde la infancia y adolescencia del protagonista hasta su situación actual que termina de manera sorprendente. La forma narrativa evoca un largo cabello que llegado a la página 193, hay que cortar. La peluca de la guerrillera, reliquia terrible, es uno de esos macabros misterios que se han de resolver en la novela. Punto de partida de una de las páginas más oscuras de la historia Argentina.
Recuerdos, vivencias, ideologías caducas y superadas, esta historia del pelo es la historia que todos podemos trazar, es una búsqueda de respuesta la gran pregunta de quienes somos, en que nos hemos convertido y quiénes quisimos ser, porque el protagonista no se reconoce muchas veces: da la sensación de estar decepcionado con quien es y, en cada recuerdo, con en quién se ha convertido.
Una novela que te lleva, que tiene un ritmo propio y que nos permite avanzar solo cuando ella quiere. Un prodigio del que sólo un autor como Alan Pauls podría hacer gala. Porque mientras nos cortan el pelo, o hablamos o nos quedamos solos con nosotros mismos y a veces eso es peligroso porque la memoria es un arma que carga el diablo.

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