martes, 19 de mayo de 2009

Podría hacerte daño (Ediciones del viento, 2005)

En España hay más de uno que vive del cuento. No sólo los consabidos Merado Fraile o José María Merino sino una amplia nómina de grandes escritores viven del cuento, lo practican con solvencia y se cuelgan el cartel de cuentistas aunque a muchos, a día de hoy, les parezca una postura arriesgada a pesar de que los tiempos van cambiando para bien.Luisa Castro (Lugo, 1966) pertenece por derecho propio a esa amplia nómina de cuentistas españoles (aunque practica otros géneros con igual precisión) y con su libro “Podría hacerte daño” (Ediciones del viento 2005 y galardonado con XVI premio de Narrativa “Torrente Ballester”) lo demuestra sobradamente.El buen cuentista salva el escollo de la repetición técnica y temática cada vez que publica una colección de relatos. Leídos sueltos, de cuando en cuando, salvan al cuentista, le absuelven del pecado mortal de la rutina pero, cuando se atreve a publicarlos juntos la cosa se pone difícil. Luisa Castro pasa con solvencia la prueba del conjunto que en cuento siempre es una criba entre cuentistas y buenos cuentistas.La diversidad de temas en este libro lo enriquece y su técnica de igual modo. A pesar de estar casi todos ellos narrados o protagonizados por mujeres la autora demuestra no ser una mujer que escribe de mujeres sino una escritora que explora el alma humana, sus recovecos más oscuros y sus momentos más soleados. En “Podría hacerte daño” las situaciones cotidianas se convierten en materia literaria que invita a la emoción.El libro ensaya también varios géneros: el policial (“La brújula”), el romántico (“Una boda junto al green”) en incluso uno del género fantástico (“Muertos”) que es una metáfora que enseña que el hombre, muerto o vivo sigue sintiendo igual. “Una mujer y una silla” es un cuento de esos que te deja con una sonrisa de complicidad en la cara y te sorprende por su sencilla profundidad, por lo inquietante de lo verosímil, de lo posible de ese cuento en la vida del lector.Pero los más fascinantes de todos son “Una patada en el culo” (que daba título originalmente a este conjunto de cuentos) y “La mandolina”. El primero encierra la sensación extraña que la realidad produce en nosotros cuando nos encontramos con las circunstancias de la vida: nos cae una patada en el culo. Como dice la protagonista del cuento, siempre avisa el que nos va a dar la patada aunque “quien puede predecir lo que pasa si uno evita que pase lo que se ha de venir”. Pasen y lean. El segundo cuya protagonista es una niña, es un hermoso canto a la imaginación, a las posibilidades del cuento para superar la propia vida. Esta niña inventa una vida que desea y lo cuenta tan bien que la madre de su amiga desiste en la idea de llevarle la contraria. Al final de la historia…es mejor que lean el cuento.
Un último comentario nos merece el cuento “La brújula” que tiene como dijimos más arriba, tintes de policiaco, con cadáver y todo en la historia y con una resolución que es un frenazo que invita a seguir leyendo por donde siguen los derroteros de la protagonista.
Un libro sin concesiones con la realidad, llena de emociones diversas a modo de catálogo de sombras “Podría hacerte daño” nos lleva de la mano hasta la boca de pozo para asomarnos a él y vernos reflejados en el fondo sin más remedio que mirar desde nuestro reflejo hacia arriba, hacia la luz para experimentar de nuevo la felicidad aunque la vida nos pueda dar otra vez “Una patada en el culo”.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Un libro necesario.