23 septiembre, 2008

La popularidad del populismo

Vuelve a estar de moda esa vieja perversión de la democracia que se llama populismo y que tanto daño hizo en América Latina durante los años setenta y ochenta. Parece que no escarmentamos. El pueblo unido ha sido vencido por esta lacra que no deja más herencia que el inmovilismo civil. Me explico.
El populismo en su vertiente más negativa (de la que hablamos aquí) pretende, según una de las mejores definiciones que he encontrado, utilizar "medidas de gobierno populares", destinadas a ganar la simpatía de la población, particularmente si ésta posee derecho a voto aún a costa de tomar medidas contrarias al estado democrático. Lo que pretende el líder populista es hacer depender al pueblo de él. Las conquistas sociales sólo sirven para secuestrar la voluntad del ciudadano, para hacerle comulgar con ruedas de molino. Estos sistemas sólo buscan mantener en el poder al caudillo de turno.
Al principio, el líder solo busca la comodidad del pueblo, que es tan estúpido que necesita que precisamente él lo libere. Una vez producida la liberación, el pueblo entra en deuda civil con su “salvador”. Este a su vez refuerza el "estado de salvación" a base de decidir él por el pueblo. A medida que avanza el tiempo, la sociedad civil va perdido su capacidad de decidir y juzgar y se instala en una pasividad crítica destructiva.
Tal es la influencia del líder sobre “su” pueblo, que lo que un día se presentó como una "liberación" pasa a ser un secuestro a voluntad de un Estado. Entonces asoma la dictadura o “dictablanda”, como nos vendieron en los setenta a los panameños. Muy blando todo pero también todo "de a dedo", todo pactado y llevado acabo por el dictador y sus secuaces. Y no se puede protestar.
Llegan los famosos repliegues o las puestas en escena de “elecciones generales” donde los pocos opositores son “invitados” a renunciar a sus pretensiones políticas en beneficio común del pueblo, que quiere vivir en paz, una paz impuesta por decreto ley. Es curioso que las juntas militares u oligárquicas nunca dejan el poder al pueblo a los pocos meses del golpe o de la "revolución". No, se pasan décadas estudiando como hacerlo mientras acorralan silenciosamente a la mayoría.
En medio de la confusión surgen las fuerzas externas. Presión internacional, intervención de las grandes potencias en lo que tenga que ver con la oposición del país, intentos de derrocar al dictador de turno. Estas potencias pretenden liberar al pueblo de las garras del populismo pero su único interés es económico. Fuera los sueños altruistas.
Las sociedades acostumbradas a esta especie de síndrome de Estocolmo político, terminan por sufrir, si logran salir de la dictadura, de una fuerte inacción civil. Añoran los días del caudillo populista porque no saben decidir. El criterio desaparece quedando la sociedad civil a merced de los “demócratas” que muchas veces se aprovechan de la situación llegando a ser peores enemigos para el pueblo que los que antes ejercían el poder.
Es triste que la única herencia de los días del populismo sea una profunda incapacidad para decidir con criterio civil pleno. A pesar de la libertad, de vivir en democracia, de poder acceder a la información y a la cultura, la sociedad opta por “arrancarse”, por "irse de marcha" como si de un fin de semana político y eterno se tratara. Prefieren aislarse del debate político. Es más importante el salto de un compatriota, o los goles y “jonrones” de otro que lo que decidan nuestros representantes políticos.
Panamá hoy sufre ese mal, el síndrome de alienación del criterio, que se dá en sociedades que han sufrido dictaduras, dictablandas y demás populismos recalentados y con etiqueta de democracia. Necesitamos dar más de leer, dar más participación a los jóvenes, hay que dar un vuelco a las “opciones” políticas. Menos PRD y menos Panameñismo. Basta de Endaras, y Martinellis y Balbinas que no quieren de verdad lo mejor para nadie excepto para ellos mismos.
Sigamos debatiendo nuestra realidad pero impliquémonos todos para cambiarla, para dejar fuera para siempre el populismo que nos canta las bondades de un mañana mejor para los mismos, los de arriba, sean militarotes u oligarcas, sean de derechas o de izquierdas, sean panameños o no.

22 septiembre, 2008

Los malos de la tele

Durante la cena, mi hija me pregunta que por qué llora un chico en la tele. Su madre se adelanta y le contesta que unos hombres muy malos han matado a su padre. Lucía se queda callada, piensa en el suyo y responde diciendo que hay que meter a esos hombres malos en la cárcel. Ojalá, le digo yo, y continúan las noticias hablando de la inundación en Coslada.
ETA vuelve a matar a la desesperada. Vuelve a matar a un inocente de manera cobarde tiñendo de luto al país. Lucía pide justicia a sus cuatro años, pensando tal vez que nadie debe matar al papá de los demás. Ella no sabe que lo que es tan simple en su mente, para los adultos es un mundo lleno de políticas egoístas y de nacionalismos lacerantes. No me es fácil sostenerle la mirada a mi hija cundo me dice con la sinceridad de sus cuatro años recién cumplidos que hay que meter en la cárcel a los malos. Se me hace muy difícil explicarle que los políticos vascos vuelven (¿vuelven?) al pensamiento aquel de que unos mueven el árbol y otros recogen las nueces.
Estoy de acuerdo con el presidente cántabro: yo también señalo al PNV como colaborador necesario en toda esta violencia. Son los parientes “majos” de los asesinos, su vertiente más relajada y pseudo distanciada de la violencia. No se pueden condenar asesinatos pero desear sus resultados políticos. Es una cobardía que el “lehendakari” nos diga con tono entristecido que no es justo que sean “ellos” los que deban renunciar a su proyecto político. ¿Qué proyecto? ¿Uno basado en la violencia o sembrado de terror civil?
Nos mienten a todos y lo hacen todos en nombre de la seguridad del Estado, de las correctas relaciones entre partidos o de ocultas negociaciones. El Ministro del Interior no hace mucho, no lo olviden, se jactaba de que en su legislatura no había habido ni un solo muerto. Normal señor ministro, estaban ustedes negociando, como han negociado todos pero salvando las distancias. Es terrible que como ciudadanos asistamos al espectáculo de nuestros políticos utilizándonos para sus fines partidistas. Y nosotros no hacemos nada, sólo celebramos eurocopas, toures de Francia y medallas de oro obtenidas en unos juegos olímpicos en los que nunca debimos participar. Pero ese es otro pato que hemos pagado y del que ya hablaremos.
El hijo del brigada Luis Conde ha dicho con la voz rota que ETA no se saldrá con la suya y es verdad: no lo permitiremos, tendrán que matarnos a todos. Los acorralaremos y les meteremos en la cárcel, haremos justicia para que mi hija crea que de verdad los malos la pagan muy caro y entonces yo pueda sostenerle la mirada diciéndole con rotunda seguridad que en este país sale muy caro hacerle daño al papá de otro. Pero mientras no hagamos nada, esquivaré con vergüenza la mirada de una niña de cuatro años a la que le daremos su madre y yo el ejemplo que jamás tendrá de los políticos que recogen las nueces del árbol que con violencia sacuden los asesinos.

21 septiembre, 2008

Son cuatro

Hoy cumples cuatro años princesa. Tu madre me contó que el mismo día que naciste le sonreíste y que ya mirabas con ojillos de ardilla sabia y pícara a tu alrededor. Sabes, tienes la capacidad de devolverme a la infancia, de retar mis decisiones, de protestarme con mis propios argumentos. Me preguntas, te contesto y a veces logro convencerte pero otras me miras con recelo, con la mirada de “voy a consultarlo mejor”.
Eres aire fresco, risa de arrollo y perseguidora mía a todas horas. Cuando me llamas por mi nombre antes de irte a la cama azul de tus sueños con estrellas me haces sentir bueno y me acercas a la nostalgia aun no perdida del padre que nunca me contó una historia como las que te cuento yo.
Me gusta cuando te ríes y también cuando mi riñes como yo te riño. Te veo imitarme y siento miedo, ya ves que cosa, porque imites algunos de mis defectos. Aun así las cosas me gusta verte mirar con alegría la película de Batman o la de Michael Jordan como si fuera cada vez la primera vez y luego me la comentas.
Son cuatro años, pocos, pero son los básicos, los que gestan y fijan el carácter, esos de los que recordarás muy poco cuando seas mayor, pero de los que quizás guardes un remoto recuerdo que encienda tu nostalgia y me preguntes a mí o a tu madre cómo fueron exactamente esos años y te contemos lo felices que fuimos.
Lucía, hoy cumples cuatro años y me alegro de formar parte de tu vida. Nos esperan muchos años, los que Dios quiera, de crecer juntos, de conocernos, de ser felices. Aprenderás pronto a leer y a escribir y deseo que cuando puedas leas todo lo que yo he leído, incluso lo que he escrito para ti o para otros. Quiero oírte leer tus primeras palabras y cuando eso ocurra te escribiré un artículo, “un artículooo” dirás y yo me reiré contento y tu lo leerás y te reirás conmigo.
Postdata: La imágen para este artículo la eligió Lucía.

18 septiembre, 2008

Cena con el recuerdo

Ayer cenamos en casa con unos invitados latinoamericanos. Digamos eso para no herir sentimientos. La madre se sentía un tanto incómoda (como muchos latinoamericanos) por ser invitada por sorpresa a expensas de mi hija Lucía que se lleva muy bien con su niño. El niño (digamos que se llama Gustavo) comió con las ansias de quien come poco. Jugó con los juguetes que nunca tendrá y deseó volver a nuestras casa con un habitación para cada uno, con comida en la nevera y con vitrocerámica y televisor para ver lo que quiera. La madre estaba muy cohibida, se reía pero se le notaba incómoda por la hospitalidad. Es persona de invitar y no de ser invitada.
Me recordó mucho a otra madre con otros hijos, en otro país, en otro tiempo. Me recordó cuando íbamos con mi madre, mi hermano Pablo y yo, a casa de la señora Carmen que tenía un hijo (ella ya murió) que se llama Viviano y que tenía muchos juguetes, su propia habitación y que comía lo que quería de su nevera. No como nosotros.
Ayer le di las gracias a mi mujer Marga Collazo por la cena, por hacerme vivir sin saberlo una vuelta a un pasado donde yo comía con las ansias del que no come mucho y que terminaba por robar un juguete de casa de aquel amiguito que no notaría la desaparición de aquel mínimo juguete. Menos mal que Gustavo (dijimos que llamaríamos así al niño) no se llevó nada porque es mejor que yo.
Cené con el recuerdo de que hay muchos en este país que no tienen todo lo que desean, que hay muchos niños que no juegan con los juguetes que desean y que hay mucha gente que a la que le cuesta reconocer que no les va tan bien como creen. Ayer cené con el recuerdo de una madre que nos advertía antes de salir de casa, que nos portáramos bien en casa de la señora Carmen y que tratáramos bien a Vivianito por que era nuestro amiguito. Bendita memoria que te recuerda de dónde vienes para que no termine uno por creerse que las cosas siempre fueron como hoy.

17 septiembre, 2008

¿Quién dijo crisis?

Para los patriotas y no patriotas, paralos derechones rancios y rancios progres, para antitaurinos sectarios y para paladines de la fiesta nacional, para los verdes, para los catalanistas y para los nacionalistas vascos, para ellas y para ellos, para todos: Crisis. Bueno, para todos menos para el Gobierno y sus opositores que no se bajan del burro, que se van de vacaciones a nuestra costa y encima van de afectados por las subidas. Pobres políticos que se merecen nuestro afecto y un sueldo vitalicio.
Gobierno derrochón que con la que está cayendo se inventa dos nuevos Ministerios (con lo que cuesta eso) y encima ni ellos se enteran exactamente de que van. Ministerios con individuas ignorantas de nuestra lengua y sus reglas (no reglos ¡cuidado machistas!). A ver si nos igualan a todos. En lo del sueldo que es ahora lo más importante para los españoles con "hipotecas" (el plural no es mío, es de la realidad).
La Oposición, otro tanto. En vez de centrarse en reclamar lo de la crisis, que tanto juego les dio durante la campaña de cahondeo político contra la sociedad española (Manuel Pizarro como fichaje estrella), se encerraron en una vorágine reformista que le dio cancha a los que gobiernan para insultar de anti-patriotas a los que dijeran crisis. Unos sinvergüenzas, en resumen, todos, los Hunos y los Hotros que diría don Miguel.
¿Y ahora qué? Pues nada como estamos en crisis, Ministerios, como estamos en crisis, ampliación de la ley del aborto, como estamos en crisis 400 euros para todos, como estamos en crisis el toro de la Vega. ¿Y de la crisis en sí misma qué? Nada que estamos preparados para superarla pero, un detalle irrelevante, ¿cuándo? No se apuren ya habrá tiempo para eso, disfruten del paseo. Mientras, empeñe un riñón y váyase de vacaciones o intente vender su casa devaluada. En crisis regálese Canal plus o la TDT total, por unos euros de menos... Pero sobre todo, no mencionen ustedes la crisis, no se obsesionen, ya se sabe, la culpa al final es de nuestros amigos lo gringos que para eso son muy socorridos. Vendrá Hugo Chávez (es gran hombre de estado) a salvarnos con su petróleo y Evo repartirá jerseys para todos cuando llegue el frío. Crisis ¿qué crisis? Pues eso.

14 septiembre, 2008

El escritor, una justificación

Me han dicho varios lectores de estos “senderos” que esa cita de Andrei Tarkovski que abre el blog lo único que pretende es justificar mi supuesta condición de escritor talentoso pero no publicado. Es, como me decían, una auto-complacencia.
Posiblemente no les falte razón. Si uno no se cree capaz de hacer lo que le gusta pues pare usted de contar. Juan Antonio Vallejo-Nájera decía que todos los escritores son vanidosos. Todos. Ese prurito de “soy humilde me da igual que no me lean” es más falso que una peseta (ahora euro) de goma. Todos quieren publicar, todos quieren vivir de lo que escriben, todos quieren escribir para seguir viviendo de ello. No nos llamemos a engaño.
Lo bueno de un blog es que te da la posibilidad de someter lo escrito al escrutinio del público. Es como tener un taller literario en línea (pasaros por el blog de mi querido Jorge Eduardo Benavides) para ser ayudado en lo que se escribe y reclamado por lo que se piensa y eso es bueno. Para el que escribe y para el que lee.
Si creo que tengo dones naturales o no eso tiene que decirlo la gente, en esto, ya se sabe, todo es relativo. Gente sin ningún talento publica y gente con mucho talento no consigue ver publicado ninguno de sus cuentos. Así es la vida. No vayamos de víctimas editoriales por la Literatura. Lo que deseo es escribir, ser escritor es eso nada más.
La urgencia de crear no es directamente proporcional al talento, lo que creo que el cineasta ruso quería decir es que en esa urgencia del creador se encuentra la clave del talento. Esta tesis es apoyada por aquello del iceberg que decía Hemingway. Bioy por su lado comenta que es el trabajo y la experiencia lo que permiten al escritor tomar las riendas de la creación. Transpiración e inspiración volviendo a Hemingway.
Kafka dijo también que hay que escribir en la oscuridad, como en un túnel. Hay que meterse en el oficio, sumergirse en la escritura y en la búsqueda de la mejor manera de contar la historia que nos persigue. Sea microrelato o novela o cuento, si no nos sumergimos, no podremos contar nada. Me quedo entonces, dicho todo esto, con lo que Tarkovski dice a mitad de su frase: El artista se caracteriza por su urgencia de crear. Arista o no la urgencia por crear es la que es y es mejor asumirla que echarse a llorar. Es mejor escribir en la oscuridad que no escribir.

¿Cuántos caben?

Ignacio dejó pasar a un dependiente. Luego, una mujer sin dinero le pidió pasar. Hablaron los tres. Luego vino un asesino ilustrado y un escritor para instalarse en el mismo espacio e Ignacio, que es así, no era capaz de echar a ninguno. Luego resulto que el asesino ilustrado era el padre de la hija de la mujer sin dinero que se había metido con ella sin que Ignacio lo supiera. El profesor Souto, con el que tiene mucha confianza ultimamente, le dijo que dos o tres, que les separara.
Ahora Ignacio tienes dos microrelatos y una cena más que pagarle al profesor.
Octava enseñanza: Muchos son los invitados, pocos los elegidos: no hay líneas para tanta gente. Tres no comen donde comen dos.

13 septiembre, 2008

Que viene, que viene

Yo estaba tan tranquilamente escribiendo sobre el silencio, eran las 7:30 y fíjense por donde lo he tenido que dejar a un lado para montar una algarabía en mi blog y dejarme de tanta Literatura y de tanto Vila-Matas y de tanto Walser. Ahora se trata de la vida, de las cosas de verdad importantes, de la verdadera alegría de asistir al comienzo de una novela de la que seguro no leeré el final. Aquí no caben los microrelatos.
Hoy nacerá, posiblemente ya lo haya hecho, Álvaro, hijo de Kevin y Mariángeles, amigos de toda la vida. Nos sorprendió, qué casualidad, que el niño quisiera venir al mundo durante nuestra estancia todos juntos en casa de sus abuelos. Lo decidimos el miércoles pasado y le esperábamos para dentro de tres semanas. Álvaro rompió la noche de sueño con puertas que se abren, luces que se e encienden, un motor de coche que se aleja urgente en medio de la madrugada. Yo dormía en el salón de los abuelos de Álvaro que tiene nombre de noble y que seguro será un buen hermano menor. Su hermano mayor Javier exhibe esta mañana durante el desayuno una camiseta que dice “Big brother”. Está emocionado y pregunta por teléfono si nació ya “su” bebé. Seguro que será un buen hermano mayor.
Mi mujer, Marga Collazo, me pregunta con cara de emoción de madre que si estaré nervioso cuando me toque ser padre. Le contesté que lo más seguro es que sí porque ya me pongo nervioso con Lucía, que será hermana mayor pronto y Dios mediante, y que quiere por ahora un hermanito y no una hermanita. Veremos qué se puede hacer. Lucía siempre será para mi hija mayor aunque yo no sea su padre biológico. Cosas de esta vida moderna.
Aquí en Campo Real, la mañana huele a génesis, a arranque de novela, a nueva oportunidad. El futuro llega para quedarse, la aventura de una nueva vida se abre paso para protagonizar otro milagro de Dios y nosotros, ¡qué bien!, seremos testigos.
Yo vuelvo a ser tío postizo como lo soy de Javier. Ahora Álvaro va llenar nuestros brazos y a ocupar gran parte de nuestras oraciones. Así es la maravillosa vida de los tíos, postizos o no.
Saldré luego a dar un paseo hasta el hospital con mi mujer Marga Collazo y mi hija Lucía para ver a mi nuevo sobrino. Como Vila-Matas me persigue lo mismo aparece por allí y se lo presento. Me persigue porque estaba leyendo un cuento suyo cuando me interrumpieron por la espalda para darme la noticia del nacimiento de Álvaro.
Entro en su vida como se entra en un libro, seré un personaje, una escena quizás, pero entro en su vida con todos sus riesgos. Vila-Matas en su cuento sale de la vida de Marguerite como se sale de una frase. Espero que Álvaro no lo haga.
Postdata: Le vimos por fin. Nació a las 13:33 del 13 de septiembre. Un chico con números de carácter. Su madre estaba muy bien y su padre contento. Los abuelos de las dos partes estaban emocionados. Yo quise cogerlo y mi mujer Marga Collazo igual pero ya habrá tiempo. Su hermano Javier me mandó un recado para Álvaro: "nada". Tendrán toda la vida por delante para hablar.

10 septiembre, 2008

La herencia de Eszter

Con pocas palabras de puede decir mucho y es que, haciendo una relectura del la tan manida frase “una imagen vale más que mil palabras”, la verdad es que no hacen falta tantas para lograr una buena imagen. Por lo menos en Literatura.
Eso hace Sándor Márai (1900-1989) en esta novela La herencia de Eszter. Con líneas breves pero intensas el autor hace que asistamos a la puesta en escena de una compleja trama de sentimientos y situaciones que cubren veinte años en la experiencia de la atormentada Eszter. La paz de una vida sencilla salta por los aires con el regreso de Lajos, (que viene de lejos a perturbar la paz) un ser retorcido y moralmente réprobo que consigue ganarse nuestro rechazo. Márai narra desde Eszter, en primera persona, la verdad de aquel regreso, los sentimientos ocultos durante tantos años y el despertar de los mismos ante el regreso de hombre que vuelve para llevarse lo último que le queda a Eszter.
Frases breves, diálogos, imágenes, todo ello contribuye a que la acción avance y terminemos comprendiendo la decisión final de Eszter.
La estructura de la obra es muy simple: arranca planteando la necesidad de Eszter de poner por escrito lo que sintió y ocurrió aquella tarde de domingo cuando Lajos vuelve luego de veinte años de ausencia, para llevarse todo lo que queda de la herencia Eszter. La acción comienza despacio, con la recepción del telegrama que anuncia (más bien advierte) la visita de Lajos. Reflexiones íntimas, recuerdos del pasado, opiniones de los personajes (Nunu, Tibor, Endre, Laci) que van conformando la psicología del temido Lajos. Luego se acelera, Lajos y su torbellino emocional barre la tranquila morada de Eszter y Nunu, removiendo el pasado, haciendo confesiones, llevando a Eszter a tomar una decisión. Esta parte revela mejor la psicología de la propia Eszter, su pasado, sus emociones, el porqué de sus sentimientos y pinta el camino que la conduce a la toma de su decisión final. Aparecen en esta segunda etapa de la novela personajes como el propio Lajos, Eva y Gabor, sus hijos, Vilma, hermana de Eszter y mujer de Lajos, muerta hace varios años, Olga y su hijo, que vinieron con Lajos ese domingo. Todos son personajes secundarios que ayudan a crear la tensión necesaria entre Eszter y Lajos.
Capítulos pequeños, lineales, que simplemente acotan escenas nuevas e introducen nuevos personajes y nuevos diálogos entre los protagonistas. Retrospecciones al principio y luego diálogos intensos crean la atmósfera propicia que nos da la sensación de estar leyendo una novela más larga.
Pero el gran acierto de Márai es el uso del lenguaje. Consigue crear una atmósfera, señala con precisión emociones sentimientos y acciones, no muestra, lleva al lector a mirar, a crear en su lectura el texto.
Según lo que dice la escueta biografía de Márai que precede al texto de la novela, era húngaro, y se exiló durante el régimen de Horthy durante los locos años veinte. Para el año 48 abandonó definitivamente su país y emigró a los Estados Unidos.
Lo triste es que este longevo autor de 89 años, condenado al olvido en su país por la prohibición de su obra, terminara suicidándose pocos meses antes de la caída del muro de Berlín y el fin de la utopía comunista. Por ahora desconozco las razones de su decisión, pero seguro que le habría encantado verlo.

Líneas de historia

Una mujer gorda y triste fuma sentada frente a Ignacio en un bar. Le cuenta su vida, su fracaso sentimental, su peregrinaje vital dando tumbos de un amor a otro, rota su felicidad por aquel hombre lejano en el pasado del cual sólo le da al escritor un nombre: Norberto.
“¿Cuánto te ocupará mi historia?”, preguntó gris la mujer gorda apagando el décimo cigarrillo.
“Una línea”, contestó Ignacio. “El microrelato se llamará Necios”.
La mujer gorda se levantó molesta pensando buscarse a otro escritor: su historia se merece una novela.
Séptima enseñanza: Lo breve, si bueno, dos veces breve. Cualquier historia cabe en una línea.