viernes, 13 de noviembre de 2009

La estrategia de Bellini (Reseña)

Vuelve a la carga el detective Yashim Togalu, un eunuco de la corte del sultán Turco que esta vez se enfrenta a un reto mucho mayor: encontrar un cuadro. Pero aunque la cosa les pueda parecer muy sencilla se trata de nada menos que de un cuadro de Mehmet II, cuadro desaparecido durante siglos y que ahora resulta que puede estar en Venecia. Siendo que el Sultán lo quiere de vuelta en “casa” y en su colección, confía el caso a su mejor hombre: Yashim Togalu. Pero en esta aventura no estará solo, contará con la inestimable ayuda de su peculiar “Watson” el embajador polaco Stanislaw Palieski, un personaje decadente y fiel a su amigo turco.
Con una exquisita reconstrucción de la Estambul y la Venecia de 1840 Jason Goodwin (Inglaterra, 1964) consigue mantenernos intrigados con “La estrategia de Bellini” (Seix Barral, 2009) y que sigue la saga de este personaje detectivesco iniciada con “El Árbol de los Jenízaros” y a la que siguió “La serpiente de piedra”, trilogía que seguramente veremos pronto en el cine.
Esta tercera obra se revela como una “novela teatro”. El gran decorado es la ciudad de Venecia. La obra, lo que Yashim llama en varias ocasiones “El diagrama de Arenero”. Los personajes van apareciendo en escena uno a uno, salen dicen su papel y se marchan dejándonos una pieza más de esta intriga que crece en cada capítulo y cada vez que vuelven es para seguir dejándonos pistas. Narrado en cortos capítulos (son 120), esta novela de Jason Goodwin está construida sobre una estructura de ráfagas de información que nos mantiene reordenando constantemente las posibilidades de desenlace de la obra, un desenlace que, por cierto, les sorprenderá.
Para esta interesante propuesta detectivesca Yashim cuenta con la inestimable tarea de su amigo, el embajador polaco en Turquía, Stanislaw Palieski que se instala en Venecia de incognito, bajo la identidad del signor Brett, un comprador de arte antiguo de Nueva York. Todo parece ir viento en popa cuando y aparecen dos cadáveres, un extraño dibujante, una condesa, un comisario y un rosario de situaciones que se cruzan ponen a los personajes en una interesante encrucijada. Cuando la vida de Palieski empieza a estar en peligro un extraño personaje aparece en escena. Descubran quien.
Vamos a recomendar la lectura atenta de esta novela porque es difícil hablar de ella sin desvelar parte del secreto. Cada detalle es una pieza fundamental que apunta a la resolución de la misión que se le encomienda a Yashim y que degenera en un conflicto de intereses políticos.

El autor nos deja una nota final en la que nos deja ver la “realidad” del caso Bellini. No se resistan a la curiosidad de buscar las imágenes de este misterioso cuadro que no les vamos a decir si existió o no. Busquen, lean, intríguense y sobre todo dense un paseo por la Venecia y por el Estambul del siglo XIX. Caminarán por sus calles, disfrutarán de las recetas de cocina, se fascinarán con la decadente pero fastuosa sociedad de la época y sobre todo pasarán una grata velada de lectura y resolverán un misterio que les dejará con ganas de más.

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