
¿Le gusta Marilyn?
Sí, me acompaña y además Warhol la pintó como un mito moderno.
No entendí la frase y se dispuso el admirador de Marilyn a cobrarme por el melón y la sandía. Pagué y mientras venían las vueltas me preguntó que si admiraba yo a Marilyn. “Tampoco mucho” le contesté y creo que se sintió un poco decepcionado, tenía ganas de charla o eso me pareció y lamenté no haberle mentido para saber más de su admiración por la tentación que vivía arriba. Cogí el dinero y me dijo que si había cualquier problema con el melón o la sandía que se los trajera. Garantizaba el dulzor de ambas. Nos despedimos y subí al coche.
Tengo que volver en estos días para ver al amigo de Marilyn y Warhol: las sandías y los melones están de muerte.
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