martes, 7 de diciembre de 2010

Abrieron las ventanas (Reseña)

La novela de hoy pasa por un interesante momento de transformación. Los autores se esfuerzan por no encasillar sus trabajos en un sólo género, van desdibujando fronteras para convertir sus obras en una propuesta estética mucho más global y enriquecedora. Porque la vida no es siempre comedia o thriller o de género negro: es siempre un abanico de circunstancias distintas y dispares.
Así ocurre con la novela de Raúl Hernández Garrido, “Abrieron las ventanas”, que combina la novela gótica, el thriller psicológico y el género negro. Obra que obtuvo en 2009 el II Premio Irreverentes de Novela y que narra la extraña circunstancia de un terrorista juzgado por atentar contra unos trenes.
Santos Valbuena ha matado a mucha gente y eso no parece importarle. Y decimos parece porque su conciencia poco a poco no opina lo mismo una serie de extraños sucesos van a llevarle a un lugar en el cual nada es lo que parece y todo forma parte de un juego superior.
La virtud de la novela de Raúl Hernández Garrido es la de mantener en un constante suspenso al lector que se ve poco a poco obligado a seguir la cadena de sucesos desconcertantes que forman esta muy recomendable novela. Le advierto a los lectores que es el sentimiento d extrañeza lo que les va a enganchar al principio y luego la mansión, mejor dicho, la novela, os subyugará y no os dejará tranquilos.
Las dos hermanas, Eloísa y Clara, juegan un papel fundamental en esta obra, son parte del juego de seducción, parte de la condena y de vorágine de locura en la que se ve encerrado Valbuena. Estados dos mujeres misteriosas con sus propios odios y deseos cada una con sus propios objetivos. No deben dejarse confundir por la bondad ni por la maldad en esta novela: nada es lo que parece.
La Mansión, así con mayúscula, es la gran protagonista de la novela. Es un ente pensante y aterrador, un ser que esconde en su seno un enigma que resolver, mejor dicho, un misterio que desvelar. Hernández Garrido construye una gran metáfora con esta mansión siendo este un lugar que salva a Valbuena pero que también le pasa factura por lo hecho en su pasado. No es necesariamente un artilugio justiciero, es más bien una suerte de conciencia materializada en un lugar que además se transforma cada día. Cada día la Mansión cambia de forma convirtiéndose en un ser vivo que busca influir en los otros.

Tenemos que destacar la estructura de la novela. Los capítulos se presentan en ráfagas más bien cortas, dosificando la intriga y apoyándola en unos personajes bien trabados que en muchas ocasiones juegan al despiste con el lector. La asfixiante y angustiosa atmósfera de la Mansión mantiene al lector una pugna por salir huyendo o mantenerse atento al borde de la novela para saber cómo termina todo. Atmósferas oscuras y muy bien dibujadas para que el misterio fluya y nos quedemos atrapados.
Una novela muy recomendable novela que no va a defraudar a los lectores exigentes y que representa un excelente cambio de registro de un autor que ha sido fundamentalmente dramaturgo y que se nota en esta novela. Un acierto literario que abre puertas y ventanas a una obra que se promete muy interesante.

1 comentario:

Songo dijo...

Como siempre, compartiendo buen material.
Gracias hermano.